Y nadie nos quitará lo pirateado (10)

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El amigo Armando Massé, presidente de la Asociación Peruana de Autores y Compositores (APDAYC), ha decidido demandar a nombre propio y como presidente de la institución en cuestión (¿o sea?) al amigo Ocram por una columna que había escrito en Perú 21 el 26 de julio del año pasado.

(Como al amigo Godoy lo demandaron por linkear un texto -por linkearlo… no por escribirlo- y como ahora las demandas se han puesto de moda, supongo que sería un acto de rebeldía adolescente poner el link directo a la columna en cuestión.  Pero arribita ya les puse la fecha y cualquier internauta medianamente informado sabría que en un link como éste está el archivo completo de todas las columnas escritas por el demandado).

Con respecto a este asunto, se me ocurren dos reflexiones.

Primero, si bien la columna del amigo Ocram es algo fuerte en su posición y en las expresiones que usa, no pasa de ser, pues, su opinión.  Y si por opinar lo van a demandar, estamos en problemas.  Ahora, claro, yo puedo demandar al cactus de mi vecino si quiero, pero de ahí a que se acepte la demanda ya es otra cosa.  Pero como sabemos que en este país el sistema nacional de administración de justicia es una basura, una demanda completamente fuera de lugar como ésta por supuesto que procede y tendrá el efecto que me parece el señor Massé buscaba: Amedrentar a los que opinan en contra de él y de sus planteamientos.  Después de todo, como lo pone el mismo señor en la demanda en cuestión, el dinero que le extirparía al autor de la columna lo va a donar a los autores y compositores peruanos. O sea, ni siquiera le interesa el dinero de la demanda.  Lo que le interesa es, me parece, que no hablen mal de él.

(Con esto asumo que se inicia una nueva era.  La era del Fondo Massé-Sifuentes de Promoción a la Composición, que será nutrido con todas las demandas que se interpondrán a aquellos que critiquen el sistema vigente actual y que se ganen.  Con ese dinero estoy seguro se dejará de cobrar la multa a los autores que tuvieron la mala idea de hacerse socios de APDAYC para después ser sujetos de multa por tocar sus propias canciones sin pagarle un fee previamente a la institución ésta.)

Y en ese sentido va mi segunda reflexión.  Con el tema de APDAYC pasa lo mismo que pasa con la otras muchas instituciones en el Perú: Tienen poder porque les dejan.  Se quejan de que solamente les pagan con pollo, se quejan de que son unos abusivos, etc, etc.  Sin embargo, nadie los obliga a ser socios de APDAYC.  Es una organización libre a la que un autor o compositor se inscribe porque quiere.  Y la verdad es que tiene  tan mala imagen, que si yo viviese de mi música lo dudaría mucho antes de inscribirme con ellos.

Por ejemplo, aquí la lista de artistas en el género rock y balada que están inscritos en APDAYC.  Supongo que es una lista parcial, porque dudo mucho que sean el bastión de la defensa de los derechos de los músicos con una lista de apenas de once rockeros.  Pero ok, digamos que ésa es la lista.  Léanla y memorícenla.  Porque estos son los señores que le dan el poder al señor demandante de hacer todo lo que los usuarios se quejan.

Si gente de APDAYC entra a una bodega y multa al bodeguero por el pecado de escuchar música mientras trabaja, es porque estos señores se lo están permitiendo indirectamente.  Señor Julio Andrade, ¿en serio estás ok con eso? Y señor Pedro Suarez-Vértiz.  Tú siempre sonriente y buena gente, ¿tú normal con que le metan un juicio al amigo de todos Ocram indirectamente en tu nombre?

El señor Massé no se demora nunca en decir que él hace lo que hace en calidad de presidente de una institución que tiene un estatuto y que está sujeto a las reglas y a las leyes, etc, etc.  Sin embargo, en un programa en radio y en vivo decide cambiar el accionar de la asociación, al anunciar ante la insistencia del organizador de un concierto benéfico que está bien, ya no pagues el fee a APDAYC.  Te lo regalo la mitad como institución y la otra mitad como Armando Massé. ¿Entonces? ¿En qué estábamos? ¿Él es el que decide o no?

piespace1Esto deja ver que la asociación en cuestión no cuenta una institucionalidad muy sólida que digamos y que las cosas se deciden unipersonalmente.  Dime, Pierina Less, tú tan hip y tan in que eres, ¿normal con eso? Porque son ustedes los que están permitiendo que este causa haga lo que hace.

Más bien.  Hay otros problemas que tenemos en la sociedad peruana que para muchos se reduce a un “es que así somos los peruanos” y yo que he tenido la suerte de viajar a países vecinos he podido observar que no, que así es el ser humano en general.  Pero específicamente esto de negar consecuencias institucionales del apoyo pasivo que le brindamos a algunas personas, eso sí que es bien peruano. Lo he visto hasta en la Asociación de Scouts del Perú.

Y claro, mientras agrupaciones de consumidores se juntan en asociaciones como el No Soy Delincuente y académicos discuten sobre el asunto en foros como éste sobre derechos de autor en la era digital, ustedes socios de APDAYC son los primeros en la lista de los que permiten esta clase de jugadas.  Y la próxima vez que a un taxista le caigan encima por escuchar música mientras trabaja o que sancionen a una profesora de un kindergarten por cantarle cumpleaños feliz a una niñita que aún ni puede tararear la canción, pónganse una mano al hombro.

Ojo, yo estoy a favor del respeto de los derechos de autor en todas sus modalidades.  Lo pueden constatar en este post o en este o en este.  O en este y en este.  Es más, por este rollo he perdido a muchos amigos.  Pero esta clase de conflictos se van a resolver solamente en la medida en la que se converse, no con imposiciones a través de demandas y amedrentamientos legales.  En la medida en la que nos sentemos a discutir qué es lo razonable y qué es demasiado.  No metiéndonos juicios mutuamente.

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Sistema nacional de administración de justicia… not (3)

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Alguna vez los jueces eran los que decidían las cosas.  Ellos eran los que interpretaban las leyes y decidían quiénes tenían la razón en el caso de un conflicto.  Lamentablemente en algún momento perdieron el rumbo y si bien hace 50 años ser juez era motivo de status y de prestigio, estoy seguro que muchos de nosotros si nos enterásemos que una hija nuestra está yendo al cine con un chico de buena familia, pero que es juez, no sé ustedes, pero yo ese día le pongo un chorrito de cloroformo en su sopa y la encierro en el sótano hasta el día siguiente.  Y cuando llegue el juececito a recogerla le diría que se fue a bailar con un teniente de la Marina, que encima es miembro de las FOE, por si el juez no se va de inmediato.  Todo esto mientras un primo ya intervino sus cuentas bancarias por si no entiende el mensaje.

El sistema nacional de administración de justicia en este país da pena y le genera inmensos costos a la economía.  Pero además, como lo comenta el amigo Morsa en el comentario a este Comentario Diario del IPE sobre la lamentable intervención del Tribunal Constitucional en la política comercial del país, se suponía que las leyes estaban al servicio de la sociedad.  Sí, pues.  Se suponía que las leyes se introdujeron al mundo para ordenar las cosas y para que no reine el caos.  Pero en el momento en el cual la gente y el mercado se tiene que adaptar a decisiones iluminadas de un tribunal de ancianos que norma sobre algo que no sabe, estamos en problemas.

Oh, por supuesto que tienen potestad para hacerlo.  Ahí está precisamente el problema.  Pueden intervenir si quieren, eso a nadie le queda duda.  El Tribunal Constitucional decide aplicar el Principio de la Igualdad Ante la Ley para bajarse la decisión del Ejecutivo de reducir el arancel a la importación de dos productos relacionados al cemento. ¿Por qué? Porque puede.  PeriodNo importan las consecuencias o lo gracioso de la situación, las implicancias empresariales, etc, etc.

Es decir, se introduce una demanda al Tribunal Constitucional y luego bla, bla, bla y por principio de igualdad ante la ley se halla que haberle quitado ese arancel a esos dos productos generan una situación en la cual se está discriminando a la producción nacional de cemento, por lo que hay que restituir el arancel del 12%.  He dicho.

Ahora, a diferencia del amigo Ricardo Lago, no creo que esta decisión del Tribunal Constitucional genere que el precio del cemento en general en el país se incremente.  El porcentaje del cemento importado es ridículo en comparación al porcentaje de lo producido en el Perú.  Aquí un gráfico para ilustrar esta situación y para callar a los que piden y piden que vuelva a hacer gráficos en este blog.

cemento01No, ése no es el punto.  El punto es que el principio que aplica el Tribunal Constitucional para restituir el arancel a estas dos partidas arancelarias se puede aplicar a absolutamente TODAS las decisiones de política comercial del Perú.  Todas.  Todas y cada una de ellas.

Y como en el Perú abundan los industriales que prefieren hacer lobby a hacer sus empresas más competitivas, nos fundimos.  Porque ahora un empresario nacional de la onda antigua proteccionista se va a comenzar a mover para meterse al bolsillo metafóricamente hablando a apenas cuatro miembros del Tribunal Constitucional.  Nada más, eso es todo.  Cuatro es todo lo que necesitas.  Y con eso se comenzarán a revocar reducciones arancelarias, acuerdos de colaboración comercial, etc, etc.

Eso es lo que la lógica dice que va a pasar.  Y la teoría económica también, dicho sea de paso.  Pero por supuesto que los amigos leguleyeros de inmediato dicen que no, por supuesto que no.  Que se intervino porque se podía intervenir, que la ley es así y punto.  Y que no se preocupen.

Pero sí hay que preocuparse.  La Cámara de Comercio de Lima ya dio partida a la carrera.  Y ahora, gracias al brillante antecedente dejado por estos cuatro iluminados, se ha abierto una olla de grillos.  Mal, mal, mal, señores del Tribunal Constitucional.  Eso no se hace.

judge_dreddAhora la política comercial del país no se decide en el Congreso (en donde se supone que representantes elegidos democráticamente por el pueblo definen los criterios legales para el funcionamiento de la economía), ni en el Ministerio de Comercio (en donde se supone se reúne a los técnicos y especialistas que saben más del tema), ni en Comex o en Adex (en donde se supone que se agrupan libremente las empresas que se dedican a exportar y a importar), ni en ningún otro lugar.  Lo deciden los miembros del Tribunal Constitucional, que no son economistas, ni empresarios, ni tienen estudios de teoría de comercio, etc.  Pero ellos son los que deciden ahora.

Porque pueden.

Mildemonios se fue al teatro (1)

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Apenas salí de la universidad me tomé un tiempo para experimentar escribiendo guiones y libretos.  Llevé mis cursos y toda la nota.  Y de todo lo que probé, escribir teatro se me hizo extremádamente difícil, al punto que un día decidí que eso no era para mí.  En teatro hay muchas limitaciones que en otros medios no se manifiestan.  Aunque claro, cada medio tiene sus gracias, sus pros y sus contras.

Además yo no soy lo que se podría decir un amante del teatro.  Voy a veces y me he entretenido con una que otra obra, pero no soy un asistente muy profesional que digamos.  A diferencia de cuando voy al cine, cuando voy al teatro estoy con la consciencia crítica apagada y simplemente no estoy buscando referencias o simetrías o transiciones o etc, etc.

El caso es que tengo amigos que sí le entraron en serio al teatro.  Y uno de ellos puso hace poco una obra, Amando a Sally.  Bueno, él actúa en ella.  La obra es de María Elena Mayurí, quien también la dirige.  Es una puesta bastante modesta.  Y como digo, yo no soy un asistente al teatro muy crítico, pero esta comedia me gustó un montón.

La historia en sí misma no es la gran cosa.  Es la típica historia de una pareja que se conoce, se casa y aprende a convivir sin matarse en el proceso.  Pero el gancho de esta obra no es ésa.  O por lo menos, a mí no me gustó por eso.  Me gustó por las actuaciones veloces y coordinadas.  El libreto está escrito astutamente para que los dos personajes principales (Sixto y Sally) se luzcan con varias secuencias paralelas o cruces.

Juegan mucho con dos secuencias que suceden al mismo tiempo (por ejemplo, Sixto luciéndose con sus amigos al mismo tiempo que Sally le cuenta a sus amigas su primera cita con Sixto) y cuyos diálogos con personajes que no están presentes terminan formando un diálogo entre Sixto y Sally, pero a un nivel bastante sutil.  En ese sentido, Mayurí pareciera que sabe lo que hace y es bastante fina.  Una muestra bastante buena de esto es el matrimonio mismo, en el que no sé cómo, se logra transmitir la imagen perfecta de que la experiencia de casarse es diametralmente opuesta para dos personas que están agarradas de la mano y escuchando el mismo sermón.

Y la actuación de Sergio Velarde se lleva de encuentro la situación.  A Sergio lo conozco desde hace mucho tiempo y lo he visto perfeccionar ese estilacho obsesivo compulsivo pasivo agresivo que supongo es un homenaje local a Woody Allen.  Espero que siga por ese camino, porque realmente es un arrastre de risa verlo desesperarse discutiendo con gente que no está ahí.

La obra sigue hasta el 28 de marzo en el auditorio del Centro Cultural CAFAE - SE (Avenida Arequipa 2985, San Isidro), los viernes y sábados a las 8 pm y los domingos a las 7 pm.  No esperen una gran producción ni un escenario millonario.  Como digo, es una obra modesta, pero muy bien puesta.

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