La verdad es una sola (8): Dijo el Acuerdo Nacional
La última movida del nacionalismo ha sido la de por fin firmar el Acuerdo Nacional. Con esto se supone que se están limpiando de muchos de los cuestionamientos que le hacen críticos con respecto a varias de las medidas que proponen en su plan de gobierno. Acerca de esta jugada, me quedan algunas dudas. Aquí unas cuantas.
Primero: ¿saben lo que es el Acuerdo Nacional? Y no, no se lo estoy preguntando a Ollanta Humala. Te lo estoy preguntando a ti, amigo nacionalista, amigo keikista. Por si acaso, aquí puedes ver su definición. El Acuerdo Nacional no es otro plan de gobierno. No es un plan de gobierno 2.0. No reemplaza un plan de gobierno. No es una adenda a los planes de gobierno. Para nada. Es:
el conjunto de políticas de Estado elaboradas y aprobadas sobre la base del diálogo y del consenso, luego de un proceso de talleres y consultas a nivel nacional, con el fin de definir un rumbo para el desarrollo sostenible del país y afirmar su gobernabilidad democrática
Son apenas las medidas que se entiende que todos aprueban y que se aceptan como producto de una conversación entre los distintos actores relevantes políticos de este país. O por lo menos los que lo han firmado y los que han participado de estos talleres y consultas.
Segundo: ¿por qué recién lo firmas esta semana? Vamos, esto no es muy difícil de deducir. Ante los cuestionamientos que hay en el plan de gobierno nacionalista, gracias al cual pasaron a la segunda vuelta y en la cual se comprometen con distintos grupos de la sociedad en hacer varias cosas que ahora resulta que eran mentirita, primero pretendieron incorporar a un escuadrón de técnicos para que lo avalen. Como eso no terminó de funcionar (las encuestas no lo reflejan, en todo caso), procedieron a anunciar en todos lados que el primer plan de gobierno, gracias al cual ganaron la primera vuelta, era de mentirita y que se estaba redactando un segundo plan.
El Caretas de hoy nos cuenta de un documento intermedio orientado a limpiar varias de las dudas que persisten del primer plan de gobierno y que los representantes del humalismo aún no han podido explicar. Por ejemplo, ¿qué cuernos significa nacionalizar? Mientras esperamos ese dichoso y legendario segundo plan de gobierno, han aceptado firmar el Acuerdo Nacional. Un compromiso que previamente habían textualmente rechazado, dicho sea de paso. El mismo artículo de Caretas nos recuerda la carta que mandó Félix Jiménez en la que advierte que no firmarán el Acuerdo Nacional.
A propósito de la firma del Acuerdo Nacional, vale la pena destacar el documento que Félix Jiménez, el jefe del plan de gobierno, envió a Max Hernández el 10 de marzo. Allí advierte que “no suscribiremos el contenido del Plan Bicentenario” mientras no sea resuelta una serie de observaciones. Dichas metas planteadas por el Centro de Planeamiento Estratégico (CEPLAN) son consecuencia directa de los lineamientos del Acuerdo Nacional. Allí Jiménez rechaza de plano la “estrategia de exportación” y remarca que “no hay evidencia robusta que permita afirmar que el libre comercio es favorable al crecimiento y desarrollo”. Premisas herejes para una parte de los votos en juego.
Tercero: ¿acaso el Acuerdo Nacional es de índole económico? No realmente. Es más bien todista. En este enlace podrán leer el universo en el que se mueve el dichoso Acuerdo Nacional. Como podrán apreciar, tiene cuatro objetivos:
Fortalecimiento de la Democracia y Estado de Derecho
Desarrollo con Equidad y Justicia Social
Promoción de la Competitividad del País
Afirmación de un Estado Eficiente, Transparente y Descentralizado
Tiene grupos de trabajo, avances anuales, acuerdos, etc, etc. Es un chancacón de compromisos, en realidad.
Cuarto: entonces, con esto, ¿se acabaron las preocupaciones? Bueno, deberían. No obstante, a mí me quedan dos preocupaciones bien fuertes. La primera tiene que ver con la facilidad con la que Humala salta de una posición a la otra. Yo insisto en que el peligro aquí es que una buena proporción de la población se sienta engañada. Solo para que se hagan una idea, vean este texto de Patria Roja con respecto a este tema. Después cuando salgan a protestar contra el gobierno porque fueron engañados, tendrían toda la razón y estarían en su derecho. Estos saltos de una posición a otra no solamente tienen este efecto cuestionable, sino que le restan credibilidad al candidato. O sea, primero es etnocacerista, pero después mentirita, no lo es. Apoya el levantamiento de Antauro, pero después mentirita, no lo apoya. Y así hasta el infinito. ¿Quién nos asegura que ahora sí es en serio? Creo que sería irresponsable creerle completamente.
La segunda preocupación tiene que ver con lo dicho por Abugattás en el programa de Rosa María Palacios. Aquí apenas los primeros ocho minutos. (La segunda parte está aquí y la tercera aquí).
Tomen nota que cuando Rosa María Palacios le pregunta directamente a Abugattás si el primer plan de gobierno ya fue, el congresista nacionalista responde que temporalmente está quedando de lado.
Caracho, Daniel. ¿Qué te costaba decir en ese momento que era estaba quedando permanentemente de lado o que efectivamente ya había sido archivado? Ese detalle levanta las dudas nuevamente.
Quinto: ¿Keiko sí suscribe el Acuerdo Nacional completamente? A todo esto vale la pena aclarar que hay elementos en el plan de gobierno de Keiko que entran en colisión con algunos compromisos del Acuerdo Nacional. Así que por ese lado tampoco estamos completamente a salvo.