Archivo por autor

El segundo negocio más viejo del mundo (5): Nuevo ministro, mismos problemas

17 May

Entonces, tenemos tres ministros nuevos.  En este otro post comenté algunos de los retos que le tocan al ministro del interior y que seguramente no abordará.  En este textito que escribí para SEMANAeconomica.com comenté la buena elección que había sido Gladys Triveño para el ministerio de la producción.  Finalmente quería comentar unos cuantos puntos con respecto a los desafíos que le caen al nuevo ministro de defensa y que seguramente tampoco abordará.

Primero, hay una discusión que tenemos pendiente desde hace décadas y que nuestras FFAA se corren de abordar.  Se trata de la decisión de qué tipo de FFAA queremos tener ahora que ya el terrorismo a gran escala (como lo vivimos en los años noventa) fue derrotado y que lo que queda es básicamente lo que nos está haciendo anticucho en el VRAE. ¿Queremos seguir teniendo un ejército de soldaditos que marchan el 28 de julio frente al Presidente y sigue marchando y sigue marchando y sigue marchando? ¿Con tanques y perros desactivadores de coches bombas y todo eso? ¿Nunca nadie se ha cuestionado que sea demasiado para lo que necesitamos? ¿Y que en realidad no es lo que el país necesita?

Quizás necesitemos otro tipo de FFAA.  Una más tecnificada, en la que cada uno de los elementos sea más impactante porque tenga mayor preparación.  Estoy pensando en Israel, en donde su ejército es minúsculo en comparación al de los países que los rodean, pero aún así se mantienen, porque están altamente tecnificados y entrenados.

Porque sincerémonos: Después de ver cómo los terroristas en el VRAE se bajan helicópteros y secuestran gente y todo eso, me queda claro que las FFAA como las tenemos ahora no nos sirven para las amenazas internas que actualmente tenemos.

Segundo, tenemos que tener claro qué es lo que comprende el gasto en armamento.  Los altos dirigentes de las FFAA siempre pitean para que les asignen más presupuesto y nos presentan cifras de cómo otros países gastan más que nosotros, medido de distintas maneras.  Pero aquí lo que tenemos que tener claro es qué es lo que queremos comprar.  Hace años que se viene insistiendo que nuestra prioridad debería ser comprar equipo que nos permita terminar de ganar la lucha en lugares como el VRAE. ¿Y qué hizo el gobierno anterior? Va y compra tanques.  Sí, tanques.  A ver, mete tus tanques chinos al valle del VRAE, pues.  A ver cuántos terroristas capturas con eso.

¿Cómo? ¿Que necesitamos esos tanques para cuando Chile nos invada? ¿Porque nos ha invadido en los últimos diez años cuántas veces? ¿Cómo? ¿Que Chile está gastando en armamento, ergo, nosotros también tenemos que hacerlo? No sé por qué ese argumento no me termina de convencer.  Sobre todo porque de nuestros países limítrofes, son Colombia y Brasil los que más gastan en armamento, no Chile. ¿Vas a mandar tus tanques chinos a atravesar la Amazonía para tomar Brasilia? ¿O para aplastar a la FARC?

Necesitamos equipo especializado para afrontar las verdaderas amenazas que ponen en riesgo la gobernabilidad del país.  Tanques chinos no las veo como algo prioritario por ningún lado.

Tercero, la decisión de cuáles son las amenazas que las FFAA deberían estar atendiendo no es una decisión de solamente los altos mandos de las FFAA.  Si así fuese, se quedarían insistiendo en que solo hay una amenaza (para que sea más fácil que estar por ahí buscando amenazas menores) y que es grande y que requiere de fuertes sumas de dinero en la compra de grandes armamentos.  Conclusión: Ya va más de un siglo del conflicto que tuvimos con Chile y aún no lo sueltan.

No sé, pero en Europa tuvieron una guerra mundial hace apenas una generación y no tienen hoy en día a Alemania comprando armamento para evitar que el Reino Unido los invada.  O a España comprando misiles cada vez que Francia compra algo.  La era de los grandes conflictos armados ya pasó y ahora se necesita de personal más tecnificado y más versada en tecnología. ¿Tenemos de ésa?

Cuarto, hace unos años se hizo el esfuerzo de convocar gente de distintas esferas para discutir qué era lo que realmente necesita que le compremos al FFAA.  Se le llamó el Núcleo Básico Eficaz y fue aprobado por todo el mundo.  Pero claro, eliminaba del mapa compras innecesarias elefantiásicas que no llevaban a nada.  Supongo que no debe ser muy complicado deducir por qué nadie lo usa como referencia hoy en día, aunque deberían.

(Dibujito de arriba: http://jensclaessens.blogspot.com)

La inseguridad, jaja (9): Nuevo ministro, borrón y cuenta nueva

15 May

Así que me desconecto por una semana y zas, tres ministros nuevos. ¡Una semana! Una prueba más de que el ex ministro de agricultura Carlos Amat y León tenía razón cuando decía que en el Perú uno se podrá morir de hambre, pero de aburrimiento jamás.

Entonces tenemos nuevo ministro de defensa, del interior y de producción.  Enfoquémonos en el del interior por un momento.  Y es que este causa (sí, sí, ya todos sabemos quién es y en qué es especialista y en qué no lo es… la blogósfera peruana ha estado en overdrive dándole al señor en cuestión) la va a tener difícil.  El cargo de ministro del interior es clave en la estructura del actual gobierno, tomando en cuenta las promesas que se hicieron durante la campaña y los temas que a la población le preocupaban entonces y -oh, sorpresa para los que viven alucinando de que en politica el pasado no importa- preocupan aún más hoy en día.

Estamos hablando, por supuesto, de la inseguridad ciudadana.  Comencemos remontándonos a hace un tiempo, cuando la prensa -como cada cierto tiempo- le entró a difundir como demente que las ciudades del país estaban siendo tomadas por hordas de delincuentes.  Porque, claro, nada vende periódicos como ese particular temor.  El caso es que hasta hace un par de años, por lo menos, la delincuencia no había avanzado en lo más mínimo.  En posts como éste o este otro colgué información que respaldaban esta afirmación.

Ojo, no estoy diciendo que no hubiese delincuencia.  Sí la había y sí la sigue habiendo.  Ése no era el punto.  El punto era que el problema seguía igual, pero se nos quería vender la impresión de que todo había empeorado catastróficamente.  Por otro lado, tampoco estoy diciendo que desde que se escribieron esos posts a ahora la cosa haya seguido igual.  De hecho, es una lástima que la página web de la Policía con la data que usé para hacer esos gráficos no se ha actualizado. Básicamente porque hoy en día tenemos varios problemas específicos que han escalado y que requieren de una policía moderna y distinta a la que solíamos tener.  Cualquiera que lo dude que se dé un viajecito a Trujillo y que tome un taxi cualquiera y que le pregunte al conductor cinco minutos de las historias de horror de lo que está pasando allá.  Ni qué decir del drama de las cárceles, que el INPE hace años que viene insistiendo a gritos que ya colapsaron hace rato.  O el tráfico endemoniado que tenemos en las principales ciudades del país y que en parte es culpa de la policía también.

Esto refuerza más aún la necesidad de una reforma en la policía, algo que como siempre nos demuestran constantemente nuestros políticos nunca va a pasar.  Por ejemplo, al gobierno actual, que entró con toda la onda de hacerle frente a la delincuencia en serio le duraron poco las ganas de hacer una reforma profunda en la policía.  Siempre es la misma historia.  Nuestra policía prefiere masticar vidrio molido antes que aceptar los cambios institucionales que requiere para modernizarse.  Lo único que saben hacer es pedir más plata, demandar aumento de sueldos y salirse cada cierto tiempo con propuestas realmente ridículas, por no decir estúpidos parches. ¿Alguien ya olvidó la propusta de los policías voladores de hace unos años?

Mientras tanto, la percepción de inseguridad empeora también.  En Lima, por ejemplo, es una de las principales preocupaciones de los ciudadanos.  Pero esto es algo que lo podemos extrapolar no solamente en el Perú, sino también a Latinoamérica.

Por último, no solamente la policía tiene que saber luchar contra estas nuevas amenazas, sino también aprender a comunicarlas.  Recuerdo que en el Reino Unido unos amigos periodistas se burlaban de que Scotland Yard gastara tanto dinero en relaciones públicas.  Pero es que es parte de su trabajo.  No solamente tiene que eliminar las amenazas, sino también dejarle en claro a la población de que ya no están.  Lo contrario sería malintencionado.

(Dibujito de arriba: http://turleysketch.blogspot.com/)

Empresas estatales otra vez (9): Error de concepto

3 May

Hay un mito que anda dando vueltas y que por momentos resurge con la fuerza propia de una discusión que hace tiempo que ya no tiene sentido.  Se trata de esta noción de que todo aquel que critique a las empresas estatales quiere que no haya Estado en el Perú.  Y eso dista mucho de la verdad.

Como la mayoría de las discusiones económicas que tienen los adultos, este asunto tienen matices.  Podemos discutir si específicamente nos conviene que haya una empresa estatal que mantenga el monopsonio de la compra de coca (así como un monopolio es cuando una sola empresa es la única que vende y por ello impone sus condiciones, el monopsonio es cuando una sola empresa es la única que compra y por ello impone sus condiciones) o si queremos que la empresa que dará el servicio público de transporte público en Lima sea publica o privada o mixta.  El caso es que cada caso hay que verlo por separado y la tendencia natural de una economía de libre mercado como la que hace rato se instauró en el Perú es que todo se vaya por el lado del sector privado a menos que haya razones para no sea así.

Pero no es cierto que haya un movimiento que abogue por una economía sin Estado.  Ése es el floro conspiracional de aquellos que se están quedando sin argumentos para defender las empresas estatales de las que nos deberíamos estar deshaciendo.  En esta entrevista que me hizo el amigo Godoy la semana pasada tocamos el tema hacia el final del video.


(Por supuesto que en la plataforma de La Mula no se puede incrustar videos,
así que ni modo… Cuelgo una fotito de la entrevista… Hagan click en la fotito
para ir al entorno en el cual podrán ver el video, en vez de verlo aquí
directamente.  Ni modo)

Por si acaso, la entrevista a la que me refiero en el video es a una que le hicieran a Javier Diez Canseco en el programa Economía para Mulas.  Ahí podrán apreciar cómo se pretende defender a las empresas públicas actuales bajo el argumento maximalista de que lo que se quiere es que el Estado deje de existir, cuando ésa no es la idea.


(Lo mismo aquí.  Hagan click en la fotito que los llevará al ambiente
en el que podrán hacer otro click para poder ver la foto)

En una economía de libre mercado tú necesitas del Estado para solucionar varios problemas.  Entre ellos, para ofrecer esos servicios y bienes que el sector privado no está dispuesto a ofrecer por alguna razón.  Ésta es una discusión que se vuelve bastante pertinente en un contexto mundial en el que a Argentina se le ocurre tomar el control de una corporación como YPF o que al Estado boliviano se le ocurre agarrarse las empresas eléctricas.  No vaya a ser que a un trasnochado se le ocurra imitar ese ejemplo en el Perú.

Diez Canseco también recurre a ejemplos extremos de casos que claramente tienen que ser brindados por el Estado para justificar los otros casos que no son tan claros.  Para ayudar al debate aquí tres ejemplos de empresas públicas que hicieron un pésimo trabajo y que a la luz de lo que se sabe hoy en día no hay forma de justificar de que hayan quedado como públicas.

1. Compañía Peruana de Teléfonos (CPT).  Sí, ya sé que todos odiamos a Telefónica del Perú por sus maltratos, por sus atropellos, por sus cobros indebidos y por todo eso.  Pues a los menores de 30 años déjenme que les cuente: Antes era peor aún.  Sí, yo sé que ese universo es difícil de imaginar, pero es cierto.  Alguna vez el servicio de telefonía fija en el Perú lo brindaba una sola empresa, la cual era manejada por el Estado.  Y varias de las críticas que le hacemos a Petroperú y al Banco de la Nación por estar siendo manejadas con los criterios equivocados se aplicaban a CPT también.

En este resumen de un informe que se hizo al Congreso en el 2002 acerca del impacto que tuvo la privatización de CPT está explicada de manera bastante clara la situación inicial, cómo fue el proceso de privatización y el resultado unos años después.  Pero si quieres algo más técnico, este estudio de Grade es para ti.  Calcula la variación del bienestar de la población peruana desde la privatización en 1994 hasta el año 1998.  Halla que la venta le convino al pueblo peruano, con una mucho mayor incidencia en la población más pobre. Finalmente, en este artículo de Perú Económico se hace una especie de crónica de cómo el hecho de que CPT pase a manos privadas mejoró la vida del país en general.

Quien quiera que diga que nos conviene que Telefónica regrese a ser una empresa pública “estratégica” definitivamente no vivió esa época.

2. Empresa Nacional de Puertos (Enapu).  Éste caso es un poco más truculento, porque hoy en día aún funciona y hay muchos intereses involucrados que impiden que se siga avanzando en su desmantelamiento.  Claro que ellos le echan la culpa de su inefectividad y de los inmensos desastres de los que son responsables a los intereses internacionales y a las corporaciones malignas.  Lo cierto es que por mucho tiempo Enapu estuvo a cargo de la administración de los puertos en el Perú.  E hizo una tarea tan, pero tan pobre en ese aspecto, que para finales de los años noventa teníamos una de las infraestructuras portuarias más atrasadas de la región, con tecnología tan obsoleta y con costos tan altos en comparación a otros puertos cercanos, que el comercio exterior en el Perú pagaba sobrecostos altísimos por usar los puertos.  Varias industrias perdían contenedores enteros por los penosos procesos burocráticos y por las demoras causadas por esta empresa pública, cuyos dirigentes siempre se preocuparon más por la estabilidad laboral de sus trabajadores que por ser medianamente eficiente.

El anuncio en su momento de que se le quitaría de sus manos el Callao y algunos de los puertos regionales fue celebrado.  Lamentablemente este proceso está demorando demasiado y debería ser retomado.  Peor aún, el gobierno actual tiene como uno de sus ofrecimientos electorales, por el contrario, fortalecer Enapu.  Mala idea, pues.  Es regresar a un modelo que ya lo probamos y ya nos dio malos resultados.

3. Aeropuerto Jorge Chávez.  Quizás a los más jóvenes se les haga complicado hacer que convivan en sus cabezas los problemas de colas que hay en el aeropuerto cuando quieres salir del país, con los premios internacionales que recibe la administración (privada) del Jorge Chávez, con algunas duras críticas que recibe la administración (privada) del Jorge Chávez por parte de aquellos que con dientes y uñas trataron de evitar que se entregue en concesión y que perdieron esa discusión.  Si bien es cierto que ha habido problemas posteriores con la tarifa que se había comprometido a cobrar la empresa a cargo, lo cierto es que nuevamente aquí los menores de 30 no se van a poder imaginar el desastre que era antes este aeropuerto en comparación a como funciona ahora.

A partir de la página 66 de este informe del IPE -quienes antes solían ser la referencia obligatoria en lo que a atraso en inversión en infraestructura se refería, por todo lo que han publicado al respecto- se puede leer sobre este asunto con mayor detalle.  Por ejemplo, los avances en el ranking mundial de infraestructura aeroportuaria y el avance en el índice de calidad de infraestructura aeroportuaria (para cuando fue publicado este documento ya le estábamos ganando a Argentina y a Brasil).

(Dibujito de arriba: http://meliaparsloe.blogspot.com/)

Acerca de la promoción del cine (19): Las cuotas que sí han incluido en la ley

26 Apr

Sigamos con el tema de la propuesta de ley de cine que han presentado a través del Ministerio de Cultura un lado de los involucrados en la industria de cine nacional.  Esta discusión es una continuación de lo que ya he escrito en este post, en este otro y en este más.  Y antes de entrar de cabeza al tema de hoy, déjenme aclarar un detalle (además del disclaimer que tengo que hacer siempre que toco el tema de la promoción del cine y que está al final de este post).

Abro paréntesis: Los que abordan la problemática de la promoción del cine nacional con este proyecto de ley hablan del dominio del mercado por parte de las películas que vienen de Hollywood.  Esto es un tema comercial.  Hablan de que al público se le bombardea con publicidad de esas películas.  Esto es marketing.  Que hay que educar al público.  Esto también es marketing (pero de otro tipo).  Hablan de crear un nuevo impuesto para financiar más películas nacionales.  Esto es economía tributaria.  Y hablan de cogerse otro impuesto que ya existe.  Esto es redistribución de recursos.  Hablan de una política de promoción a la creación de productoras nacionales.  Esto es economía política.  Hablan de dar facilidades para la importación de equipo.  Esto es comercio exterior…

…¿y después se pican cuando uno aborda la problemática de la promoción del cine nacional desde la perspectiva de la economía? No, pues, tienen que ser consistentes.  Si su propuesta incluye todos estos puntos de índole económica, tienen que aceptar la crítica económica a su propuesta.  A un comentario económico de su propuesta de ley no pueden responder con un floro de la dignidad nacional y de que no todo es economía en este mundo.  Eso es trampa, señores. Cierro paréntesis.

Pues bien, habiendo aclarado eso, pasemos al asunto de las cuotas.

El fin de semana anterior conocí a una de las personas que ha participado en la redacción de esta propuesta de ley y me discutía que ésta no incluía la imposición de cuotas de pantalla.  Pues aquí la tienen, en las definiciones del artículo 4 (página 3):

CUOTA DE PANTALLA.- Espacio porcentual dedicado a la exhibición de obras cinematográficas nacionales, a ser difundidos en espacios públicos y comerciales en cualquier medio o formato.

Sobre la dificultad de definir qué es una “obra cinematográfica nacional” ya escribí todo un post.  Básicamente los promotores de esta ley se han salido con una definición altamente imperfecta que deja fuera a varias películas hechas por peruanos con “contenido peruanista” (por decirlo de alguna manera) para favorecer a otros.  No se olviden que aquí lo que están haciendo es repartirse una torta, así que todo se vale a la hora de agarrarse recursos que otros ya no tendrán.

Conclusión: sí, sí hay cuotas en este proyecto de ley.  Y las cuotas -que sí, ya sé que se aplican en muchos países exitosamente para promover el cine nacional- aquí en el Perú ya se aplicó y no llevó a nada.  Quizás no se acuerden los más jóvenes, pero la ley de cine que teníamos hace como tres décadas nos obligaba a ver películas peruanas. ¿Y eso creó una industria? ¿Formó a una generación de cineastas de reconocimiento internacional? Pues, no.  De hecho que sí hubo cineastas peruanos que sobresalieron, pero nada indica que fue porque al público nacional nos obligaran a ver sus películas.

En todo caso, en el artículo 45 de este proyecto de ley se puede leer lo siguiente (las negritas son añadidas mías):

Artículo 45.- CUOTA DE PANTALLA

El Consejo Directivo del PERUCINE, teniendo en cuenta la infraestructura de salas de exhibición cinematográfica existentes en el país, los promedios de asistencia y el volumen de producción de obras cinematográficas nacionales  por año, podrá fijar anualmente normas sobre porcentajes mínimos de exhibición y comercialización de obras cinematográficas peruanas en cualquier medio o sistema. Este porcentaje no debe superar el veinte (20%) por ciento del total de obras exhibidas a nivel comercial y cultural en el país durante el mismo período de tiempo. La aplicación de esta medida se hará sobre el número de funciones cinematográficas, y deberá tomar en cuenta las diferencias de cobertura y disponibilidad de salas y obras a nivel nacional, así como sus formas de difusión y control, las mismas que serán fijadas en el Reglamento de la presente Ley.

Dos detalles harto peligrosos con esta versión de las cuotas (a ver, chequeen cómo es en todos esos países que andan citando como excusa para meternos esto en el Perú).  Es el uno o el otro.  Ambos son perjudiciales.  Primero, es un asunto que se va a volver a negociar cada año y cada año y cada año y cada año.  O sea, ni siquiera están definiendo de una vez el sabor del veneno.  Si lo que quieren es promover inversión en esa industria (sus palabras, no las mías), lo último que hay que hacer es introducir una distorsión impredecible distinta cada año.  Definan una de una vez.  Segundo (alternativa a la primera), porque son buenos nos van adelantando que el límite máximo al que pretenden aspirar es de 20%.  ¿Veinte por ciento? ¿En serio?

¿Cuántas películas has visto en total el año pasado? ¿Y cuántas de ésas eran peruanas? ¿Dos de cada diez? ¿Una de cada cinco? Por donde se vea es un límite excesivo.  Y claro, es de esperarse.  Después de todo, es una ley propuesta por aquellos que producen el material que nos quieren obligar a consumir.  Es como que los productores nacionales de algodón definan la política comercial peruana.  Obviamente prohibirán el ingreso de la competencia.

¿Y ya vieron que pretenden controlar no solamente las salas de cine, sino “cualquier medio o sistema”? O sea, Netflix, Cuevana, Limite Visual, etc.  Porque, claro, obviamente, se puede.

Oh, yo sé lo que estás pensando.  Como me decían el fin de semana, “es que si no, las salas de cine no pasarán películas peruanas”.  Y cuando se le hace reconocer que sí pasan películas peruanas, pero que lo que pasa es que los peruanos no queremos ir a ver películas peruanas, porque los cineastas no tienen incentivo alguno a hacer algo que le interese al público (con el sistema anterior, el incentivo es a ganar todos los premios posibles, para lo que el interés es hacer una película que guste a un jurado refinando, no al público), pasan a decir que “pero es que es difícil”.

Por supuesto que es difícil. ¿O acaso creen que Chlimper la tuvo fácil cuando introdujo el espárrago peruano al mercado internacional? ¿Que los Añaños vencieron a Coca Cola en el mercado peruano echados en una hamaca? No, la creación de una industria sólida y competitiva es difícil.

Pónganse durante una semana a llevar la cuenta de las películas que ven espontáneamente y vean qué tan lejos están de la propuesta de que una de cada cinco sea peruana.

Y una pregunta, si nos van a obligar a ver películas peruanas, ¿ya para qué festivales de cine (artículo 35)? ¿Para qué el fomento de cine clubes (artículo 48)?

En fin, a continuación el rico disclaimer:

1. No digo que no haya intervención del Estado para promover cine peruano.  Tiene que haber una política de promoción, algún tipo de regulación.  Pero bien hecha, no este mamotreto.

2. No digo que todo el cine sea comercial.  Tiene que haber un equilibrio entre el cine comercial y el cine de autor.  Pero eso no se va a lograr con esta ley, así como no se logró hace 30 años con la ley de la que se han copiado varios elementos.

3. La discusión económica de la promoción del cine se desprende de que esta ley propone varias medidas económicas que la literatura económica critica.  Lo siento si no les gusta, quéjense con ellos.

(Dibujito de arriba: http://gotcheeks.blogspot.com)

Empresas estatales otra vez (8): Más sobre la nueva incursión del Banco de la Nación

24 Apr

Okay, entonces, la vez pasada leí que el Banco de la Nación pretendía incursionar en el mercado de las tarjetas de crédito y me mandé con un post en el que repasaba varias de las razones por las cuales eso era una pésima idea.  Éste ha resultado ser uno de los más comentados de las últimas semanas, lo que me ha motivado a continuar la discusión.  Aquí algunos de los puntos que saltaron en el Twitter o en los comentarios de ese mismo artículo.

Primero, por qué perder el tiempo discutiendo un tema tan económicamente insignificante.  Al final, si consideramos que se trata de una iniciativa que solamente se aplicará a trabajadores del mismo Banco de la Nación, se podría pensar que es una metida de pata que se contendrá a un público reducido, que hará que el dinero que pierda el Estado sea mínimo.  O nulo, considerando que el mismo Banco de la Nación podría descontar la deuda de tu sueldo (algo que no estoy seguro si sea legal, considerando la controversia por la que ya pasaron los bancos privados cuando pretendieron hacer algo parecido con la cuenta sueldo).  Pero sí es relevante por dos razones.  La primera tiene que ver con la sarta de sandeces que han esgrimido varios para tratar de defender esta iniciativa.  Claro, hay otros que sí han elaborado defensas respetables.  Pero por otro lado hay gente que confunde todo y sigue con discursos que hace rato que deberían de haber sido desterrados.

La segunda razón tiene que ver con la experiencia.  En el Perú sabemos que esta clase de iniciativas suelen crecer y crecer y después son imparables, porque pasan a la categoría de “derecho adquirido”.  Por eso el momento para dejar en claro que se trata de algo dañino para la economía es cuando son pequeñas.  En el caso de las tarjetas de crédito subsidiadas, ahora.

Segundo, mi cuestionamiento a que sea el Banco de la Nación el que aborde el tema.  La regulación del mercado bancario -que sí la hay y es bastante restrictiva, algo que es reconocido internacionalmente- le corresponde a la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS).  La intervención del Estado ante casos de estafa le corresponde a Indecopi, que es ni más ni menos que la institución estatal que más credibilidad goza por parte de la población y que con el nuevo gobierno tiene un sesgo más inclinado a la protección del consumidor.  Si de verdad la preocupación fuese proteger a los consumidores que están siendo estafados, habría que trabajar el tema por el lado de la SBS y de Indecopi.  El Banco de la Nación no pinta aquí.

Tercero, mi cuestionamiento a los que dicen que a través de esta medida se combate la pobreza.  Mentira.  Si eso fuese cierto, ¿por qué el programa está limitado a trabajadores del Banco de la Nación? ¿Son acaso mendigos los que atienden en las ventanillas? ¿Tienen una nueva política de contratar a gente de estado de pobreza extrema de analistas financieros? No, señores.  Los dignos y respetables trabajadores del Banco de la Nación no se encuentran en situación de pobreza ni de extrema pobreza.  Es total y completo floro que se vaya a combatir la pobreza a través del otorgamiento de tarjetas de crédito a los trabajadores de esa institución.

Cuarto, digan lo que quieran, pataleen, reclamen… Al final del día, una tarjeta de crédito sigue siendo un bien de lujo.  Quizás no lujo en el sentido de que solamente la crema y nata de la sociedad tiene una, sino en el sentido en el que solamente te consigues una cuando ya has cubierto todas las demás necesidades.  Nadie va a dejar de comer por tener una tarjeta de crédito.  Y si ése es el caso, eres un caso siquiátrico.  Hay una película reciente que aborda el tema de una adicta a las compras que luego tiene problemas con las tarjetas de crédito, Confessiones of a shopaholic, del 2009.  Quizás deban verla aquellos que siguen insistiendo en que a través del otorgamiento de tarjetas de crédito se combate a la pobreza.

Y no, una tarjeta de crédito no es una tarjeta de débito.  Aquí el punto clave es que con la tarjeta de crédito te puedes endeudar comprando.  Y el Banco de la Nación te va a cobrar una tasa de interés subsidiada para esa deuda.

Quinto, por qué me ando burlando de este asunto. Lo siento, porque es una justificación bastante misia.  Si lo que quieren promover son créditos de consumo, promuevan créditos de consumo.  En todo caso, no es que esté a favor de eso tampoco, pero tiene un esbozo de sentido, si lo que quieren es promover que peruanos en estado de pobreza puedan consumir comida u otros bienes o servicios urgentes a los que no pueden acceder porque el dinero no les alcanza, el crédito de consumo es lo que tienes que promover.  O sea, que vayas al Banco de la Nación y te prestes dinero no para invertir en un negocio, sino para consumir algo urgentemente.  Incluso que el Banco de la Nación brinde créditos de consumo subsidiados ya es criticable. ¿Pero tarjetas de crédito? Lo siento, eso está tan allá que no hay otra forma de abordarlo.

Sexto, dicen que hace falta promover más competencia en el mercado de las tarjetas de crédito.  No obstante, como lo mostraba en el post anterior, la data oficial muestra no solamente que éste es un mercado en el que compiten varias entidades financieras (con lo que se cancela el típico floro sobre el dominio monopolístico o del mercado oligopólico), sino que además es un mercado en crecimiento.  Hay mayor demanda.  O sea, a pesar de esos supuestos precios excesivos, la gente está dispuesta a seguir adquiriendo tarjeta de crédito.  Si se tratase de un mercado estancado, podríamos hablar de la necesidad de promover mayor competencia.  Pero en este caso en especial el floro no cuadra.

¿Cómo? ¿Que están estafando a esos pobres nuevos demandantes de tarjetas de crédito? Quizás, no lo sé.  Pero en ese caso los llamados a intervenir son la SBS difundiendo mayor información (de tal manera que cada uno de nosotros sepamos mejor cómo se nos estafa) y el Indecopi recibiendo los casos de supuesta estafa y haciendo algo al respecto.  El Banco de la Nación claramente no tiene una vela en este entierro.

(Dibujito de arriba: http://www.plazabello.net/wp/?page_id=1071)

Empresas estatales otra vez (7): El Perú frente a la expropiación argentina de YPF

19 Apr

Parece ameno que en una misma semana se hayan juntado tres noticias que están ligeramente relacionadas.  Por un lado, el lanzamiento del informe del peritaje al estudio de impacto ambiental de Conga.  Si uno hace una revisión veloz a los medios podrá constatar que básicamente cada quién lo ha interpretado como le ha dado la gana.  Algunos celebran que el peritaje haya arrojado que el proyecto de Conga no es inmaculado, otros que haya concluido que el estudio de impacto ambiental está bien, pero que se pudo haber hecho mejor.  Y claro, que Conga debería ir.  Como lo comentaba en otro lado, ojalá que con esto ya sanjemos la discusión acerca de la ruta que debe tomar el país con respecto a este asunto.  Aunque lo dudo mucho.  En todo caso, los ojos de los capitales internacionales están en nosotros para ver cómo manejamos este asunto.  No lo echemos todo a perder.

Por otro lado, el anuncio de que la salida de Petroperú a la bolsa de valores se está postergando nuevamente, con lo que los cuatro gatos que seguimos con atención este tema bostezamos una vez más.  Ahora dicen que la venta de las acciones de esta paquidérmica empresa pública será a fines de año, si es que alguien se la cree.  Y que mientras tanto, pucha, qué conveniente, seguirán con todos esos proyectos que una empresa con monitoreo independiente y con un directorio preocupado por la eficiencia de la empresa jamás habría atracado.  A estas alturas ya no sé para qué siguen con la cantaleta de que este régimen va a transformar a Petroperú en una empresa moderna, si hasta ahora todas las decisiones que ha tomado la actual gerencia al respecto la lleva en la dirección contraria.  Y antes de que me dejes un comentario cuestionando esto que acabo de decir o de que mandes un tuit al respecto, te transmito tres palabras: Contrato con PDVSA.  Listo, a eso no hay argumento posible.  Una lástima, porque haberse preocupado *realmente* por traer a Petroperú al siglo XXI habría sido muy útil para impulsar luego una serie de inversiones.  Una pena que no haya habido la menor voluntad política para hacerlo.

Finalmente, la expropiación de YPF en Argentina.

Un espectador casual podría leer el titular y pensar “¿en qué estabas pensando, Cristina?”.  Pero alguien medianamente informado sabe exactamente en qué está pensando.  En este excelente post del economista Xavier Sala-i-Martín (norteamericano de origen español) podrán leer un buen repaso de lo que en realidad está pasando.

La historia comienza en los noventas, cuando el gobierno de Menem decide privatizar YPF, una empresa pública que estaba reportando enormes pérdidas debido a su pésima gestión y al bajo precio internacional del petróleo.  La empresa española Repsol fue la que terminó comprando YPF, por la que pagó US$15,000 millones.  Desde entonces, además, Repsol ha invertido US$20,000 entre 1999 y 2012.

En el 2007 Nestor Kirchner obligó a Repsol a aceptar como socio de YPF a un tal Enrique Eskenazi, amigo íntimo del presidente.  Entró con 15% primero y luego con 25% de la empresa, lo cual ya comenzó a preocupar.  Pero como los Eskenazi no tenían dinero, consiguen los recursos para entrar como socios prestándoselo de la misma empresa YPF, lo cual constituye una jugada altamente cuestionable.  Kirchner obligó a Repsol a que le preste el dinero a su amigo el empresario. Este nuevo socio iría pagando a Repsol de lo que cobraría de las ganancias que sacaría de su inclusión como socio a YPF.  Y para que esto funcione, Nestor Kirchner impuso que YPF distribuyera utilidades en cierta forma.

Entonces, cuando Cristina Kirchner llega y acusa a YPF de no reinvertir las utilidades de la empresa, esto en parte es por culpa de su difunto esposo, que impuso esa condición para que la entrada de un socio amigo a la empresa se sostenga, está básicamente mordiéndose la cola.

Si bien lo que Sala-i-Martín denuncia es un caso de corrupción de Nestor Kirchner, lo que pasa con Cristina es que se ha quedado sin plata para sus medidas populistas. ¿Se acuerdan cuando en el gobierno de Alan García I en los ochentas todo estaba subsidiado o mantenido por el gobierno? ¿Y que eso se hacía con el dinero del Estado? ¿Y que cuando se acabó el dinero del Estado -como todos los economistas serios advertían a gritos que sucedería- tuvo que apelar a desbalances macroeconómicos para poder seguir manteniendo la gasolina artificialmente barata y las planillas del sector público infladas? ¿Y que después de eso tuvo que venir quien sea (MVLL/Fuji) a aplicar un shock? ¿Y que eso nos debió haber enseñado a nunca más en la vida volver a jugar al subsidio anti-técnico? Pues parece que en Argentina esa lección nunca la aprendieron.  Ojalá que nosotros por lo menos sí la hayamos aprendido.  Oh, wait!

No obstante, como bien lo advierte Sala-i-Martín, el nacionalismo argentino ha tenido un papel preponderante en esta metida de pata económica.  Basta ver estas declaraciones del viceministro argentino de economía para entender los argumentos chauvinistas que se han manejado.  Más allá de lo anacrónico de su rollo (¿que la economía moderna no estudia el fenómeno del desempleo? ¿y eso dicho por un *viceministro de economía*?), chequeen cómo lo mezcla todo para básicamente con uñas y dientes aferrarse a la posición de que esta expropiación se hace por el pueblo argentino y en contra de los intereses malévolos internacionales.

YouTube Preview Image

Al final, como lo expresa el Instituto Adam Smith, si para algo sirve Argentina es para constantemente recordarnos lo que macroeconómicamente está mal y para darnos el ejemplo de lo que pasa con los países que se dejan manejar económicamente por dirigentes que no tienen nociones básicas de economía.  Por suerte en el Perú varios han expresado su preocupación por la medida argentina, lo que haría suponer que después de todo, sí hemos aprendido la lección.  Desde el ministro Castilla del MEF (que la calificó de “insana”), hasta Garcío Miró de Confiep (que la calificó de “penosa”).  Hasta Herrera Descalzi reconoce el error y opina que el Perú puede aprovechar la situación para atraer más inversión.

Porque queremos atraer inversión, ¿no? ¿Se suponía?

(Dibujito de arriba: http://fitolop.blogspot.com/)

Empresas estatales otra vez (6): Al cuerno con las tarjetas de crédito

17 Apr

Ésta es precisamente la clase de noticias sobre las cuales deberían estar vigilantes los que dijeron que estarían atentos a que no se estropee el modelo económico.  Se trata del anuncio del Banco de la Nación de que incursionará en el mercado de las tarjetas de crédito.  Y claro, por sí sola esta nota no es para nada amenazante.  Pero esto sumado a otras muchas iniciativas con las que se está avanzando, se pone en peligro la estabilidad macroeconómica de la que tanto nos enorgullecemos, porque todo en su conjunto va generando cargas a los recursos del Estado.

Déjenme repetirlo, porque ya sé que ésta va a ser la parte de la que se van a colgar los que apoyan esta clase de medidas: Cada una por separada quizás no sea crítica.  Pero todo en su conjunto (subsidiar las tarifas de agua, subsidiar el consumo del gas, etc.) preocupa, porque no son las partidas en las que deberíamos estar gastando el dinero de todos los peruanos, mientras aún hay temas mucho más importantes que liquidar: Pobreza extrema, desnutrición, educación, etc.  Lo demás no necesariamente es prioritario.

Entonces, vayamos por partes.  Lo primero que hay que tener en cuenta es que el anuncio tiene la peor justificación del mundo.  Uno, la tarjeta de crédito no es ni por asomo un producto de primera necesidad.  Si estuviésemos hablando de acceso de crédito por parte de microempresarios informales para que puedan progresar, puede ser.  Pero, ¿tarjetas de crédito? ¿En serio? No es por nada, pero hasta Cher Horowitz entendería que si vamos a gastar dinero de todos los peruanos, debería ser en algo que no es catalogado como un lujo.

¿Quién es Cher Horowitz? Aquí te paso su foto.  Y antes de opinar date cinco segundos para definir si estás pensando en tarjeta de crédito o tarjeta de débito.  Son cosas distintas.

Dos, no hay absolutamente ninguna necesidad de que el Estado se meta a dar un servicio que el sector privado ya está dando.  Más abajo le entro un poco más al aspecto teórico de esa justificación, pero lo que tiene que quedar claro es que hay oferta.  Es mentira lo que alegan algunos defensores de esta pésima iniciativa, de que hay oferta insuficiente.  Oferta hay.  Si entran a la página de la SBS (el organismo del Estado que regular a los bancos y que hace un excelente trabajo, algo que ya alguna vez traté en otro post), encontrarán una sección de estadísticas.  En ésta hay una parte especial para el tema de las tarjetas de crédito.

Ahí podrán ver que son doce bancos en el Perú que brindan el producto de la tarjeta de crédito.  O sea, ahí no más ya no se aplica la cantaleta de que aquí hay un monopolio que hay que romper o que hay un oligopolio que se aprovecha de nosotros.  Éste es un mercado competitivo que va a dejar de serlo gracias al Banco de la Nación.  Los doce bancos en cuestión son: Banco Continental, Banco de Comercio, Banco de Crédito del Perú, Banco Financiero, Banco Interamericano de Finanzas, Scotiabank Perú, Citibank, Interbank, Mibanco, HSBC Bank Perú, Banco Falabella Perú y Banco Azteca Perú.

De estos bancos, todos están dando más y más tarjetas de crédito, lo que indica que el costo al que lo ofrece es uno que el mercado está tomando.  Los únicos que han visto reducido el número de tarjetas de crédito que mantienen son el Banco de Comercio, el Scotiabank Perú y el Banco Azteca Perú.  Desconozco las razones comerciales detrás de esto, pero en su conjunto, es un mercado en crecimiento.  O sea, no tiene sentido que el Estado se meta a ofrecer un servicio que el sector privado ya está dando a un costo que la gente está dispuesta a tomar.

Tres, en economía hay una vaina llamada “incentivos perversos”.  Se refiere a cuando quieres hacer algo bueno, pero sin querer introduces incentivos a que otro haga algo que te arruina el plan.  Esta vaina es crucial para entender por qué muchas iniciativas que involucran al Estado terminan causando más daño que bien.  Esto de los incentivos perversos lo expliqué mejor aplicado a las políticas culturales en el Perú hace un tiempo.  El caso es que la justificación con la que se pueden salir los promotores de que el Banco de la Nación dé tarjetas de crédito pueden ser muy loables, pero no van a funcionar por varias razones.

Más allá de la agobiante evidencia de que las empresas públicas no tienden a ser eficientes (ojo: no tienden, pueden serlo, pero no suele ser el caso), está el hecho de que al introducir este servicio público subsidiado -el de las tarjetas de crédito- se genera una oportunidad más para que el Estado aplique clientelismo.  O sea, que perdone deudas para quedar bien con la gente luego.  Y esto es algo que hace constantemente aún, así que no giren los ojos.

No se olviden que una empresa pública nunca va a quebrar.  Tomen como ejemplo Petroperú, que está endeudada por más del valor de todos sus activos.  Si ésta fuese una empresa privada, hace rato que habría dejado de funcionar y habría sido liquidada.  Pero como puede seguir funcionando con el dinero de todos los peruanos, pasa piola.  Es más, no tiene incentivo alguno a tomar decisiones empresariales eficientes y racionales.  Puede hacer cualquier pachotada, salir a los medios a justificarlo con arengas políticas y pasa como si las webs.

Pues bien, esto de las tarjetas de crédito en el Banco de la Nación es básicamente eso: Una pachotada justificada con arengas políticas.  Porque sustento técnico no tiene.

Cuatro, ni siquiera tiene justificación teórica.  En economía -que es una ciencia-, hay razones que justifican que el Estado intervenga en un mercado de esta manera.  En ese sentido, en este genial documento del IPE agrupan todas las empresas públicas que tenía el Perú en el año 2008.  En la página 3 podrán ver el resultado de esa agrupación.  Como podrán apreciar, casi ninguna tiene una justificación económica.  La mayoría existen porque se les consideró “estratégicas”.  O sea, cualquier cosa.

Entre éstas está el Banco de la Nación. #digonomas.

Y ahora esta empresa estratégica nos viene con algo que no tiene ninguna clase de justificación real o razonable.  Mientras tenemos dos millones de peruanos sin agua potable solamente en Lima, mientras tenemos niveles alarmantes de desnutrición en la selva peruana, mientras tenemos un déficit de oficiales de policía que arroja inseguridad ciudadana… ¿En qué va a gastar nuestro dinero el Banco de la Nación? Tarjetas de crédito subsidiadas.  Bien ahí, Benito.  Harto razonable.

(Dibujito de arriba: http://srittgers.blogspot.com)

Como si todos fuéramos iguales (1): Percepciones sobre el trato desigual a las mujeres

12 Apr

A veces cuando hablan de inclusión por aquí e inclusión por allá nos peleamos buscando la manera de incorporar a la economía formal al sector de la población con menos recursos y discutimos sobre las cifras de pobreza y de desnutrición y todo eso y nos olvidamos que hay grupos de personas que están siendo sistemáticamente discriminadas y cuyas posibilidades de progreso no son las mismas que las de los demás.  Ni siquiera estoy hablando de las personas con discapacidad, que ya es otro rollo completamente.  Estoy hablando de la mitad estadística de la población: las mujeres.

El camino por el que han tenido que andar las mujeres a lo largo de la historia reciente para poder acceder a los mismos derechos y a las mismas oportunidades que los hombres ha sido bastante trabajoso.  Y está muy lejos de estar completo, por lo menos en el Perú, aunque a veces podamos pensar lo contrario sobre la base de impresiones que podemos tener de los medios, que no siempre son los más responsables en la representación de las mujeres en las noticias.

Hace unos meses me tocó escribir este artículo sobre el tema de mujeres en puestos de influencia y me quedé bastante sorprendido por lo mucho que falta avanzar en este campo.  Específicamente comenté luego aspectos de la discriminación de las mujeres en el mercado laboral.  Un detalle que me llamó la atención que se repite aquí en el Perú y en sondeos en las empresas más grandes del mundo, hecha por la consultora McKinsey, es que la gran mayoría de los líderes se comprometen sinceramente con el proyecto de ofrecer a las mujeres las mismas oportunidades que los hombres… hasta que llega el día en el que en el campo tienen que tomar decisiones que efectivamente lleven en esa dirección a la empresa, pero que tendrán impactos concretos en los procesos internos de la compañía o en las utilidades.  Entonces terminan tomando precisamente la decisión que no debían.

Pero el pata está convencido de que está comprometido con la causa.  Nuevamente tenemos un problema de percepciones del que no se dará cuenta a menos que le arrojes en la cara cifras y data que le haga darse cuenta de la realidad.  Por ejemplo, uno podría pensar que Alemania es un país en donde las mujeres ya superaron todos estos problemas, dado que su Primera Ministra es una mujer, Angela Merkel.  No obstante, según el sondeo de McKinsey, en ese país apenas el 2% de los puestos en comités ejecutivos están ocupados por mujeres.  Y es que Alemania es un país bastante conservador para varias cosas.  En Suecia, en cambio, ese porcentaje sube a 17%.  En Estados Unidos es de 14%.

En el Perú también podría parecer que estamos venciendo este asunto.  Como lo comento en el artículo de Perú Económico, sorprendió que en la última edición de la encuesta del poder hubiese tantas mujeres en puestos tan altos de influencia.  No obstante, como lo explico en esta entrevista que me hicieron en Radio Moderna, estas mujeres en especial son casos excepcionales que no deben ser tomados como evidencia de que un sector de la población está avanzando en tener posiciones más relevantes en la sociedad.  Se trata de mujeres excepcionales que estuvieron dispuestas a hacer sacrificios que hombres no tienen que hacer y que las mujeres en general no deberían tener que hacer para poder estar al mismo nivel que los hombres.

YouTube Preview Image

Así que yo no sé quién será pezuñento al cubrir el tema o por último qué es ser pezuñento al cubrir un tema de estos.  Lo que sé es que si queremos discutir asuntos serios como éste lo que necesitamos es basarnos en información concreta, en data estadística y no en percepciones o en anécdotas (“por la jefa de mi primo…”).  Las percepciones nos pueden llevar a hablar cada roca.  Sobre todo si estás en el medio de tremendo raje a un periodista que te cae chinche y tu objetividad se ve comprometida.

(Dibujito de arriba: http://erwinmadrid.blogspot.com/)

Acerca de la promoción del cine (18): El optimismo no sirve

10 Apr

En las últimas semanas dos columnas que intentan comprender el fenómeno de la promoción de la cultura han dado mucho de qué hablar, básicamente por lo controversial e imprudente de su contenido.  Por un lado está el tierno texto de Diego de la Torre, que comienza con una idea interesante para terminar con un desatino total (sí, ése que sugiere que Vallejo afectó nuestra visión de desarrollo).  De la Torre falla en un elemento fundamental: Siempre va a haber pobreza en una sociedad.  Siempre va a haber conflicto social, siempre va a haber gente menos favorecida.  Por eso expresiones culturales como Paco Yunque, que cita como ejemplo de otra época, van a ser necesarias.  Lo que tendría que estar postulando es que *además* de esos cuentos y poemas que descubren el sufrimiento de cierto sector de la población, lo justo sería que haya otro tipo de expresión cultural, la que muestra a los peruanos que sí están saliendo adelante.  A ese sector de la población emergente que considera que está mejor y que tiene una visión positiva y optimista del futuro.  Ese sector de la población no se ve representado y vive en un mundo en el que la mayoría de las películas peruanas promovidas por el Estado y por los medios convencionales transmiten un mensaje más bien pesimista.

Una idea similar es la que intenta plasmar Alfredo Bullard en esta otra columna, en la que postula que los intelectuales en el Perú tienden a ser anticapitalistas.  Yo no voy a llegar hasta esos extremos, pero sí considero necesario reconocer que hay una tendencia entre los profesionales dedicados a promover cultura peruana.  Algo que he comentado en posts anteriores y que comento a continuación.

Yo sé que esto es altamente discutible y que para muchos es una locura.  Basta leer los comentarios dejados en el Facebook page del Utero, cuando colgó la columna de De la Torre.  Por mi lado, de los posts que he estado colgando para criticar la proteccionista y anacrónica propuesta de ley de cine que está planteando el Ministerio de Cultura, me queda claro que hay gente que se ha cerrado a la discusión y no pretende cuestionar su posición.

Los demás consideren esto.  Según el Latinobarómetro 2011, el 45% de la población peruana considera que en doce meses va a estar mejor personalmente (el promedio de América Latina es 42%), el 29% de la población cree que en doce meses tendrá mejores ingresos (el promedio es 32%) y el 56% confía en el mercado (promedio 49%).  No estamos viviendo el apocalipsis económico de hace unas décadas y las perspectivas son buenas a pesar de todo.  No es difícil entender, entonces, por qué el resultado de la taquilla del año pasado arroja estos resultados.

La película peruana más vista del 2011 es la comedia aspiracional El guachimán, con US$273 mil.  Más del doble que Las malas intenciones, con US$89 mil, que ni con ayudadita extra de la ministra de cultura que tuvo que amenazar para que la repongan alegando un trato discriminatorio por parte de las salas de cine.  Claro que eso era mentira: Las salas sí habían puesto a Las malas intenciones en un horario propio de una película en estreno, pero la sacaron a la segunda semana, como hacen con todo filme que no ha sido visto por la suficiente gente que justifique que se quede en un horario estelar.  O sea, la trataron como a cualquier otra y por eso recibe amenazas del Ministerio de Cultura.  Y antes de que arranques a rajar de El guachimán, yo que tú la veo.  Por eso del análisis objetivo.

Mucho más eficiente y sostenible que estar haciendo lobby o apelando a contactitos en los ministerios (¿eso no está penado, que la ministra favorezca a una película en especial, pero no haya movido un dedo por otra? Digo, en calidad de ministra) es entender las fuerzas del mercado.  Algo que en otros países de la región ya entendieron hace rato y lo reflejan en el tipo de políticas de promoción que usan.  Terry Gilliam, cuando era miembro del British Film Institute, insistía en que es imposible luchar contra Hollywood y plantearlo como el villano de la película.  Lo que uno tiene que hacer es aprovechar los ciclos de mercado que genera y las ventanas de oportunidad que hay.  Pero claro, entender eso es más complicado que simplemente sacar una ley que obligue a la gente a ver películas que no quieren ver.  Porque hay una conspiración, pues.

Y ahora, el rico disclaimer en dos partes:

1. No digo que no se promocione el cine peruano.  Se tiene que promover con políticas públicas adecuadas.  Pero que sean adecuadas, no cualquier mamotreto orientado a arrojar dinero sin ninguna clase de condición de por medio o de compromiso por parte del que recibe el dinero.

2. Tampoco se trata de que solamente haya cine comercial o ligero.  Por supuesto que no.  Pero tiene que haber un equilibrio entre distintos tipos de cine promovido y no solamente unos pocos perfiles de películas que sean las que se beneficien.

(Dibujo de arriba: http://emcarroll.blogspot.com/)

Tratando de medir la pobreza (10): Las nuevas cifras

3 Apr

Tratar de medir la pobreza es una vaina.  Implica muchos problemas estadísticos que podrían resultar siendo la pesadilla de alguien que nunca llevó un curso de matemática con probabilidades.  Primero, hay que definir qué es pobreza.  Después de todo, la pobreza es un concepto abstracto y definir quién es pobre y quién no es pobre no se puede hacer sobre la base de una encuesta (que crean o no, alguna vez fue una propuesta).  No, debe ser definido sobre la base de algo concreto o no se podrán hacer estudios.  Para otros se debe medir sobre la base de cuánto ganas.  Si tu ingreso mensual está por debajo de un nivel, eres pobre.  Suena simple, pero no lo es tanto, porque típicamente los más pobres no llevan un registro exacto de cuánto ganan, pues parte de sus ingresos provienen de la economía informal.  Así que eso también hay que estimarlo.  Para otros analistas, la pobreza tiene que ver con variables de salud: si estás consumiendo el alimento adecuado o si hay casos de desnutrición infantil en tu familia, casa o familia.  Y así hasta el infinito.  Para otros tiene que ver con necesidades básicas insatisfechas y para otros hay que usar proxies (o sea, variables que pueden parecer que nada que ver, pero que en el pasado se ha identificado que están relacionadas a la pobreza por alguna razón, como si el piso de tu casa es de cemento o de tierra).

Otro problema tiene que ver con el acceso a la información.  En el Perú ha sido muy difícil comenzar a generar una base de datos confiable para poder realizar esta clase de análisis y podernos dar el lujo de escoger cuál de las definiciones de pobreza aplicaremos.  En los últimos años el INEI ha hecho importantes esfuerzos en ese sentido.  No reconocerlo sería mezquino.  Basta ver los resultados periódicamente publicados de la Encuesta Nacional de Hogares, una especie de seguimiento de una serie de variables, de tal manera que distintos investigadores puedan hacer todo tipo de cruces.  Puede que no sea un proceso perfecto o que haya aspectos técnicos que haya que corregir, pero es un esfuerzo muy valioso para los que usan data estadística antes de decir pachotadas acerca de los avances económicos y sociales del Perú de los últimos años.

El Perú ha sido un caso especial para el tema de la medición de la pobreza.  Por mucho tiempo el INEI no fue confiable, pues presentaba información que tendía a hacer quedar mejor al gobierno de lo que en realidad íbamos.  Eso por un lado.  Por el otro hemos tenido un sector de la población que prefiere sacarse los ojos que aceptar que estamos mejorando.  En este párrafo de este comentario del IPE lo explican bastante bien (las negritas las he añadido yo):

La realidad es que los economistas heterodoxos o socialistas se han pasado años negando el éxito de las políticas económicas de la última década porque, si éstas realmente han tenido el éxito que las cifras demuestran que han tenido, entonces su visión del mundo y sus recomendaciones de política económica quedarían aún más desacreditadas de lo que ya lo están. Por ello, y con Matuk a la cabeza, primero negaron que hubiera alto crecimiento económico (arguyendo que las cifras del INEI eran falsas), cuando ya fue imposible negarlo pasaron a decir que sólo los ricos se habían beneficiado del crecimiento y que no era verdad que la pobreza disminuyera (nuevamente, argüían que el INEI mentía). Cuando también fue imposible negar la reducción en la pobreza se refugiaron en su último argumento: los ingresos han aumentado y la pobreza ha disminuido fuertemente pero, alegan, la desigualdad ha aumentado y la información del INEI que indica lo contrario es, nuevamente, una mentira. Lamentablemente para ellos, todos los trabajos serios recientes indican que la desigualdad no ha aumentado e incluso que ésta se habría venido reduciendo.

Por eso cuando el INEI anuncia nuevas cifras de reducción de la pobreza en el Perú, toda una mancha de intelectuales salta a negarlo todo, a criticar al INEI, etc, etc.  En esa discusión lo importante es tener claro dos cosas: 1. Es imposible saber cuál es el nivel de pobreza.  Lo que se hace es estimarlo por medio de un proceso estadístico que seguramente siempre será perfectible. 2. Hay toda una mancha de gente a la que no le conviene que se demuestre que el Perú ha reducido la pobreza, porque le quita base a sus rollos de décadas.  Y esto los lleva a hacer toda una gama de declaraciones que van desde lo intelectualmente ambiguo hasta lo sinceramente ridículo.

Aquí algunos puntos que que debemos saber de este nuevo anuncio del INEI y que no te van a decir sus críticos.  O que lo van a querer negar.  O lo van a querer desvirtuar.

Primero.  Al igual que anuncios anteriores de reducción de la pobreza, este estudio está respaldado por toda un escuadrón de analistas e instituciones nacionales e internacionales que hace difícil que haya una conspiración, como lo anda diciendo Farid Matuk, orientada a malinformar al presidente.  No, no a la población.  No, tampoco a la prensa.  Al presidente (?).  Entonces, según Matuk, esa conspiración involucra al BCR, al MEF y al INEI.  Pero se le olvidó mencionar que debería incluir también al Banco Mundial, al Institut de Recherche pour le Développement (IRD) del gobierno francés, al BID, al Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPDA) y a la Mesa de Concertación para la Lucha contra la Pobreza (MCLCP).  Además de la mancha de investigadores del CIES, de Grade, del CIAS, del IEP y de la Universidad del Pacífico.  Todo eso para engañar al presidente.  No, no al público.  Al presidente, en un despliegue de coordinación por lo bajo que bien lo hubiera querido tener Alex Humala.

Lo cual resulta siendo altamente improbable.  Más fácil que imaginarse en dónde serían las reuniones mensuales de esta conspiración internacional de alto nivel es simplemente aceptar que hay distintos estudios que miden la pobreza y que todos coinciden en que se ha reducido fuertemente en los últimos años.

Segundo.  No, esto no quiere decir que ya no haya pobreza.  La típica respuesta ante el anuncio de que se ha reducido la pobreza a 30.8% y la pobreza extrema a 7.6% es preguntar molesto que entonces por qué hay pobres en tal o cual lugar.  No, esto quiere decir que hay menos pobres en el país en términos porcentuales, pero para nada quiere decir que ya no haya población en estado de pobreza.  Que todavía hay peruanos pobres, eso es indiscutible y como recurso retórico para no querer aceptar que se está avanzando resulta bastante infantil.

Y sí, pues.  La pobreza está concentrada en el área rural, lo que llama a políticas que busquen sacar a esa población de esa condición.  No a negarlo todo y comenzar de cero.

Tercero.  En esta oportunidad se han hecho pequeños cambios al proceso por el cual se estima la pobreza. ¿Recuerdan hace unos párrafos que decía que es algo que no se puede saber a ciencia cierta, lo que hace que tengamos que estimarlo estadísticamente? Pues toda estimación compleja requiere de la definición de supuestos.  En esta oportunidad, dado que se ha avanzado en experiencia de medición de pobreza, dado que la población peruana ha cambiado (cambios demográficos, migraciones, etc), dado que se ha cambiado los hábitos de consumo, se ha decidido hacer algunos cambios a esos supuestos.

Estos tienen que ver con la canasta básica de alimentos y hábitos de consumo, cambios en el requerimiento calórico en función a la talla, peso, edad y esfuerzo físico, actualización de la tabla de composición de alimentos, ampliación de la muestra de la  población de referencia que determina la canasta básica de consumo, mejoras en el cálculo y agregación del gasto de los hogares y cambios en la distribución de la población urbana-rural.

La explicación didáctica de lo que han hecho está en este documento que han sacado.  Todos estos cambios casualmente en esta ocasión han arrojado cifras ligeramente menores de pobreza y eso es lo que ha hecho que salten varios con todo tipo de declaraciones.  Lamentablemente, la base de datos del INEI es lo mejor que tenemos para saber si avanzamos o retrocedemos en la lucha contra la pobreza.  Así que no le veo mucho sentido a patear el tablero de la información que tenemos a menos que tengas algo con qué reemplazarla.  Ahora, si quieren discutir uno de los cambios o uno de los supuestos o uno de los procesos, mostro. Pero no el mero hecho de que el resultado convenientemente daría una resultado aún más esperanzador.  Eso por sí solo no es científicamente discutible.  O no debería serlo, en todo caso.

(Dibujito de arriba: http://elpitufoantidisturbios.blogspot.com/)

La comunidad del blog (19): La llegada de Pinterest

29 Mar

Creo que la primera vez que oí hablar de Pinterest fue cuando @ocram en el Twitter colocó el siguiente lamento:

y, bueno, no conseguí el usuario “ocram” en Pinterest. ojalá fracase :)

Desde entonces más gente ha estado mencionando a esa nueva red social y sus bondades, hasta que eventualmente me animé a darle una oportunidad.  Y la verdad es que me ha gustado un montón.  Pero más allá de que me haya gustado y que me esté resultando bastante útil para varias cosas (aunque no tanto como Twitter o Linkedin), me parece que tiene un detalle que lo hace bastante curioso.  No sé si decir que lo hace antropológicamente interesante o socialmente interesante.  Pero lo hace interesante.

El mundo después de Twitter.  Primero déjenme exponer por qué para mí el Twitter tuvo tanto éxito para cierto sector de los usuarios de Internet.  Y es que todos veníamos de Facebook.  Allá, si alguien quería enterarse de las últimas divagaciones de algún analista, digamos, la ex ministra Mercédes Aráoz, tenías que hacer que ella te aceptara como amigo.  Solo así te enterabas de cuándo se había firmado un TLC o que habían nombrado en un puesto importante a alguien relevante.  Pero que te haya aceptado como amigo llevaba a que ella se entere en su muro de tus actualizaciones también, algo que se puede evitar, pero que pocos trabajan para hacerlo.  Es decir, se generaba una relación horizontal que no siempre era útil o conveniente, si lo único que querías era tener una fuente de información (por un lado) y tener un medio de difusión (por el otro).

En cambio, Twitter te brinda la opción de separar la lista de los seguidos de la lista de los seguidores.  Ese detalle establece que la relación en esa red social no es horizontal.  Ella no tiene que enterarse de que te peleaste con tu enamorada para hacerte llegar sus anuncios.  Es una relación mucho más vertical, en la que, por ejemplo, Mercédez Aráoz en Twitter se puede dar el lujo de tener más de 20 mil seguidores que leen lo que ella escribe, pero apenas seguir a 154 personas.

El detalle con Pinterest.  Yo no sé si esta nueva red social vaya a perdurar o si es una burbuja manufacturada como Google Plus, pero me parece que tiene una gran ventaja comparativa al llevar esta relación entre el seguido y el seguidor un nivel más allá.  En Pinterest puedes seguir a un usuario, como en Twitter.  Pero además puedes seguir solamente a uno de los temas que ese usuario está manejando.  Por ejemplo, chequeen la cuenta de la amiga amiga Paola Ugaz (la popular @larryportera).

Ella en Twitter tiene más de 16 mil seguidores y la mayoría la seguimos, me imagino, por sus rollos periodísticos.  No obstante, ocasionalmente cuelga cosas de otros temas.  De hecho, como en Pinterest te obligan a definir los temas que vas a tratar, haciéndote crear boards en los que vas a colgar las cosas que pones, cada usuario revela de entrada con qué más te va a ofrecer.  En el caso de Paola Ugaz, uno al ver su cuenta ya sabe a qué atenerse.

Ella ha creado montones de boards, desde “Libertad de prensa” hasta “Cielos de Lima”.  Y la ventaja de Pinterest -aquí el detalle- es que puedes seguirla a ella como un todo o a sus boards por separado.  Entonces, digamos que te interesan las caricaturas que ella levanta, pero no te interesa Mafalda, entonces no sigas toda su cuenta, sino solamente algunos de sus boards.

Además del detalle de que en Pinterest lo que subes es una imagen, no un texto.  O sea, puedes subir una imagen acompañada de un textito corto o de un enlace.  Pero aquí lo que se suben son imágenes.  Esto hace que entrar a Pinterest sea una experiencia mucho más lúdica.

Mildemonios en Pinterest.  Yo por el momento me declaro aún en experimentación con respecto a esta nueva red social.  Por eso tengo una cuenta modesta con apenas tres boards.  Entonces, pueden seguir a Mildemonios como un todo, si quieren.  O si no, pueden seguir mi board sobre Economía y Política solamente, el de Literatura de Fantasía o el más reciente Otras Infografías.  O lo que quieran.  O no sigan nada.  También es una opción.

(Dibujito de arriba: http://enriquefernandez0.blogspot.com/)

Acerca de la promoción del cine (17): Las ventanas de oportunidad

27 Mar

Ricardo Bedoya le ha dedicado un par de posts de su blog Páginas del Diario de Satán al debate del proyecto de la nueva ley de cine.  En uno de estos menciona mi post de la vez pasada sobre ese mismo tema.  Chévere que se comience a discutir este asunto.  Pero en otro post más reciente creo que se equivoca completamente.  En ese texto, Bedoya defiende la idea de imponer una cuota de pantalla para obligar a las salas de cine a exhibir películas peruanas, diciendo que hoy en día ya hay una especie de cuota, en la medida en la que las salas de exhibición nacionales están obligadas a mostrar películas que vienen de Estados Unidos en ciertos momentos del año.  Que un cineasta peruano no puede ni soñar con pasar su película en abril, mayo, junio, julio o agosto, porque para entonces desde ahorita ya está programado que se pasará Los Vengadores, Men in Black 3, etc.

El maestro Bedoya se equivoca en dos sentidos.  Primero, ¿de cuándo aquí planear con un año de anticipación está mal? Al contrario, es deseable, porque así se puede planificar bien y complementar títulos, de tal manera que puedas buscar el equilibrio que necesitas entre cine comercial y el otro cine y así poder mantener una fórmula sostenible.  Pero el segundo punto es más importante.

Segundo, a esto no se le llama cuota, se le llama ciclo de mercado.  Y todos los malditos empresarios del mundo están sometidos a él.  A lo largo de la historia de la humanidad, los empresarios de todos los países del planeta han tendido a aprender que les conviene adaptarse a esos ciclos y aprovecharlos para crecer y quizás luego retarlos, que invertir recursos y esfuerzos en hacer lobby para que el Estado imponga barreras comerciales a esos ciclos o para que el Estado obligue a una población a consumir su producto.  O tantas otras opciones anacrónicas que hay.

Y ése es precisamente el meollo del asunto.  Ése es el punto de quiebre.  Cuando los cineastas nacionales aprendan el significado de la expresión “ventana de oportunidad”, el cine nacional podrá comenzar a convertirse en una industria de verdad, sostenible y rentable, una actividad que no dependa de ayuditas por parte del papá Estado.  Por lo pronto, mientras vean estas fuerzas como algo malvado y conspiranóico y que fallen en reconocer que hay algo llamado demanda y hay algo llamado oferta y hay algo llamado mercado, no vamos a llegar a ningún lado.  Oh, lo siento, ¿muy economista para ti? Lo siento, el problema aquí es económico.  Nadie está discutiendo la calidad de nuestros artistas o la profundidad de su mensaje.  Lo que la industria nacional de cine necesita son productores que entiendan cómo funciona el mercado.

Lamentablemente los cineastas nacionales no tendrán por qué aprender nada de esto, si el Estado los protege con medidas ochenteras. ¿Para qué aprender a aprovechar los ciclos del mercado y usarlos a tu favor, si papá Estado puede obligar a la población a ir a ver mi película? Lo siento, hay un error de planteamiento ahí.

Nuevamente: No se trata de no hacer nada.  De hecho, el Estado tiene que intervenir, eso me queda claro.  Pero no de esta manera.  Tiene que intervenir con políticas de capacitación, con formación de capital humano más valioso.  Pero por encima de todo: Cualquier ayuda que se otorgue tiene que estar condicionada a algo.  Digo, si es que quieren fingir que esto es una versión mejorada de lo que ya se probó hace un par de décadas.

Si aún tienen dudas con respecto a la confusión del maestro Ricardo Bedoya, piensen en el boom del espárrago peruano.  Si los esparragueros peruanos se hubieran puesto en el plan de llamar a las ventanas de oportunidad de exportación a Estados Unidos “imposiciones imperialistas de los lobbies agroindustriales norteamericanos” o qué sé yo, jamás habrían reconocido que en ese momento la oferta cae, la demanda se mantiene y el precio sube y se genera una oportunidad para hacer negocio.  Lo mismo con los exportadores de pisco, con los exportadores de café, etc, etc.  Básicamente con todos los productos peruanos con valor agregado que están teniendo éxito.

Entonces, me dice el maestro Bedoya que en cinco meses al año los cines del Perú se copan con las películas que llegan de la temporada alta norteamericana.  En fin, ni modo.  Pero, ¿qué el año no tiene doce meses? ¿Qué lo otros países de América Latina no tienen la misma circunstancia? Pero no.  Supongo que aceptar eso es más difícil que acusar de todo una conspiración mundial y orquestada y malévola.  En pleno siglo XXI.

(Dibujito de arriba: http://elcuy.wordpress.com)

Acerca de la promoción del cine (16): Qué es una película peruana

22 Mar

El día de ayer publiqué un textito en otro lado acerca del error de planteamiento en el proyecto presentado por el Ministerio de Cultura para una nueva ley de promoción de cine.  Como lo decía ahí, el problema parte de que el Mincul haya convocado a una mesa de trabajo solamente a una parte de los involucrados en el circuito que necesitas desarrollar para que realmente promocionemos la industria del cine en el país.  Para que la propuesta sea más seria y sólida, ha debido convocar además a los exhibidores y los distribuidores.  Y a las empresas que dan servicio de cable en el Perú, dado que, como explico en ese artículo, ahora resulta que son stakeholders del cine peruano.

¿Cómo? ¿Que lo que queremos es promocionar la cultura y no la industria? Totalmente de acuerdo, pero eso anda y discuteselo al viceministro de patrimonio cultural e industrias culturales, Rafael Varón, que dijo que “este proyecto … busca crear una industria a través del fomento, la promoción, la formación, el registro cinematográfico”.

Pero antes de continuar brindaré la aclaración a la que le voy a tener que poner nombre propio, porque a pesar de que la pongo cada vez que escribo al respecto y que la repito en el texto, siempre hay un descomputado que en los comentarios me habla como si yo plantease precisamente lo contrario: ¡Aquí no se trata de que el Estado no promocione el cine! Yo creo firmemente que sí debe hacerlo.  Pero debe hacerlo bien.

El Estado ha estado promocionando el cine en el Perú por décadas.  Y lo ha hecho tan, pero tan mal, que en el Facebook un comentarista me mencionaba que sería bueno que el Estado comience a hacerlo. ¿Se dan cuenta de lo incompetente del planteamiento que ha estado funcionando hasta ahora, que el público en general ni está enterado de que se hace?

Así que aquí va de nuevo: No se trata de que el Estado no promocione el cine.  Sí debería hacerlo.  Pero tiene que hacerlo bien.  Lo que ha estado haciendo hasta ahora no ha rendido, pues.  Por más premios que hayan ganado un par de proyectos, esto se evidencia en el hecho de que no se ha construido una industria nacional de cine y que los peruanos vamos cada vez menos a ver películas peruanas.

¿Cómo? ¿Que hay un “oligopolio evidente” que bla, bla, bla? Ok, si se trata de eso -¡sighs…!-, la cosa es mucho más simple aún y no necesitamos ley alguna.  Para eso tenemos a Indecopi.  Cuando haya un caso de abuso de posición de dominio o de imposiciones y de todo eso que mencionan en los comentarios y que levantó la anterior ministra de cultura, van a Indecopi (que es, insisto, una organización pública con mucha más credibilidad que el Congreso y que para colmo en el nuevo gobierno tiene un sesgo más orientado a la defensa del consumidor) y ellos se encargan.  Listo.  Qué fácil.

Pero la realidad es mucho más complicada que teorías de conspiración e inyecciones de dinero sin condicionamiento.  La realidad es que una política pública de promoción cultural es muy difícil de diseñar.

Comencemos a comentar los detalles de este proyecto, a ver cuánto me dura el interés.  Pero antes, recuerden: No se trata de no promocionar el cine peruano.  Sí hay que promocionarlo.  Y aquí otra aclaración: No se trata de que todo el cine sea comercial.  Tiene que haber un equilibrio entre el cine comercial y el cine de autor.

Entonces, comentemos el primer gran detalle en el que este proyecto tropieza: La definición de qué es lo que se va a beneficiar.

Como este proyecto ha sido redactado por generadores de cine nacional, es obvio que apunta a que lluevan beneficios a los generadores de cine nacional.  Para eso se inventan dos impuestos nuevos (que generan subsidios cruzados, lo que a su vez en política pública no se recomienda porque introduce distorsiones, pero hey, eso qué importa).  En todo caso, de eso hablemos otro día.

Entonces, aquí el juego se llama “Beneficiemos a las películas nacionales en desmedro de las películas extranjeras”.  Pero antes de tirar los dados, definamos qué es una película nacional.  No, no es tan fácil.  Sobre todo si consideramos que hay millones de dólares en juego en promociones que se van a otorgar y que hay gente que ha vivido de eso por años.

Chequeen los parámetros que se tienen que comenzar a definir, según la propuesta de ley.

d) En el caso de los roles protagónicos y co-protágonicos, el cincuenta (50) por ciento como mínimo serán interpretados por artistas nacionales. Se exceptúa este porcentaje, cuando el guión considere un solo protagonista o un solo co-protagonista;

¿Suena razonable? ¿Con esto ya está listo el pollo? Ni crean, porque habría que definir qué es “rol protagónico” y qué es “rol co-protagónico”.  Pero ojo que, por ejemplo, La fiesta del chivo, que fue basada en una novela peruana, escrita por el más peruano de los autores, dirigida por un peruano y con un guión de dos peruanos y un extranjero, no habría podido ser considerada peruana por el pecado, el delito, la infracción, la insolencia de haber conseguido ni más ni menos que a Isabella Rossellini para su papel protagónico.  Ya hubieran querido varios de los autores de esta ley tener los contactos y los recursos de Lucho Llosa para poder conseguir a semejante actriz para que protagonice su película.  En este caso, puff, lo siento, es motivo de perder la etiqueta de película nacional, con la subsecuente pérdida de la lluvia de beneficios.

Ni qué decir de la siguiente restricción.

c) Que los Jefes de Área sean peruanos. Excepcionalmente, se podrá contar con un extranjero en una de estas jefaturas;

Sucede exactamente lo mismo.  Qué pasa si tienes la suerte de poder conseguir un director de fotografía argentino que te apoye en el aspecto técnico de la grabación de tu película.  No, lo siento, eso quiere decir que ya no puedes editar el sonido en Miami, porque pierdes la lluvia de beneficios.  O sea, para los nacionales genial, porque así generas un mercado cautivo.  Y quizás eso en los ochentas funcionase, pero hoy en día ya sabemos que eso no lleva a la creación de una industria.  Chequea por qué.

Es el mismo fenómeno que sucede cuando los algodoneros logran que se prohíba la importación de fibra de algodón del extranjero.  Con una medida proteccionista de este tipo se aseguran que los textileros peruanos estén obligados a comprar su producto, el cual entonces no tienen ningún incentivo para hacer de calidad.  Total, igual los otros están obligados a comprarles.  Este fenómeno que los empresarios de Gamarra bien conocen tiende a tener consecuencias negativas en la inversión del sector.  Y no es ninguna sorpresa, eso es libro de texto leído por cualquier estudiante de economía de tercer año.  Y ejemplos abundan.  Pero supongo que la realidad es algo opcional cuando se trata de redactar un texto que te beneficie a ti y que será discutido por otro que también será beneficiado.

Mientras hacen su lista mental de adjetivos con los cuales calificar esta crítica, consideren la siguiente restricción.

e) En su realización se ocupe un mínimo de ochenta por ciento (80%) de técnicos peruanos y un mínimo de ochenta por ciento (80%) de actores peruanos. El total de las remuneraciones de los técnicos y artistas nacionales no será inferior al sesenta  por ciento (60%) de la planilla general de técnicos y artistas;

Digo, ¿no sería mejor que se apunte a una ley de promoción de cine que promueva el cine? ¿Que disponga sus recursos a capacitación, promoción de inversión (de verdad), etc.? En vez de obligarnos a usar personal peruano, ¿no sería mejor invertir en que el personal peruano sea el mejor, de tal manera que querramos usar personal peruano? No, para qué si pueden obligar.  Con una ley.  Para eso es que nunca salimos de los setentas y nunca aprendimos lección alguna.

( Dibujito de arriba: http://mctempletons.blogspot.com/)

Hay dos agriculturas en ti (8): Los agroquímicos y la nueva tendencia del Minag

15 Mar

Una noticia el día de ayer me pareció sencillamente hilarante.  Un grupo de gremios (Conveagro, ADEX, AGAP, Procitrus, Prohass y APEM) han cerrado filas por la libre importación de plaguicidas.  Básicamente lo que sucede es que en enero el Minag planteó que se pueda importar directamente estos agroquímicos, dado que había que bajar los costos para la producción agraria.  Hasta ahí, todo bien.  Suena razonable.  No obstante, hay varios detalles que valen la pena indicar.

Primero, ¿es ésta la tendencia ahora? ¿A apoyar a los productores ayudándolos a reducir sus costos? Esto tiene un nombre en el discurso empresarial de los últimos años y se llama competitividad.  Y si la agenda del Minag ahora es para velar por la competitividad de los agricultores nacionales, creo que podemos celebrarlo.  Genial.  Pero eso implica mucho más que simplemente velar por reducir el precio de uno de los muchos insumos que tiene la agricultura.  Si van a asumir ese reto, que lo hagan completo.  Eso implica mecharse con los gobiernos regionales para que usen el dinero que tienen y construyan la infraestructura que tienen pendiente (y que los costos de transporte se reduzcan), asegurarse de que los campesinos puedan acceder a créditos a menores tasas (pero de manera sostenida, no regalando el dinero a través de Agrobanco), etc, etc.  Cantidad de cosas que podrían hacer si hubiese un interés sincero por la competitividad del sector agrario y esto no estuviese motivado por intereses de los importadores de agroquímicos.  Y por supuesto, también preocuparse por transferir a los campesinos las nuevas tecnologías varias que permiten producir a menos costo, como los nuevos sistemas de irrigación y productos de la biotecnología que por el momento están prohibidos importar.

Segundo, los costos de la importación de muchos de los insumos del sector agrario ya han estado cayendo considerablemente como consecuencia de la política de apertura comercial que se adoptó desde hace más de una década (o sea, la jugada que presentan ahora como novedosa).  El TLC con los Estados Unidos ha permitido que se pueda importar varias cosas a menores precios.  Ni qué decir de nuestros acuerdos comerciales con varios otros países del Asia.  Alguna vez escribí un post sobre esto en especial. Así que esto no debe ser visto como un asunto aislado. ¿Quieren seguir bajando los precios a de los insumos agrarios? Mostro.  Entonces hay que seguir empujando la agenda de apertura comercial.  Caray, Ministro Ginocchio, no te veía tan neoliberal, pero está bien si ésa es tu propuesta.  Supongo que entonces a continuación te irás con un machete y un látigo a los demás ministerios a velar por más acuerdos comerciales y mayor reducción de aranceles a la importación de todo lo demás.  Y a permitir, por supuesto, la importación de semillas genéticamente mejoradas y todo eso que no se puede importar por el momento. De lo contrario estarías velando por un producto en especial, con sus intereses identificables.

Tercero, que ahora haya Ministerio del Ambiente no quiere decir que los demás ministerios se pueden olvidar de esa variable de la manera más campante.  Los fertilizantes y plaguicidas son un peligro ambiental.  Tienen un impacto negativo en el medio ambiente que hay que considerar.  Y supongo que el ministro entiende que cuando se baja el precio de un producto, éste es más consumido, por ley de oferta y demanda.  Entonces, con esta medida se está causando un daño al medio ambiente (a favor de los campesinos, ¿pero este daño se compensa?). ¿En dónde están las agrupaciones ambientales que lloraron cuando se plantearon otras medidas mucho menos dañinas o que planteaban riesgos de daño -no daños ciertos y comprobados, como en el caso de los fertilizantes industriales-? Es más, supongo que esto también marca una nueva tendencia del Minag de patear el tablero de la preocupación por el medio ambiente y pasar a como sea bajar los costos de los insumos de los campesinos.  No estoy tan seguro de estar de acuerdo con eso.

A menos, claro, que estemos hablando de promover los nuevos tipos de agroquímicos menos dañinos al medio ambiente.  Oh, pero esos son tratados aparte por esta propuesta.  Hm, qué conveniente para aquellos importadores establecidos de esos productos en especial que ya se traen y que tanto daño hacen.

Cuarto, bacán tu propuesta de reducir los costos de la importación de un producto… que podríamos estar produciendo en el país.  Pero no, supongo que eso es mucha chamba.  Ni modo.

(Dibujito de arriba: http://lberghol.livejournal.com)

Aventuras de un freelance (14): Pobrecitos los deterministas

13 Mar

La Real Academia de la Lengua Española ofrece la siguiente definición para la palabra “determinismo”:

1. m. Teoría que supone que la evolución de los fenómenos naturales está completamente determinada por las condiciones iniciales.
2. m. Fil. Sistema filosófico que subordina las determinaciones de la voluntad humana a la voluntad divina.
3. m. Fil. Sistema que admite la influencia irresistible de los motivos.

Yo me voy a referir a la tercera definición.  Cuando hable de “deterministas” en este post, me voy a referir a aquellos que creen que algo está irresistiblemente pre definido según una serie de motivos iniciales.

En economía ser determinista es fatal, porque las cosas en realidad no se pueden predecir con total certeza.  Después de todo, como siempre insisto, la economía es una ciencia y como tal está sujeta a las reglas del método científico.  Esto lleva a que nada en el campo de la economía sea total y completamente seguro.  Se trata más bien de postulados probabilísticos. ¿Que la cantidad demandada crecerá si bajo el precio? Sí, es lo más probable.  Pero no es completamente seguro.

Lamentablemente muchos economistas terminan ejerciendo otra cosa y se olvidan de que no hay que ser determinista.  Por ejemplo, los que terminan de gerentes.  Y es que en la cultura gerencial hay unos ejemplos de determinismo que ya son casos de estudio.

Solo para arrojar un hueso, ¿han oído el rollo de que si pintas una oficina de tal o cual color, incentivas ciertas reacciones en tus trabajadores? Bueno, eso es teoría.  O sea, si pintas la oficina de azul lo más probable es que promuevas mayor creatividad en tus trabajadores.  Pero no necesariamente.  Es lo más probable.  Siempre tienes que tomar en cuenta la posibilidad de que no tenga ese efecto, sino algún otro que querías evitar.  Por ejemplo, digamos, ¿qué pasa si un político se agarra el azul, así como el fujimorismo se agarró el anaranjado o Susana Villarán el verde? Entonces hay un efecto adicional que tienes que considerar.

A mí me encanta contar el caso de una oficina a la que le hacía trabajos hace varios años y que tenía dos áreas bien definidas.  Una tenía entregas diarias y la otra tenía entregas mensuales.  Esto hacía que los ciclos de trabajo fuesen completamente distintos.  Pero al gerente se le metió a la cabeza la idea de que se incrementa la eficiencia si todo es compartido, porque así se fomenta la horizontalidad y eso a su vez fomenta la eficiencia.  Y pucha, quizás sea lo más probable, pero no necesariamente eso es lo que va a pasar.  No obstante, cuando la gente se lo trató de discutir, él respondió con otra piedra angular del determinismo gerencial: Todo cambio siempre tiene resistencia.  Ergo, no tenía sentido discutirle nada, porque en su cabeza ya todo estaba resuelto.  Y los que lo discutían estaban siguiendo el comportamiento deterministicamente predefinido.

Partía del supuesto de que tenía la razón, cuando debía partir del supuesto de que lo más probable es que tuviese la razón.  En su mundo, si discutías el cambio era porque eras averso al cambio.  No cabía la opción de que lo discutieras porque se estuviese equivocando, que fue efectivamente el caso: Como había dos grupos con ciclos distintos, compartir los recursos -como por ejemplo, los practicantes- resultaba complicado e inviable cuando los deadlines se cruzaban, tornando el ambiente laboral hostil en esos momentos, lo que a su vez perjudicaba el ambiente laboral el resto del tiempo.

Lo peor de los gerentes deterministas es que nunca aprenden la lección, porque como todo ya está pre definido desde el comienzo, si las cosas no funcionan como lo previeron inicialmente, encontrarán alguna explicación cualquiera para entender por qué las cosas no salieron como lo había planeado.  En vez de cuestionar los supuestos de su plan.

Pero en fin.  Al final del mes, ellos son los que firman el cheque, así que uno no se puede pelear feo con ellos.

(Dibujito de arriba: http://davidwyatt.posterous.com/)