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Y nadie nos quitará lo pirateado (15)

20 Oct

Hacía tiempo que no escribía de este tema.  Y noticias de las últimas dos semanas hacen que sea pertinente.  Primero, y quizás más importante para las redes sociales, el caso de Frecuencia Latina que usó material del blog La Habitación de Henry Spencer sin compensar financieramente al autor del material y que además ni siquiera reconoció los créditos del amigo Spencer.  El amigo Morsa hace un repaso de lo que pasó y de qué se trata el video en cuestión, lo cual a estas alturas ya no importa en lo más mínimo (o sea, de qué se trata el video… Que se lo hayan plagiado sí creo que es relevante).

Para los amiguitos comunes es un escándalo que -horror de horrores- usen material de otros sin darles el crédito merecido.  Y estoy de acuerdo, es un escándalo y es un abuso.  Pero me sorprende que paren ahí y no den el siguiente paso.  En un país civilizado no se trataría solamente del crédito correspondiente, sino que además deberían pagarle.  Como el mismo amigo Henry Spencer explica en este otro video, el muchacho no se está haciendo particularmente rico con su blog.  Y es una pena, porque, sincerémonos, a todos nos gustan sus videitos.  Es injusto que en este país un pata que tiene un enfoque distinto y se da el lujo de hacer las preguntas que nadie más hace, no gane nada de ese talento y de ese arrojo.  Pero así es, pues.  Ni modo.

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Ahora, que el mismo Henry Spencer haya decidido que lo único que quiere a cambio del uso de su material sea reconocimiento es algo digno y respetable.  Pero es su decisión.  O sea, él nos está regalando el producto de su talento porque quiere.  Y el que pida a cambio crédito es justo.  Y nosotros deberíamos aceptarlo.  Y si alguien no lo hace, está bien que peguemos el grito en el cielo.

http://www.dailymotion.com/videox7r58c

Pero legalmente alguien en su posición puede pedir dinero también, si quiere.  Ah, no, espera.  Eso no.

Ahora, antes de arrancarse las vestiduras para que los medios atiendan este único pedido del amigo Spencer, detengámonos a reconocer que él nos está regalando material y que chévere.  Pero que es su decisión.  Y que si por el contrario hubiese decidido cobrar por su material, deberíamos también respetar esa decisión.  Esa decisión la toma él, no nosotros por él.

Ahora saltemos al nobel de literatura.  Ya, alucinante que ese premio lo haya ganado un peruano.  Y me parece extremádamente irónico que para celebrarlo al mismo tiempo algunos que viven de vender literatura peruana (o sea, los heróicos finales de la cadena de comercialización de eso que el nobel ayudaría a promover) ponen en oferta los libros de MVLL… otros facilitan copias piratas de su obra.  Oh, perdón, ¿los ofendí con la palabra? Pero no se me ocurre qué otra palabra usar.  Son copias piratas.

Ah, espera, pero ustedes le están dando el correcto crédito y con eso se soluciona todo.  Pero no es así, pues.  En un mundo civilizado le daríamos alguna retribución por estarnos bajando copias gratis de su obra.  Ésas son las reglas del juego como están establecidas actualmente.  Pero el amigo MVLL en ningún momento ha dicho que se bajen su material gratuitamente.  Como otros que sí se surran en la nota.

He buscado en internet entrevistas a MVLL en las que se manifieste sobre el tema y no he encontrado.  A lo mejor me pueden ayudar con eso.  Lo que sí hay es su “escandalosa” declaración de que en su opinión las copias digitales de obras literarias hacen daño.  Banaliza es la expresión que usa.  Y ya, pues, es su opinión.

Ah, no, espera.  Él tiene mucha plata y por eso no importa que nos bajemos gratuitamente su material sin pagarle nada a cambio. ¿No? No, así tampoco es.  Es igual de criticable que perjudiques a alguien que chorrea dinero que a alguien que no tiene donde caerse muerto.  Eso no lo hace “menos malo”.

Ah, espera.  Ya sé.  Lo que pasa es que él con eso de la doble nacionalidad no es completamente peruano.  Y yo solo pirateo a los que no son peruanos, pues, ¿no? Pero así tampoco es, pues.  Eso tampoco no lo hace “menos malo”.

Ojo, no estoy defendiendo el patético sistema legal actual con referencia a la protección de los derechos de propiedad intelectual.  Como lo discutimos en los comentarios a este otro post que escribí sobre el tema hace tiempo, este sistema está totalmente cadúco, en el sentido en el que no incorpora los cambios que ha habido en la sociedad por consecuencia de la introducción de internet, las redes sociales y otras hierbas.  Pero eso no es excusa para un todo vale, en el que reconozco lo que me da la gana.  Se debería reconocer lo que le da la gana al autor.  En el caso de Spencer es su crédito.  En el caso de otros es pagar por el material.  Algo, lo que sea.

Acerca de la promoción del cine (7)

9 Sep

A los que siguen el tema seguramente esto no les será noticia.  Esta semana se anunciaron a los ganadores del concurso Conacine de este año.  Pero junto a este anuncio vino una serie de críticas de los que conforman el jurado.  Por lo que he leído, cuestionan la poca creatividad, que los guiones estuvieran poco trabajados y un desconocimiento del lenguaje cinematográfico, entre otros problemas.

En posts anteriores he insistido en el hecho de que el modelo que aplica el Conacine para promover el cine está errado por varias razones.

Primero, no hay incentivo para ser creativo, precisamente.  O sea, al jurado no le debería sorprender que todos los proyectos se parezcan, si con el pasar de los años han tendido a premiar siempre dos prototipos de películas: La que muestra el sufrimiento del peruano en condiciones deplorables y la que muestra la vida vacía del peruano acomodado.  Pónganse frente al espejo, cierren los ojos, cuenten hasta tres y digan en cinco segundos las primeras diez películas peruanas que se les ocurran y van a ver que todas ellas cuadran en alguna de estas dos categorías.

Entonces, con el pasar de los años los aspirantes a cineastas han adaptado sus proyectos a esos dos prototipos.  Es más, ya no necesitas una historia novedosa detrás.  Lo que importa es que muestre bien deplorable la situación del peruano que sufre o que muestre bien vacía la vida del peruano acomodado.  Lo demás sale sobrando.

De hecho, la teoría económica dice que pasaría exactamente esto.  Pero por supuesto que esto no es excusa para cambiar el modelo.  Se persistirá en esta modalidad.

Segundo, no hay incentivos para crear industria del cine.  Oh, ya sé lo que me van a decir.  Que el cine es un arte y que bla, bla, bla.  Pues si la película no se contrasta contra nada más que el jurado que escoge al proyecto ganador, pasa lo que está pasando: Nadie se esfuerza por hacer algo chévere.  Si fuese como en otros países, en los que el ganador del concurso recibe el financiamiento en calidad de préstamo que debe devolver luego, se cuidará mucho más de presentar proyectos bodrios que nadie va a ir a ver, porque el público hace rato que se cansó de ver siempre lo mismo.

O sea, que los peruanos van cada vez menos a ver películas peruanas a pesar de que van más al cine en general debería ser una señal de alerta de que algo está mal con Conacine (que ya lleva los suficientes años funcionando como para haber reportado resultados).  Pero por supuesto que esto no es excusa para pensar en hacer cambios.  No, fue excusa para meter más plata a una modalidad que no está rindiendo.

Tercero, es que el modelo neoliberal que aplasta la creatividad y todo eso, ¿no? ¿Entonces por qué la industria del teatro en el Perú se ha disparado? ¿Por qué las producciones de teatro en el Perú están jalando cada vez más inversión y son más sofisticadas? Qué, ¿el teatro no es arte? ¿Me van a decir que ha dejado de serlo? ¿Han visto esas escenografías de lujo que se manejan ahora las obras en algunos teatros de Lima? Lo cual no quita que siga habiendo obras pequeñas e independientes.

Eso es porque las obras de teatro se baten en duelo con el monstruo real: El público.  Si una obra es buena, la premia en el mercado y la promociona y la recomienda.  Si es mala, el público decide, no un jurado olímpico superior que decide bajo sus estándares lo que debería ser el teatro en el Perú.

Y el teatro en el Perú no es una operación pichiruchi.  Es un negocio que rinde, igualito como podría rendir el cine si se promocionase bien.  Pero en fin, que esto tampoco sea excusa para reconocer que los peruanos podemos hacer arte de alto vuelo cuando existen los incentivos correctos.

Cuarto, por último, ¿por qué esforzarse por hacer algo de nivel de calidad -que cuesta-, si después mi película no se verá en los cines -que es lo que me reditúa ganancia-, sino en Polvos Azules -por lo que yo no recibiré absolutamente ni un centavo-? El atar la Ley de Cine a una lucha contra la piratería campeante que hay en el Perú tiene mucho sentido para poder promover una industria del cine sostenible.  Pero claro, es una idea demasiado impopular como para que la tome el naciente Ministerio de la Cultura.  Una pena, porque ése es un punto que me parece que no es negociable.  Es lo que se llamaría una “falla del mercado” que impide acceder a inveles óptimos de eficiencia social con respecto al mercado de las películas en el Perú.

Quinto, como no se incorpora un elemento de enseñanza ni de preparación de una nueva generación, es natural que los premios tiendan a ganarlos las mismas personas.  Lo que es peor, estos ganadores tienden a ganar porque ya se saben la fórmula, independientemente de su calidad como cineastas.  Éste es un detalle que debería abordarse de alguna manera y que el modelo de Conacine incentiva sin querer.

Una propuesta que mencioné alguna vez, tomada de un programa de promoción del arte de Suecia, es que cada cineasta pueda acceder a un fondo de Conacine una vez en su vida.  Porque se asume que con eso ya se hizo conocido y ya podría haber hecho prestigio, para que su segunda película ya la financie un fondo privado o alguien más.  Pero ni por ahí el actual modelo incentiva a que el cineasta se esfuerce.  Total, al único al que tiene que convencer es al jurado.  A nadie más.  Ni al público luego, ni a sus compañeros profesionales: Tu película no tiene que hacer dinero en lo más mínimo.  Los críticos igual te van a reventar cohetes por ser heróico cineasta peruano.

O si no, utilizar parte de los millones de dólares que se maneja ahora Conacine y con eso dar becas a cineastas peruanos.  Que se vayan a Nueva York, a Londres, a Japón… Que salgan al mundo a ver lo que se está haciendo allá para aprender y luego venir a aplicar.  O si no, traigan profesores de esos referentes de cine.  Lamentablemente Conacine no incorpora eso tampoco.  Al contrario, es “hacia adentro”.  No veo que se premie a proyectos de cine que busquen aplicar en el Perú criterios recogidos del extranjero.

Sexto, todo esto no quita para nada que se reconozca que el cine tiene un objetivo de afirmación de identidad cultural.  Pero ése no puede ser el único criterio.  O sea, no puede ser que gane el proyecto que más reafirma nuestra cultura, que pareciera que es uno de los criterios de mayor relevancia para elegir al ganador.  Eso se puede hacer además incluyendo criterios de novedad y de calidad.  Por ejemplo, ¿por qué nunca ha ganado una película que incorpore criterios de fantasía o de exploración científica? Insisto en que el cine de terror de Ayacucho pudo haber sido correctamente promocionado para que despegue y se establezca como una manera de simbólicamente tratar temas sociales.  Pero no.  Eso con el actual modelo del Conacine pareciera que no es una opción.

Eso es lo que más pena me da, por último.  Que sí hay cineastas peruanos con ideas originales, pero que como no se enmarcan dentro de uno de los dos prototipos que maneja inconscientemente el Conacine, jamás podrán acceder a esos fondos y no podrán despegar.  Pero qué cuero que se ve la Mónica Sánchez de turno de la foto de aquí arribita. ¿Cómo se llama dicen?

¿Importa?

Crónicas de un viaje anunciado (5)

5 Aug

Hace poco fue el evento de comics más importante del año, la Convención de Comics de San Diego (aka Comicon).  En esta ocasión tuve la suerte de poder acudir.  Y básicamente el evento se puede dividir en dos: Los paneles y los stands.  En los paneles distintas personas le hablaban a un auditorio.  Había auditorios de todos los tamaños, así como había paneles de todo tipo: de artistas célebres, de empresas presentando nuevos productos, de estudios presentando películas por venir, etc.

Los stands, por su lado, eran un mundo.  Había de todo.  Algunos stands correspondían a las editoriales (DC, Marvel, etc.), otras a artistas que iban a promover su material, otras a empresas que iban a ofrecer productos, etc.  A mí me tomó casi los cuatro días de la convención recorrerme todos los stands.  Era un ambiente inmenso.

En uno de esos puestos se encontraban los creadores del comic independiente Tribes: The Dog Years.  Se veía bien interesante y en su página web se pueden bajar las primeras 20 páginas (¡Sí, amigos de No Soy Delincuente! ¡A veces los artistas deciden por su cuenta colgar su material en internet para promocionarlo! En esos casos -en los que el autor desea brindarlo gratis- no tiene nada de malo bajártelo).

Está escrito por Michael Geszel y Peter Spinetta, dibujado por Inaki Miranda.  El nombre de  Geszel es la primera vez que lo oía.  El de Spinetta también.  Inaki Miranda, en cambio, sí es un artista de comics que ya ha hecho varias cosas antes.  En su blog pueden ver varias muestras de su trabajo.  De hecho, ahí anuncia que lo siguiente que saquen de Tribes será en IDW, una editorial que cada vez me llama más la atención.  Principalmente porque tienen comics de Doctor Who.  ‘Nuff said.

La trama de Tribes es simple en planteamiento.  Un virus se ha esparcido por la Tierra y de alguna manera ha reducido el periodo de vida para el ser humano a los 21 años solamente.  La humanidad sobrevive ahora en tribus que cazan para comer y que usan la tecnología marginalmente.  Tribes tiene sus personajes principales, un excelente planteamiento del mundo en el que viven a través de un arte que cuadra idealmente y una trama que por lo menos a mí me pareció interesante en las primeras 20 páginas que colgaron en su web.  Además tiene algo que me recordó a la ciencia ficción clásica de mediados del siglo pasado: La divagación acerca de cómo evolucionaría la sociedad en una situación como ésa.

En fin.  Como curiosidad fue bueno.

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La importancia de la cultura (13)

16 Jul

El día de ayer se aprobó la creación de un nuevo ministerio, el de cultura.  Este acto ha sido aplaudido por varios que creen que con esto ya se solucionan sus problemas y que a partir de ahora habrá mucha mayor promoción de artes en este país.  Y yo la verdad es que tengo muchas dudas al respecto.  O sea, claro que con esto muchos más promotores de cultura tendrán trabajo… en el nuevo ministerio.  De hecho, como podrán ver en este comentario del IPE, el INC -la institución que en la práctica está siendo elevada a ministerio- tenía un uso de los recursos menos irracional que cualquiera de los ministerios más recientemente creados: Invertía mayor porcentaje del dinero en proyectos, que la parte del presupuesto que usaba en gasto corriente (sueldos, gastos administrativos, etc).  Así que si les daba la impresión de que el INC no estaba haciendo lo suficiente, agárrense.

Al amigo Morsa lo que le preocupa es que hayan mezclado instituciones que no pareciera que tengan un norte común.  Especialmente el Indepa.  Como resultado de una obvia negociación política que mucho sentido técnico no tiene, este nuevo Ministerio de Cultura (¿sus siglas serán MINCU?) administrará la aplicación del Convenio 169 de la OIT en el Perú.  Es decir, tendrá que velar por temas como salud y educación y nutrición de las comunidades nativas.  Y tendrá que resolver los conflictos que vengan como consecuencia de la nueva Ley de Consulta Previa.  Me cuesta mucho encontrarle el sentido a que estas labores las tenga que hacer el mismo encargado de promover las artes plásticas.

Incluso excluyendo este rollo -que a mi parecer es bastante más serio de lo que los medios están reconociendo-, este ministerio la tiene yuca.  Es obvio que a estas alturas nadie sabe la orientación que tendrá.  Por ejemplo, ¿reformará a Conacine para que sea sostenible o solamente seguirá apelando a más que tenga más presupuesto y nada más? ¿Qué hará para enfrentar el altamente impopular tema de la piratería de material cultural en el Perú?

Los que celebran la creación de la ley alegan que no importan los detalles y que ya eso se verá luego.  La verdad es que no es tan así.  En esta entrevista que le hace Spencer al Morsa, hacia el final, se explica que con esta ley ya aprobada, diseñar el aspecto administrativo del nuevo ministerio se hace muy difícil.  Además, ahí se levanta otro punto importante.  Los entusiastas promotores de esta ley hasta ahora han sido básicamente conocedores de la cultura, estudiosos del arte, etc. y no ha tenido -como la lógica habría mandado- a profesionales que hayan estudiado gestión de la cultura o gestión pública.  Diseñar un ministerio entero no es una cuestión de voluntad.  Es un asunto complicado.

No olvidemos que la estrategia para luchar contra el desempleo del primer gobierno aprista fue sobrecontratar gente por las puras en el sector público, una medida que luego nos trajo muchísimos problemas. ¿Es la creación de este ministerio la primera señal de que en su último año de gobierno pretenden hacer la misma jugada?

Acerca de la promoción del cine (6)

2 Jul

Hace un tiempo estuve colgando unos posts tratando distintos aspectos con respecto a cómo podemos promocionar mejor el cine en el Perú.  Y es que es fácil pararse en el medio de una plaza y pedir a gritos más recursos públicos del papá Estado.  Y claro, si estuviésemos en Finlandia o en Suecia, en donde sobra el dinero para promover cultura y arte, no habría problema.  Pero lamentablemente el Perú es un país que se encuentra aún en desarrollo.  Y por el momento tenemos varios temas que se encuentran mucho más arriba en la lista de prioridades.  No digo que promover el cine no sea importante.  Sino que más importante es afianzar los avances en la reducción de la desnutrición, en la reforma de la educación, etc.  Y eso cuesta dinero.  Dinero que no nos sobra.

En repetidas ocasiones he insistido en que hay algo que no cuadra con Conacine.  Si bien hay varias cosas que se podrían decir, hay un detalle en especial que me parece el más crítico.  Se trata de los incentivos por los cuales se hacen películas en el Perú.  El sistema de Conacine te ofrece una porción del financiamiento que necesitas para hacer tu película, pero no todo.  Ese dinero que Conacine te brinda, no lo tienes que devolver.  Ahí no más ya estamos mal, creo.

Ustedes dirán que se trata de una subvención que el Estado paga para que se produzca cultura dentro del país.  Pero ahí tenemos dos problemas.  Nos guste o no, la industria del cine es un negocio.  Si quieres contratar al luminotécnico genio recién llegado de trabajar en los estudios de Lettermann, tendrás que pagarle un sueldo que compita con el que le ofrecen las compañías que producen material publicitario.  Y esos sí que pagan bien.

Pero ok, dejemos de lado que ese luminotécnico se merece ganar bien, porque es capo en su trabajo. (Después de todo, una respuesta habitual a este argumento es que un artista trabaja para que sea conocido su trabajo y que no le importa el dinero.  No sé, yo opino que un artista igual debe comer, aspirar a tener una casa propia, etc…).  Igual el camarógrafo, sus quince asistentes, la señora que lleva los sanguchitos a la mitad de la grabación, etc.  Todos ellos -si se van a dedicar a producir cine- tienen que ganar bien para especializarse en eso.  Y que se especialicen en producir películas es la única manera de asegurarnos de contar con buen cine a largo plazo.  Y eso no se puede lograr con donaciones del Estado, porque eso es terriblemente inestable.  Mañana sale elegido una mancha de Congresistas con otras prioridades y fuiste Conacine.

La única manera de asegurarnos de que haya una masa crítica de profesionales del cine es dejándoles en claro que hay dinero para que hagan sus locuras artísticas (y no siempre lo mismo y lo mismo y lo mismo).  Y eso se logra de dos maneras.  Uno, creando los incentivos para que produzcan material que haga dinero (el Conacine actual no lo está haciendo, como ya lo hemos visto, pero que tranquilamente podría hacer).  Dos, asegurandonos que Conacine se pueda mantener por su cuenta, sin tener que ir una vez al año al Ejecutivo de rodillas a pedirle que siga girando el cheque.  Y eso tampoco se está haciendo, como decía al comienzo de este post.  Porque el dinero que entrega Conacine al que gana un concurso es un regalo.  Él no lo tiene que devolver en lo más mínimo. ¿Por qué en vez de eso no se ofrece como préstamo, como se hace en otros países? Así con el dinero que van devolviendo los proyectos cinematográficos se hace crecer el fondo con el que se cuenta y se puede financiar cada vez a más películas. ¿No era eso lo que queríamos?

Pero eso sería demasiado revolucionario. ¿Qué tal este cambio chiquito? Como un fondo que había en Suecia te ofrecía una ayuda para que hagas una película una-sola-vez-en-tu-vida.  Después de eso, si con esa ayudadita que te daba el Estado no podías levantar prestigio o fondos para que la segunda película te la pague alguien más, es porque estás mal.  Esto último creo que sería bien interesante probar en el Perú.  Después de todo, si uno ve la lista de los que presenta proyectos a los concursos de Conacine, hay nombres que se repiten y se repiten.  Ya, pues.  Necesitamos cineastas más jóvenes con nuevos rollos más de acorde a la nueva realidad en la que vivimos.

Economía y ética (2)

25 Jun

Hace un tiempo pregunté en el twitter sobre qué querían que escriba y me dijeron que sobre la relación de la economía y la ética.  En ese momento generé el siguiente post, con el cual en realidad nunca estuve satisfecho.  Así que ahora si me lo permiten le voy a dar al tema.

Por supuesto, hay mucho que decir al respecto.  Sobre todo por la relación que tiene la economía con la política.  Y todos tenemos una pésima impresión de lo que es la política en este país.  Pero por encima de eso, a todos nos encanta rajar de otros y de cómo tal o cual grupo de personas arruinan al país.  Pero después van y hacen tal o cual cosa sin pensar en las consecuencias de lo que hacen.

Tomemos como ejemplo una discusión que saltó ayer en el twitter, precisamente, acerca de si bajarse material de los puertos P2P está bien o está mal.  Para el que no sabe, P2P se refiere a estos puntos en internet en el que usuarios cuelgan material para que otros se lo bajen y ellos mismos a su vez cuelguen más material.  Como comento en la discusión, yo personalmente no lo tenía claro.  O sea, si estaba bien o mal éticamente hablando.  Pero a ver.

Cuando llevé mi curso de filosofía en la universidad se empezó con los griegos.  Comencemos con Sócrates.  Hay un pasaje clásico de este filósofo, en el que lo retan a dar una definición de qué es moralmente  bueno.  Comienzan diciendo que está bien lo que los dioses dicen que esté bien.  Para nosotros esto quizás suene a chiste, pero recuerden el sistema de creencias que tenían los griegos.

La réplica de Sócrates me parece que se aplica a este tema.  Dice primero que si los hombres en muchas ocasiones tienen que discutir para decidir si algo es bueno o malo, es de esperarse que los mismos dioses tengan problemas para llegar a una conclusión entre ellos mismos.  Pero ok, Sócrates procede a especular bajo el supuesto de qué sería lo que pasa si los mismos dioses se ponen de acuerdo perfectamente y llegan a un concenso.

Entonces cuestiona: ¿Algo es moralmente un deber porque los dioses así lo desean? ¿O es que los dioses desean algo porque es precisamente -antes de la discusión- un deber moral?

Todo esto es relevante, porque a veces es mencionado como símbolo de por qué no conviene quedarse en lo que hoy se llama moral pre-reflexiva: El pensar que algo es malo porque se lo dijeron (los dioses, sus papitos, su novia, los congresistas, etc).

En esa línea, concuerdo con el amigo Morsa, que en una última presentación menciona que la legislación que tenemos actualmente con respecto a la protección de los derechos de propiedad intelectual surgieron en un contexto distinto y que se encuentra desactualizado.  Coincido con él en que nos encontramos en un tiempo de transición, en el que la sociedad se está ajustando.  Por un lado los productores tienen que entender que su material tiene que salir más barato y en condiciones más flexibles, dada la presencia de la tecnología digital.  Y por el otro lado, los consumidores tenemos que entender que la música y otros productos que hoy nos bajamos gratis en realidad cuesta y que eventualmente vamos a tener que pagar por ellos.

Menciono esto, porque Socrates nos diría que no importa si en este preciso momento bajarse música por medio de la opción P2P es legal o ilegal (que de hecho, no lo es).  O el último disco de Lady Gaga.  Porque las leyes se definen, para todo efecto práctico, en el Olimpo.  Y que los dioses, como dice Sócrates, difícilmente van a estar de acuerdo entre ellos.  La discusión que tendrán entre ellos llevará a que algunos cedan en algunos aspectos, pero no en otros.  Y eso hará que la conclusión final de la discusión que tuvieron puede ser cualquier cosa.

Ahora, si los dioses que están discutiendo son elegidos cada cinco años y no tienen un nivel moral propio muy sólido que digamos, la cosa se vuelve aun más incierta.

Pero el asunto no muere ahí, porque esto es lo que Sócrates opina que NO era la mejor manera de definir qué es moralmente bueno o malo.  De ahí veamos su propuesta para hacerlo, porque creo que se aplica al caso del P2P.

Mildemonios se fue al cine (7)

22 Jun

Yo vi Kick-Ass en el cine.  No, no la vi en asquerosa copia pirata ni en pantallita de youtube de dos centímetros por cinco centrímetros.  La vi en la pantalla grande.  Tuve la suerte de que un viaje al extranjero coincidiera con el estreno de esa excelente película en dicho país.  Y como no podía ser de otra manera, tengo que escribir un comentario al respecto.  Por dos razones.  Primero, porque tiene harto contenido profundo que amerita.  Y segundo, para sacarles cachita.

Para el que no sabe, Kick-Ass es la adaptación al cine de un comic de Mark Millar y John Romita Jr.  Aquí se me ocurren tres comentarios.

Primero, como comentábamos con Darkclaw hace un tiempo, Mark Millar pareciera que se ha especializado en manufacturar comics que tienen pegada moderada, para después vender los derechos de la adaptación al cine.  Esto es lo que hizo con Kick-Ass, que fue una novela gráfica moderadamente exitosa, pero que tampoco fue un éxito de ventas.  Y que es relativamente bueno, pero tampoco me cambió la vida.  La misma jugada hizo con la hiperviolenta Wanted, que en su versión en comic no era sobre una hermandad de asesinos, sino sobre una hermandad de supervillanos que tomaron el control del mundo por lo bajo.  Y dicen que se vienen otros proyectos basados en comics de Mark Millar.

Segundo, es una muy buena película.  Excelentemente actuada (a excepción de McLovin’, en mi opinión, que arruina todas sus escenas con una sobreactuación que cuadraba en Superbad, pero que aquí no cuaja).  La temática es clara: ¿Qué razón puedes tener para ser héroe? Típicamente en los comics de superhéroes uno tiene que parte importante del personaje es por qué está haciendo lo que hace.  Batman porque quedó traumado del asesinato de sus padres… lo que define que sea una héroe oscuro.  Flash porque siguiendo el legado de su tío… lo que define que siempre esté buscando la aceptación de los demás.  Etc, etc.

En Kick-Ass, todos son héroes por las razones equivocadas.  El héroe del título está harto de que cosas malas pasen en la ciudad sin que nadie haga nada al respecto.  Y él se jusitifica de esa manera.  Pero en el fondo es que tiene una vida de porquería.  Tanto así que cuando tiene novia… se olvida de  ser Kick-Ass.  O sea, tener una vida aburrida no debería ser razón para exponerte a que te acuchillen o a que te prendan fuego.  Ambas de las cuales le suceden en un momento u otro.

Mientras tanto, Big Daddy y Hit Girl son un par de sicópatas.  El primero es héroe impulsado meramente por la venganza y la segunda porque no se le ha enseñado otra cosa desde niña.  Como le gritan en un momento a Big Daddy, a esa niña le deben una infancia.

Y Red Mist es el más desorientado de todos.  Pero en fin, no quiero espoilear a nadie.

Aquí el punto es que uno tiene que saber por qué hace las cosas, que es algo que sucede con mucha frecuencia.  Sobre todo en círculos sociales en los que es muy fácil implantar prejuicios.  En eso la maquinaria fujimontesinista hizo lo que quiso con nosotros. ¿Recuerdan cuando le daban y le daban a la idea de que Mohme era travesti y semejantes estupideces? Y como el grueso del público no se preocupa en cuestinarse los orígenes de sus orientaciones -políticas, sociales, sexuales, etc.-, terminamos siendo una masa manipulable ideal para los llamados spin doctors.

Tercero, el lamento de que no se vayan a pasar en los cines peruanos Kick-Ass próximamente lleva a dos posibles conclusiones diametralmente opuestas.  Una, que eso justifica la piratería y por favor dame Kick-Ass y quince películas más que, igual las están dando en el cine, pero no importa.  Me las llevo todas.  O dos, que justamente no se estrena en Lima porque, precisamente, se estima que el público sea bajo, dado que los interesados en verla ya la piratearon hace rato.

A ver, un ratito, déjenme chuparme el dedo y sacarlo por la ventana… Ya sé lo que me vas a decir.  Que la pirateaste para saber si es buena y si vale la pena verla en el cine.  Y yo responderé: Ponte una mano en el pecho y dime cuántas veces en tu vida has hecho eso (ver una película en versión pirata para luego irla a ver al cine).  Mentira, nadie piratea un filme para después verlo de nuevo en el cine por siete veces el valor que pagaste por la copia ilegal.

Pero en fin.  Eso nunca lo sabremos, porque sobre eso es difícil conseguir información confiable.  Así que los dejo con una cita genial de Kick-Ass, de cuando le están sacando el ancho y se escucha la voz en off del personaje central diciendo:

And if you’re reassuring yourself that I’m going to make it through this since I’m talking to you now, quit being such a smart-ass! Hell dude, you never seen “Sin City”? “Sunset Boulevard”? “American Beauty”?

Acerca de la promoción del cine (5)

1 Jun

La promoción del cine es un tema que me parece bastante interesante por varias razones.  Por un lado cruza varias ramas de la economía y por el otro me encanta ir al cine.  Por eso he estado siguiendo la propuesta de esta nueva ley de cine que tanto debate ha traído.  Y me parece que hay algunos puntos con los que hay que tener mucho cuidado, porque se corre el riesgo de arruinar el posible surgimiento de una industria de producción de películas en este país, de tal manera que se dependa eternamente del asistencialismo del Estado para poder contar con cine nacional.

Un aporte a esta discusión es la carta que unos 68 involucrados hicieron llegar al Congreso el mes pasado.  Al respecto creo que hay una decisión que como país tenemos que tomar, fácil a nivel ejecutivo.  Cuando estos 68 cineastas dicen que el cine está relacionado a la reafirmación de la identidad cultural… Sí, pues.  En pleno siglo XXI, considero que es cierto.  Y de hecho, ahí creo que está la justificación para la intervención del Estado para la promoción de mayor producción.  Una intervención que nadie está cuestionando hasta donde yo sé, pero que igual me imagino que hay que justificar.

Ahora, la decisión que tenemos que tomar es si queremos promocionar mayor producción a largo plazo o si la queremos promocionar al corto plazo, no más.  Si queremos promocionarla solamente a corto plazo -o sea, tener películas peruanas para unos cinco años más, no más-, lo que estamos haciendo actualmente está bien.  Estar regalando dinero directamente a producciones, sin ninguna clase de contemplación por si el producto final le gusta a la gente o no, ni qué decir de preocuparse de si el proyecto da plata.  Es decir, seguir preocupándonos solamente por subsidiar proyectos que le gusten a los miembros del directorio de Conacine.  Y listo.  No hay mayor complicación.  Ahí se trata simplemente se meter más y más plata mientras la haya.  No hace falta ni tener un administrador en el proceso.  Solamente un contador que lleve la cuenta de cuánto dinero metimos en eso.

Por si les queda dudas de que esto es solamente viable en el corto plazo, ¿ya se fijaron que cada vez menos peruanos van a ver películas peruanas? Incluso a las ganadoras de los premios internacionales mesiánicos.  Y esto en un momento en el que cada vez los peruanos van más al cine.  Así que no hay ni vuelta que darle.

Ahora, si lo que queremos es promocionar mayor producción a largo plazo, ahí sí estamos fundidos, porque Conacine no es sostenible.  Si por alguna razón macroeconómica -que se me ocurren muchas- el Estado tiene que reducir el gasto público, Conacine será una de las cuentas que pagará pato, porque no trata un problema prioritario.  Oh, por supuesto que es importante promocionar la cultura.  Pero mucho más importante es continuar reduciendo la desnutrición infantil o continuar empujando la reforma educativa.  Así que no se alucinen con que la actual situación de premios e influjo de recursos al fondo de promoción se va a mantener.  Eso es algo momentáneo.  No crean que es un “derecho adquirido”.

Si lo que queremos es una promoción que se sostenga en el tiempo, tenemos que pensar en un sistema sostenible.  Conacine no lo es.  Simple y sencillo.

Con respecto a la Ley de Masificación del Cine que comentan en la carta, merece todo un comentario aparte.  Me parece que peca de “generalista”.  O sea, que en su afán por querer ayudar a los pobrecitos cineastas peruanos terminan favoreciendo a muchos más y los efectos se pierden.  Me imagino que lo podemos ver de a pocos en su momento.  Por ejemplo, que reduzcan (¿a cero? ¿no les parece algo excesivo?) el impuesto que se paga por espectáculos cinematográficos. ¿A todos? ¿Incluso a Ice Age 4, que seguramente será la película más vista del 2011? ¡Pero si los peruanos vamos cada vez más al cine! Todas las estadísticas muestran eso. ¿Por qué deberíamos darle beneficios tributarios a algo que claramente no los necesita en general, sino en todo caso, de manera focalizada? Que tampoco me parece, porque con esa ayudadita, ¿entonces para qué los estamos subvencionando con Conacine? No tiene sentido. ¿No quieren que digeramos su comida por ellos también?

Finalmente, como me hicieron notar en un comentario a mi último post sobre este asunto, es evidencia de que la cosa no funciona cuando los que promueven mayores subsidios al mismo tiempo son activistas a favor de los derechos de la distribución informal de copias ilegales de películas, actividad que no paga impuestos y no ayuda en lo más mínimo a precisamente promocionar cultura.  Si esto último fuese cierto, todos los peruanos seríamos versados en Godard y habríamos visto completa la obra de Kieslowski (Azul, Blanco, Rojo… Anyone?).  Pero bueno.  Como floro para justificar la existencia de la maquinaria que te permite comprar toda la última temporada de Lost por cinco lucas debe ser bastante efectivo.

Y nadie nos quitará lo pirateado (14)

19 Apr

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A continuación les reproduzco un email que mandé a los participantes de un conversatorio que hubo sobre derechos de propiedad intelectual.  Luego del evento uno de los que atendieron que no pudo hablar por temas de tiempo, mandó un correo electrónico a todos los que habían ido.  A ése respondió otro causa y a eso respondí yo con el siguiente texto.  Se los reproduzco porque toca varios de los puntos que típicamente menciono aquí cuando entro al tema de la piratería.

Amigos.

Yo también opino que ocasiones como las de anoche son en extremo útiles. Y de hecho he tomado nota de mucha información útil que se presentó.  Agradezco a los organizadores por haberme invitado.

En los años que llevo discutiendo éste y temas relacionados hay una serie de ideas que se repiten y que me preocupa que no se reten.  Por ejemplo, el que la lógica de la protección a la Propiedad Intelectual haya nacido en siglos pasados no es argumento por sí solo para eliminarlos.  En ese caso también deberíamos abolir el dinero y otros conceptos aún más antiguos.  Lo que tenemos que pensar es que si a ciertos grupos les incomoda la maquinaria que existe detrás de la protección a la Propiedad Intelectual, qué otra alternativa tenemos y si los costos de pasar a ese sistema no superan a los beneficios que le traería a la sociedad. Pero por sí sola, el hecho de que el copyright haya cumplido 300 años a mí por lo menos no me dice nada con respecto a una urgencia por cambiarlo.  Por ejemplo, -dado que ayer se le salió lo marxista a alguien- la primera vez que oficialmente se reconoció legalmente el derecho a la unión, que a su vez dió origen a los sindicatos, fue hace dos siglos. ¿Quiere eso decir que próximamente van a proponer abolir el derecho al sindicato también?

Otra idea retable.  Es cierto que ahora el costo de la copia tiende a cero (no es cero!).  Pero eso no es justificación para que el contenido valga cero, porque la generación misma del contenido tiene un costo.  Alguien ha invertido tiempo y/o dinero por la producción que se está copiando y eso tiene que ser compensado de alguna manera.  No digo que el disco de música siga valiendo los 20 dólares que vale hoy en día.  Pero esa discusión de bajar el precio es un debate que tenemos que llevar a las empresas que las ofrecen a tanta plata y convencerlos de que es buen negocio reducir los precios, como efectivamente ya está pasando en otros países.  Pero eso tiene que ser resultado de una especie de negociación que tengamos como consumidores con esas empresas.  Pero de que la generación del contenido tiene un costo, lo que a su vez hace que la copia tenga un precio que se tenga que pagar, económicamente es indiscutible.

En ese sentido, cómo se recupera esa inversión es un tema relevante.  Hay muchos ejemplos y en cada evento en el que habla alguien de organizaciones como No Soy Delincuente se repasan por lo menos diez nuevos.  Creo que a nivel mundial hay muchísimas propuestas.  Que Prince hizo esto, que Starbucks hace lo otro, etc, etc.  Propuestas hay.  Hay que ver la forma de que todas ellas se puedan aplicar simultáneamente sin que una perjudique a la otra.  Lo que sí está mal por encima de toda justificación es que a un creador se le imponga uno de estos modelos.  Eso debería ser un principio básico de la discusión que me parece que para algunos no queda claro.  Si un artista desea trabajar gratis, es su decisión y se debe respetar.  Pero es su decisión.  Por más visión idealista y bohemia que podamos tener, no es el total de los artistas y creadores.  Y a los que desean cobrar por su trabajo no se les puede imponer un modelo en el que no, lo siento, no podrás cobrar, como aparentemente algunos proponen.  Eso está mal y va contra los principios básicos de libertad de una economía de libre mercado, como es en la que vivimos.

En ese sentido, luego de la explicación de Martín de anoche me queda claro que las restricciones que existen a ofrecer el material gratuitamente no lo son en realidad, haría falta un proceso de difusión para que los involucrados entiendan cómo el sistema puede funcionar a su favor.  Pero al mismo tiempo recoger las preocupaciones de ese segmento de la población para perfeccionar la legislación.  Y quizás irla simplificando.  Si en el mundo hay, por ejemplo, una tendencia a reconocer que el sistema tributario más simple y transparente es mejor, quizás eso se traslade a una tendencia por proponer sistemas de protección de Propiedad Intelectual también más simple y flexible.

Como dije anoche, considero que por supuesto hay protección excesiva.  Por supuesto que hay un aspecto de rent-seeking (de ambos lados).  Y por supuesto que hace falta mayor diálogo.  Pero en ese proceso, hay que respetar principios básicos.  Tenemos que definir qué tanto estamos dispuestos a sacrificar por el supuesto ideal de tener 100% de acceso a todas las películas que se quieran a costo cero, lo cual, como lo conversamos anoche, es una ilusión que no necesariamente es cierta, a pesar de que es una creencia generalizada.  Al final el aporte a la creatividad de esta actividad es cuestionable, en el sentido de que lo que se ofrece es bastante homogéneo y decidido bajo procesos que no quedan claros.

Debo comentar además que no me gusta mucho el que una industria subvencione a otra.  Eso en economía se llama subsidio cruzado y genera una serie de potenciales problemas que no creo que debamos asumir.  El que el mercado de reproductores de DVD o de quemadores de discos tenga que asumir los costos que genera otro mercado que lucra accediendo a beneficios que no le corresponde me parece que es una situación ineficiente.  Sobre todo en un mundo digital en el que nos vanagloriamos de que los adelantos tecnológicos han llegado a tal punto, en el que puedo ver una película en DVD de varias formas sin nunca tocar un reproductor de DVD como se entendía hace diez años.

Con respecto a la necesidad de incluir la lucha contra la piratería en la ley de cine, hay un tema de economía pública.  Con las cosas como están, el que se siga incrementando el fondo de Conacine da trabajo momentáneo a muchas personas vinculadas a la industria del cine, pero finalmente es dinero que beneficia nuevamente a los que están en la microcomercialización de películas informales.  Algo se tiene que hacer, porque con las cifras que se mostraron anoche queda claro que un mecanismo como Conacine, que se supone debería orientarse a generar una industria, se convierte en apenas un medio de asistencialismo.  Porque las rentas finales se las lleva una industria informal compuesta de muchos agentes informales, cada uno de los cuales percibe un beneficio marginal.  Que se trate de muchos pequeños comercializadores o de un par de grandes comerciantes ilegales termina siendo lo mismo para este aspecto del análisis.  El punto es que la renta no la percibe el que debería.  Y que al final con dinero público -que se podría usar para programas sociales o para pagar mejor a los docentes- se está enviando dinero indirectamente a comerciantes informales.

Creo que se me pasó la mano con este correo.  Creo que lo colgaré en mi blog, porque trato temas que ahí siempre toco.

Saludos,

Hans

Y eso.  Quizás suene a disco rayado, pero en dicho conversatorio me rompieron el cerebro con intervenciones muy buenas.

Y nadie nos quitará lo pirateado (13)

31 Mar

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Hace unos días escribí un post más sobre la piratería de películas con mi típico rollo de toda la vida.  Y esta vez obtuve dos respuestas interesantes.  Una fue esta pregunta que me hicieron en mi cuenta de formspring.me.  Sí, ya sé que es un acto entropía digital copiarla a mi blog, pero igual me parece que amerita (por mi respuesta, claro).  Por cierto, ahí me pueden dejar preguntas si quieren.  Sobre economía, sobrevivencia anti-zombie o mi novela.  Por si acaso.

La pregunta:

Leyendo tu blog noto tu posición antipirateria. Entiendo que son tus principios y los respeto. Lo que quisiera saber es tu posición frente a los que no tienen oportunidad de conseguir productos de manera legal. (por costos de libros por ejemplo)

La respuesta:

Lo repito como cinco veces por post, pero aparentemente no es suficiente. Yo no soy “anti-piratería”. Como podrás ver cada vez que escribo sobre el tema, considero que el sistema actual ha colapsado precisamente porque el costo del material es demasiado alto y que en realidad ése es el origen del problema. Eventualmente se va a tener que evolucionar a un sistema en el cual el material cueste menos.

Pero que en ese mundo ideal nosotros vamos a tener que pagar por el material lo justo. Cuando digo lo justo me refiero no necesariamente a que el precio deje de ser demasiado alto, sino que tengamos que pagar necesariamente más que los dos soles que pagamos por DVD pirata. De esa manera se podrá compensar correctamente a los que están involucrados en la generación del material en cuestión.

Esta clase de temas no tiene solamente dos posiciones (anti-piratería y pro-piratería). El mundo de los extremos ya pasó hace tiempo, gracias a dios.

Pues bien.  Ayer el amigo @rlajo me dejó el siguiente comentario en el último post que escribí sobre el tema. Quizás sea importante aclarar que en realidad es un re-comentario a una resuesta que había dejado sobre un comentario suyo.  Pero en fin, la carnecita está aquí.

Pero yo no he discutido tu argumento de que es el artista el que decide si quiere o no que lo pirateen. Lo leí en tu post (lo has escrito de nuevo igualito) y me parece un buen argumento, aunque no estoy seguro aún de si estoy de acuerdo. Precisamente por eso evité discutirlo en mi comentario. Lo que yo quise decir es que si tú estas otorgando un valor al hecho de “hacerse conocido” (pues permite que luego te paguen más por ser más popular), y si ese valor en algunos casos puede ser tan alto como el de la remuneración económica, eso es una explicación para que a ciertos artistas les convenga ser pirateados.
No entiendo bien a qué te refieres exactamente con que la segunda película no haría ni un centavo si la primera se la piratearon todita. No es que no tenga sentido, pero no veo cuál es el fenómeno que quieres resaltar. ¿Que si se piratean tu primera pelicula significa que no existe mercado formal y nunca vas a poder ganar nada? ¿Que si nadie ganó nada con tu primera película ya nunca te van a llamar para hacer otra? En todo caso ¿no sería posible que luego de hacerte conocido con una película que todo el mundo compró en pirata te llamen para hacer una que sí haga plata?
Tu tercer punto, en el que repites otra vez algo que ya estaba en tu post, discute con un argumento que yo tampoco he formulado: que es bueno perjudicar a un empresario. No sé, quizá inconscientemente dije eso, pero lo que yo escribí iba a que el sistema está diseñado arbitrariamente para perjudicar o favorecer a determinados miembros de la cadena productiva. Cuando dices que alguien ha invertido en la obra y debe ser compensado, ¿te refieres al artista, al empresario, al chofer de la camioneta o a todos ellos?
Tu cuarto punto sí que me confunde porque nunca lo he sostenido. Hay estadísticas en otros países sobre cómo la gente que descarga música compra más discos, pero sospecho que funcionan en determinados contextos y mercados, y personalmente no entiendo por qué alguien haría tal cosa (comprar un disco). No es mi punto, en todo caso.
Yo más bien había planteado una cuestión que me parece económicamente más interesante (desde mi semi-ignorancia) y que quedó sin respuesta: ¿Tiene sentido contabilizar como “tajada” o como “ganancia no recibida” lo que habrían gastado las personas que vieron una película pirata si la hubieran visto en el cine? Mi premisa es (contrariamente a lo que me discutes) que la mayor parte de estas personas no habrían ido a ver la película si es que no hubiera estado disponible en pirata.
Saludos, suerte y disculpa la extensión y pesadez.

Y aquí la respuesta por partes.

1. Los procedimientos por los cuales un artista desea hacerse conocido son muchos.  Hacerlo a través de la libre distribución de tu material es uno de ellos y puede ser muy efectivo si lo sabes hacer.  Ejemplos sobran y ya todos los hemos visto.  Listo, todos de acuerdo.  Eso dejó de estar en discusión hace mucho.  Y sí, tiene un valor económico.  Pero como todo en esta vida, tiene sus costos para el mismo artista.  Si el artista decide asumir esos costos para acceder a los beneficios, es su decisión.  Ninguno de nosotros debería obligarlo a hacerlo.

2. Piensa qué pasa si se generaliza la piratería al extremo, al punto tal en el que una película no genera ninguna ganancia para el que la hace, porque todos la ven en su versión pirata. ¿Quién estaría entonces interesado en invertir tiempo, talento o dinero en hacer una? Si haces una película y compruebas eso, difiícilmente vas a hacer una segunda. Porque si se piratearon entera la primera, ¿qué impide que se pirateen entera la segunda? Nadie te va a llamar para nada. Y tendrás que buscar otra forma de expresarte.  No, lo siento.  Por ahí no es que va la defensa de la industria de la piratería.  Hay otros argumentos más chéveres.

3. ¿Quién dice que “el sistema está diseñado arbitrariamente para perjudicar o favorecer” a quien sea? Y si eso fuese cierto, ¿eso hace correcto que a través de un sistema informal dañemos precisamente a ellos? ¿No se supone que deberíamos proponer un punto intermedio en el cual nadie se perjudique? ¿Y que todos salgan ganando? ¿Qué no se trata de eso todo? Todos los que han invertido en la creación de una obra tienen que ser correctamente compensados.  Es un principio tan básico que me preocupa que me lo re-preguntes.  Todos.  Desde el artista hasta el chofer de la camioneta.

Sí, claro, en la correcta medida.  Y no, no considero que la forma actual de compensación formal existente sea justa.  Pero mucho menos considero justa el método de compensación de El Hueco (por el cual el artista no ve absolutamente ni un centabo de compensación).  En los próximos años tenemos que evolucionar a un punto intermedio en el que todos sean justamente compensados.  Si no, despídete de la industria del cine.  Es bastante simple, en realidad.

4. ¿Nos harías llegar esas estadísticas? Ah, aguanta.  Dices estadísticas sobre descarga de música.  Chévere.  Porque de eso no estamos hablando, ¿no? Específicamente en este momento estamos hablando de la piratería de películas.  En todo caso, seguiría esperando el sustento a la idea de que una persona que compra un DVD pirata luego de verlo se tomaría la molestia de ir al cine a ver la misma película.

5. Tu pregunta es algo truculenta.  Estás planteando la cuestión enteramente por el lado de la demanda.  O sea, lo único que estás considerando es que gracias a la piratería, la demanda es mucho mayor.  Y ok, sí, pues.  Lo es.  Sería irracional discutirlo.  Esto es natural, porque la piratería ha tumbado los precios al suelo.  A menos precio, mayor cantidad demandada.  Ahí no hay nada sorprendente.

El problema es que ese incremento de la cantidad demandada, que viene como consecuencia de la reducción de los precios, genera el riesgo de que el precio demasiado bajo para que hacer el producto salga rentable.  Alguna vez posteé un post con gráficos al respecto.  Aquí los pongo de nuevo.  Observa.  Así es como se ve un mercado “normal”, lo que los economistas llaman mercado en competencia perfecta.

pirate011Mientras que por un lado tienes a la demanda (los consumidores) que a mayor precio consumen menos, por el otro tienes a la oferta (los productores), que a mayor precio estarán dispuestos a producir más, porque ganan mayores márgenes.  Conforme el precio cae, los productores preferirán dedicarse a otra cosa, abandonando este mercado.  En economía se maneja la idea de que hay un precio específico en el cual los consumidores y los productores estarán de acuerdo en producir y consumir la misma cantidad.  Por supuesto que si los consumidores pudiesen haber conseguido lo mismo por menos dinero, lo habrían hecho.  Y por el otro lado, los productores si habrían podido sacar mayor ganancia por esas ventas, lo habrían hecho.

Ahora lo que está pasando con el mercado de las películas en el Perú.  Como los consumidores ahora tienen acceso por el momento a un mercado secundario en el cual pueden comprar películas a mucho menor precio, la demanda se ha ido al suelo.  Eso quiere decir que ahora el mercado sería algo así.

pirate03-762x1024Mucho me temo que en esa dirección nos estamos dirigiendo.  A un mundo en el cual los consumidores no estarán dispuestos a pagar más de lo que pagan actualmente en el círculo informal por una película.  Y eso no alcanza para que los que hacen películas estén interesados en hacerlas.  No se trata solamente de filmarlas (escribir el guión, actuarlas, editarlas, etc).  Se trata de todo el asunto administrativo posterior también.  Su distribución, su registro, etc.  Sí, ya sé que la copia vale cero.  Ya todos hemos escuchado eso.  Pero además de la copia hay muchos otros costos que considerar.  Y lamentablemente cuando compras tu película en el cruce de dos avenidas, no estás colaborando para ninguno de esos costos.  Y sin eso, el sistema no funciona.

Y nadie nos quitará lo pirateado (12)

25 Mar

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Hace un par de semanas hubo un evento sobre propiedad intelectual en la era digital.  Y en él hablaron, entre otras personas, Oscar Montezuma de Blawyer, Roberto Bustamante del Blog del Morsa y el director de cine Chicho Durant.  Es el floro de este último el que me dejó preocupado y me motivó a escribir un post tratando de darle algo de profundidad a su rollo.  Aquí un poco más de floro al respecto.

Durante su presentación el amigo Durant presentó lo que llamó “mitos acerca de la piratería”.  El primero de ellos era que “los artistas y creadores se benefician de los ingresos de las películas” y por eso la piratería los perjudica.  Lean bien, el amigo director de cine Alberto Durant, responsable de películas como Coraje y El Premio, considera un mito que los artistas se beneficien de los ingresos que generan una película.  Y que en ese sentido, su posición es que la piratería no los afecta en lo más mínimo.

(Antes de que me suelten a los perros, insisto en que sí, que un artista puede manejar a la piratería a su favor para promocionarse y hacer dinero.  Pero ésa es la decisión del artista o de quien tenga los derechos sobre el material.  Que nosotros como consumidores decidamos sobre eso es injusto y lo perjudica.  Aquí abajo les explico por qué considero eso)

Aquí hay dos detalles.  Primero, digamos que es cierto lo que dice y que efectivamente los ingresos que genera una película no benefician en lo más mínimo a los artistas.  Que el guionista nunca ve un centavo, que los actores nunca cobraron nada.  Digamos que todo el dinero generado por una película se lo agarra el chofer de la camioneta.

Si ése fuese el caso, los ingresos potenciales generados por la película que los que microcomercializadores de los DVD pirata se estarían apropiando habrían sido percibidos no por artistas, sino por el chofer de la camioneta. ¿Hace eso la diferencia?

O sea, el que los perjudicados no sean artistas, sino empresarios o abogados o lo que sea, ¿lo justifica? No, pues.  No lo hace.  No importa a quién estés perjudicando.  El hecho es que hay alguien que invirtió su talento, su tiempo o su dinero y que él es el que debería percibir los ingresos que genera el proyecto cinematográfico.  No el microcomercializador de películas informales. Tampoco debería importar si el artista, abogado o empresario es nacional o extranjero.  Pero en fin, eso dejémoslo para otro día.

Aquí hay que aclarar una cosita.  La industria del cine sí genera utilidades.  Misias, pequeñas, pero sí genera utilidades.  Y esas utilidades serían mucho mayores si no hubiese piratería de DVD en la calle.  El Delfín fue vista en el cine (por gente que pagó su entrada, aunque a algunos les parezca sorprendente) por más de 400,000 peruanos.  Al final, el cine sí puede generar dinero si se hace bien.  Pero ok, ése es otro tema.  A mí lo que me interesa es dejar en claro que sí hay dinero de por medio y que los microcomercializadores de discos piratas sí se apropian de parte de esa torta.  Y que no importa a quién le debería corresponder, lo importante es que alguien invirtió algo (no necesariamente dinero), que hace que esa tajada le corresponda a él.

Segundo, ok, digamos que el amigo Durant se refería a que los artistas no ven un centavo de las utilidades, pero que reciben un pago fijo previo y nada más.  De hecho, yo tendería a pensar que ése es el caso en el Perú.  El amigo Durant en su presentación argumenta que si esto es lo que suceden, entonces no está mal piratear.  Saltándome la amoralidad de este argumento discutida en los párrafos anteriores, debo comentar que esto tampoco es cierto.

Un artista que es bueno, cobra cada vez más.  En la medida en la que uno se va haciendo conocido va a cobrar montos mayores.  En el imaginario de alguien frustrado con el mundo quizás esto sea difícil de aceptar.  Pero si esto no fuese cierto, no tendría ningún sentido invertir para nada en arte.  Se acabó.  Cierren la Charles Chaplin.  Clausuren la carrera de cine en todas las universidades, porque aparentemente uno siempre va a ganar igual, sin importar si uno no tiene experiencia en el campo o si ha estado produciendo por décadas.  Es más, no entendería por qué existen talleres para guionistas como éste o como éste.  Si uno siempre va a ganar igual.

No, pues.  Es falso que los artistas no se beneficien del éxito comercial de una película. Y es falso que uno no vaya haciendo nombre y ganando cada vez más, conforme dé en el blanco de lo que le gusta a la gente.

Oh, por supuesto que el sistema es injusto y que los artistas deberían ganar más.  Por supuesto que no solamente de criterios comerciales se debería regir el mercado del arte.  De eso no me cabe duda.  Por eso me la paso diciendo que el sistema actual está colapsado y que tiene que ser reemplazado por algo más.  Pero eso que lo reemplace tiene que ser justo en ambas direcciones.  No debe ser excesivamente caro para los consumidores.  Pero también tiene que representar una compensación justa para los que invierten tiempo, talento y dinero en generar el material.

Que copiarlo no cuesta nada.  Sí, ya me la sé.  Que el derecho a la cultura.  Sí, también ya me la dijeron.  Pero tenemos que respetar el principio de la justa compensación (que no necesariamente es en dinero) a los que inviertieron (no necesariamente dinero).

Si no, no tiene absolutamente ningún sentido Conacine o cualquier otra política de promoción de la industria del cine peruano.  Porque piensen.  ¿Para qué cuernos vamos a gastar dinero del Estado en financiar proyectos, cuyos retornos van a ser percibidos por informales? Es un pésimo uso de los recursos públicos.  Para eso mejor que la asociación de propietarios de puestos del Hueco sean los que hagan su fondo para subvencionar películas peruanas.

Y nadie nos quitará lo pirateado (11)

23 Mar

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La semana pasada se conoció que el señor Armando Massé le estaba metiendo juicio a Marco Sifuentes por una columna que había escrito en Perú 21 titulada Corsarios versus Piratas.  Y hacía un poco más se había organizado en el Centro Cultural de la PUCP un conversatorio justamente sobre la propiedad intelectual en la era digital.  Cuando comenté este evento en este blog, prometí dedicarle un post entero a la presentación del amigo Chicho Durant, porque me pareció que había fallado en transmitir un par de asuntos.  De hecho, este post me ha quedado corto, así que lo continuaré en otro.  Pero antes expliquemos por qué me tomó tanto tiempo escribir el presente post.

Durante la conferencia el amigo Durant mostró una presentación con unos puntos que él llamó “mitos sobre la piratería”.  Y yo no tomé nota porque se dijo que se iba a subir la presentación a algún website, además de mencionar previamente que el amigo Durant había escirto un libro sobre el tema, En dónde está el pirata, que él mismo incita a que sea pirateado.  Pero no lo es.  En fin.

El caso es que días después de la conferencia me bajé el libro en cuestión (dado que el autor decía que no le importaba que la gente hiciese eso, que es, según yo, la única justificación posible para hacer eso precisamente) y me lo leí.  Y si bien cuenta con información interesante sobre el tema y alguna exposición histórica relevante sobre la piratería, no tenía el contenido que había presentado el día de la conferencia.  Por eso tuve que esperar a que colgaran su presentación en algún lado, cosa que aún no sucede, que yo sepa.  Y finalmente, cuando subieron el video de la conferencia y lo intentaba ver se me colgaba siempre en los primeros segundos.

Pero en fin.  Ya me vi el video.  Así que aquí está lo prometido.

Lo primero que tengo que decir es que siento una gran admiración por el amigo Durant.  No solamente por hacer cine en el Perú, que de por sí me parece bastante heróico, sino además por haber hecho la película peruana que a mí personalmente me parece la más lograda de las últimas tres décadas (sorry, Claudia Llosa), Alias La Gringa.

Lo segundo que tengo que decir es que yo nunca en mi vida he comprado una película pirateada.  Debo hacer esta aclaración, porque en el mundo en el que vive Chicho aparentemente todos somos piratas.  Empezó su presentación gallardamente retando a la audiencia a que levante la mano el que nunca había comprado una película pirata.  En ese momento me interesó más la reacción del público que repasar mi registro personal, que me tomó tiempo.  Porque sí tengo en mi posesión películas piratas, algunas de las cuales fueron regalo (indeseado, pero ni modo) y otras fueron olvidadas por la ex-pareja de mi roommate (que sí era un pirataza de primer orden).  Entre que repasaba mentalmente de dónde había salido cada una de las películas pirata que tengo en mi departamento y confirmaba que efectivamente nunca hubiese comprado una película pirata (que en mi mente se hizo difícil, porque discos de música pirata sí he comprado alguna vez), se me pasó el tren de la oportunidad de yo levantar la mano.

Esa expresión de Durant ilustra lo poco objetivo de su presentación.  Como comentaré a continuación, Durant parte del supuesto de que todos somos piratas y de que la piratería ya se impuso y que no hay marcha atrás.  Lamentablemente para un análisis objetivo, partir de la conclusión es fatal.

Pero ok.  Vayamos por partes y vayamos comentando los puntos discutibles de la presentación del amigo economista Durant.  Una de sus justificaciones para la aparición de la piratería de películas y sus sostenimiento actual es la retirada de las salas de cine del Perú.  Efectivamente, en la década pasada por una serie de razones la industria de las salas de cine tuvo una depresión terrible.  No obstante, eso ya pasó hace rato.  Esto también se debe a una serie de razones: el ingreso de las familias se ha incrementado, la experiencia de ir al cine es más familiar que otras opciones de entretenimiento, los costos de la proyección son menores, etc.

Durante el 2009 la asistencia a las salas de cine en el Perú creció en 17%.  Y estamos hablando de un año de crisis internacional que tuvo un impacto evidente en la economía peruana.  Así con todo, la gente fue más al cine que el año anterior (de 18.5 millones de asistencias al cine a 21.8 millones).  Solamente por ventas se facturó durante el 2009 la nada despreciable cifra de US$64.5 millones.  Las dos películas más vistas del año 2009 fueron La era del hielo 3 y 2012.  Cada una de éstas fue vista por más de un millones de espectadores peruanos.

La revolución del retorno de las salas de cine se dio en 1997, cuando el Jockey Plaza estrenara el multiplex manejado por Cinemark.  Según este artículo de José Orrego, eso marcó las pautas para la instalación de nuevas operación del tipo multiplex en el Perú, el cual sigue creciendo hoy en día.  Solamente este año tendremos 29 nuevas salas de cine.

Es decir, si la retirada de las salas de cine es la justificación inicial para la aparición del mercado de las películas pirata, ahora que el mercado de las salas de cine está volviendo… ¿deberían desaparecer los comerciantes de películas pirata? No, supuesto que no.  O por lo menos, no lo harán por eso.

Esto es solamente para comentar los primeros cinco minutos de la presentación del amigo Durant.  Ojo, nuevamente aclaro que yo no estoy defendiendo el sistema actual, el cual considero que hace rato colapsó.  Consumidores y ofertantes de material digitalizable tenemos que sentarnos a negociar una nueva forma por la cual accedemos al material y pagamos por él.  Para ello los precios de acceder a la película formalmente tienen que bajar, definitivamente.  Pero por el otro lado, los consumidores acostumbrados a ver películas piratas van a tener que aceptar que tienen que pagar por ella una compensación más razonable que cinco lucas.

Y nadie nos quitará lo pirateado (10)

19 Mar

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El amigo Armando Massé, presidente de la Asociación Peruana de Autores y Compositores (APDAYC), ha decidido demandar a nombre propio y como presidente de la institución en cuestión (¿o sea?) al amigo Ocram por una columna que había escrito en Perú 21 el 26 de julio del año pasado.

(Como al amigo Godoy lo demandaron por linkear un texto -por linkearlo… no por escribirlo- y como ahora las demandas se han puesto de moda, supongo que sería un acto de rebeldía adolescente poner el link directo a la columna en cuestión.  Pero arribita ya les puse la fecha y cualquier internauta medianamente informado sabría que en un link como éste está el archivo completo de todas las columnas escritas por el demandado).

Con respecto a este asunto, se me ocurren dos reflexiones.

Primero, si bien la columna del amigo Ocram es algo fuerte en su posición y en las expresiones que usa, no pasa de ser, pues, su opinión.  Y si por opinar lo van a demandar, estamos en problemas.  Ahora, claro, yo puedo demandar al cactus de mi vecino si quiero, pero de ahí a que se acepte la demanda ya es otra cosa.  Pero como sabemos que en este país el sistema nacional de administración de justicia es una basura, una demanda completamente fuera de lugar como ésta por supuesto que procede y tendrá el efecto que me parece el señor Massé buscaba: Amedrentar a los que opinan en contra de él y de sus planteamientos.  Después de todo, como lo pone el mismo señor en la demanda en cuestión, el dinero que le extirparía al autor de la columna lo va a donar a los autores y compositores peruanos. O sea, ni siquiera le interesa el dinero de la demanda.  Lo que le interesa es, me parece, que no hablen mal de él.

(Con esto asumo que se inicia una nueva era.  La era del Fondo Massé-Sifuentes de Promoción a la Composición, que será nutrido con todas las demandas que se interpondrán a aquellos que critiquen el sistema vigente actual y que se ganen.  Con ese dinero estoy seguro se dejará de cobrar la multa a los autores que tuvieron la mala idea de hacerse socios de APDAYC para después ser sujetos de multa por tocar sus propias canciones sin pagarle un fee previamente a la institución ésta.)

Y en ese sentido va mi segunda reflexión.  Con el tema de APDAYC pasa lo mismo que pasa con la otras muchas instituciones en el Perú: Tienen poder porque les dejan.  Se quejan de que solamente les pagan con pollo, se quejan de que son unos abusivos, etc, etc.  Sin embargo, nadie los obliga a ser socios de APDAYC.  Es una organización libre a la que un autor o compositor se inscribe porque quiere.  Y la verdad es que tiene  tan mala imagen, que si yo viviese de mi música lo dudaría mucho antes de inscribirme con ellos.

Por ejemplo, aquí la lista de artistas en el género rock y balada que están inscritos en APDAYC.  Supongo que es una lista parcial, porque dudo mucho que sean el bastión de la defensa de los derechos de los músicos con una lista de apenas de once rockeros.  Pero ok, digamos que ésa es la lista.  Léanla y memorícenla.  Porque estos son los señores que le dan el poder al señor demandante de hacer todo lo que los usuarios se quejan.

Si gente de APDAYC entra a una bodega y multa al bodeguero por el pecado de escuchar música mientras trabaja, es porque estos señores se lo están permitiendo indirectamente.  Señor Julio Andrade, ¿en serio estás ok con eso? Y señor Pedro Suarez-Vértiz.  Tú siempre sonriente y buena gente, ¿tú normal con que le metan un juicio al amigo de todos Ocram indirectamente en tu nombre?

El señor Massé no se demora nunca en decir que él hace lo que hace en calidad de presidente de una institución que tiene un estatuto y que está sujeto a las reglas y a las leyes, etc, etc.  Sin embargo, en un programa en radio y en vivo decide cambiar el accionar de la asociación, al anunciar ante la insistencia del organizador de un concierto benéfico que está bien, ya no pagues el fee a APDAYC.  Te lo regalo la mitad como institución y la otra mitad como Armando Massé. ¿Entonces? ¿En qué estábamos? ¿Él es el que decide o no?

piespace1Esto deja ver que la asociación en cuestión no cuenta una institucionalidad muy sólida que digamos y que las cosas se deciden unipersonalmente.  Dime, Pierina Less, tú tan hip y tan in que eres, ¿normal con eso? Porque son ustedes los que están permitiendo que este causa haga lo que hace.

Más bien.  Hay otros problemas que tenemos en la sociedad peruana que para muchos se reduce a un “es que así somos los peruanos” y yo que he tenido la suerte de viajar a países vecinos he podido observar que no, que así es el ser humano en general.  Pero específicamente esto de negar consecuencias institucionales del apoyo pasivo que le brindamos a algunas personas, eso sí que es bien peruano. Lo he visto hasta en la Asociación de Scouts del Perú.

Y claro, mientras agrupaciones de consumidores se juntan en asociaciones como el No Soy Delincuente y académicos discuten sobre el asunto en foros como éste sobre derechos de autor en la era digital, ustedes socios de APDAYC son los primeros en la lista de los que permiten esta clase de jugadas.  Y la próxima vez que a un taxista le caigan encima por escuchar música mientras trabaja o que sancionen a una profesora de un kindergarten por cantarle cumpleaños feliz a una niñita que aún ni puede tararear la canción, pónganse una mano al hombro.

Ojo, yo estoy a favor del respeto de los derechos de autor en todas sus modalidades.  Lo pueden constatar en este post o en este o en este.  O en este y en este.  Es más, por este rollo he perdido a muchos amigos.  Pero esta clase de conflictos se van a resolver solamente en la medida en la que se converse, no con imposiciones a través de demandas y amedrentamientos legales.  En la medida en la que nos sentemos a discutir qué es lo razonable y qué es demasiado.  No metiéndonos juicios mutuamente.

Y nadie nos quitará lo pirateado (9)

10 Mar

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Hace unos días fui a un foro en el Centro Cultura de la Católica, en el que se trató el tema de los derechos de autor en la era digital.  Los que hablaron coincidieron todos en que el marco jurídico actual no tiene sentido y que hay que aplicar algunos cambios.  Participaron el amigo Oscar Montezuma (del blog Blawyer, quien dio varios detalles sobre la naturaleza de los derechos de autor y sobre el origen de las sociedades de gestión colectiva -como Apdayc), un tal George Yúdice (que habló, entre otras cosas, de la importancia de los nuevos intermediarios… en la medida en la que por Internet podemos acceder a información infinita, necesitamos de intermediarios que nos indiquen en dónde está la data que buscamos y que nos oriente sobre cuál fuente es mejor que otra), Jorge Bossio (del blog Línea de Vista, que en realidad habló más de asuntos de acceso a Internet), Alberto Durant y Roberto Bustamante.  A estos dos los pongo aparte porque dijeron vainas que me parece pertinente comentar a mayor profundidad.

Primero, el amigo Morsa le entró a la nota histórica y expuso algo que yo sinceramente no conocía: El origen de la figura de los derechos de autor fue motivado por las fuerzas de mercado.  Es decir, ante la aparición de la imprenta y de medios por los cuales una obra literaria se podía reproducir virtualmente al infinito sin pedirle permiso formalmente al autor, se creó la figura del derecho de autor, por la cual legalmente se le tenía que compensar de alguna manera por el lucro que se sacaría por vender un libro impreso que reprodujera algo que él había escrito.  Éste es un detalle importante, porque ilustra lo que en economía se llama “falla de mercado”.  Es decir, en un mercado perfecto uno produce tantas unidades de un producto y las ofrece a los demandantes, los cuales según el precio del producto deciden cuánto compraran.  A esto se le llama leyes de oferta y de demanda.  No obstante, si yo sé que por gusto produzco, porque institucionalmente existen medios por los cuales un tercero viene, se apropia de mi producto y lo vende por su cuenta sin brindarme compensación alguna por los costos en los que incurrí para producir el bien o servicio en cuestión… En ese caso, entonces mejor no produzco nada.  Y me dedico a otra cosa.  Las fallas de mercado justifican la intervención del Estado para de alguna manera solucionarlas.

Ése era básicamente el escenario en el que se introdujeron los derechos de autor.  Y tiene todo el sentido del mundo.  A la sociedad le interesa que haya producción literaria, porque trae lo que los economistas llamamos externalidades positivas.  O sea, cuando escribes tu libro y lo publicas, no solamente ganas tú lo que sea que ganas por publicarlo, sino que si además es un libro bueno, trae beneficios adicionales a la sociedad.  Si es un libro de texto escolar, si es una novela alucinante, si es un tratado de filosofía… Si es un libro bueno, trae beneficios adicionales que no habías previsto que tienen un efecto positivo en gente que nunca conocerás.

Ahora, en el contexto actual, lo que comentó el Morsa, es lo contrario.  Se pretende que el mercado se adapte a la regulación, lo cual no tiene sentido.  El mercado hace rato que evolucionó y decidió que los costos que te cargan por un libro físico son excesivos.  Y de hecho yo también pienso que son excesivos.  En un mundo en el que la tecnología de la impresión ha avanzado un montón y ha reducido los costos, no tiene sentido que algunos libros sigan costando tanto.  Eso es una cosa.  Otra es que ahora con Internet, hay mucho material que puedes hacer circular en pdf o en algún otro medio digital y recibir una compensación de otro tipo, que no sean las 80 lucas que pagas en una librería por un libro convencional.

Pero esa decisión no es del consumidor.  Si yo soy dueño de un material (porque lo escribí, porque le pagué a alguien para que me lo escriba, porque compré los derechos del material, etc.), yo soy el que decido cómo se distribuye.  Si yo persisto en imprimirlo y venderlo a un precio inaccesible, es mi roche.  Es mi decisión, mi pérdida.  Que un consumidor decida por mí y lo distribuya de una manera que él considera óptima sin consultarme es una violación a mi derecho fundamental.

Ojo, no estoy a favor de las persecución punitiva a los piratas.  Pero la forma de que ese material esté en pdf en algún site de Internet es del autor o del dueño de los derechos.  A ellos es que hay que convencer para que lo pongan a disposición del público de novedosas y modernas maneras.  Todos esos geniales ejemplos que siempre muestran en sus foros de defensa a la actividad pirata no me los tienen que decir a mí.  Se los tienen que arrojar en la cara a los que aún persisten en creer que vivimos en el siglo antepasado.

Finalmente, la exposición del amigo Chicho Durant la comento en otro post.  Me pareció tan tierna y anecdótica (y desinformada) que se merece uno entero solo para él.

Y nadie nos quitará lo pirateado (8)

19 Jan

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No sé bien hacia qué tanto en el pasado hacer la referencia, porque yo recién me entero de esto.  Pero existe una iniciativa para emitir una especie de manifiesto de los derechos digitales en el Perú.  En este link podrán ver un blog dedicado única y exclusivamente a la discusión de este asunto.  A mí personalmente me parece excelente que haya la voluntad de conversar con respecto a este asunto.

Digo esto porque coincido en que el modelo actual está destinado al colapso.  El sistema por el cual actualmente se distribuye música, películas, software, etc. caducó cuando entró en vigencia la tecnología digital.  Por un lado, me queda clarísimo que los que poseen los derechos del material intelectual que actualmente se distribuye gratuitamente por internet van a tener que evolucionar a un estado en el que acepten que no pueden cobrar tanto por algo que si no me da la gana no pago por él.  Pero por el otro lado -y de igual manera terca y lenta-, nosotros los consumidores vamos también que evolucionar a un estado en el que aceptemos que tenemos que pagar algo, lo que sea, por el material que actualmente nos bajamos gratis del torrent y de tantas otras fuentes.

Que mi primito Cucho hizo mucho dinero colgando sus canciones subtes en su website y con eso promocionando su concierto, sí.  Todos conocemos los casos de los causas que supieron hacerla.  Pero eso no se puede imponer.  Si tu tía abuela Antonia no quiere que le pirateen sus recetas, no deberíamos obligarla a someterse.  Solos se van a dar cuenta o desaparecer con el tiempo.  Es justamente esa actitud de aplanadora de “evoluciona o muere en los próximos cinco segundos” lo que está haciendo que dinosaurios como la mancha de APDAYC gane adeptos que no conocen bien cómo es que funciona este asunto.

En ese sentido, el segundo punto del manifiesto en cuestión me parece bastante adecuado en poner esto mismo en otras palabras: “La defensa del dominio público es pues tan importante como la defensa de los derechos de autor”.  Son dos lados de la misma moneda.  Porque de hecho, sin una protección efectiva de los derechos de propiedad intelectual, no hay incentivo a mover un dedo por investigar lo que sea o por dedicarse a una vida de creación artística.

En ese mismo sentido, su tercer punto, el referido a la neutralidad de la red me parece que tiene que tener una acotación.  Sí, es chévere esto de compartir de todo para poder repotenciar el desarrollo y en fin.  Pero el que tiene que tomar la decisión final de si un material debe estar o no disponible en esa red es el que tiene los derechos.  Me refiero a que si yo desarrollo un software o un lo que sea, yo soy el que decide si lo coloco de libre acceso en la red o si lo vendo en caja a un precio a ser negociado.  Para mí éste es el punto crucial.

Por ejemplo, el New York Times, periódico emblemático norteamericano, ha decidido cobrar por acceder a sus contenidos.  Es una decisión histórica que ha preocupado a muchas personas.  Y en el twitter me decían que no me preocupe, porque seguramente alguien accederá al material y lo posteará en algún lugar accesible a todos nosotros.  Pero ése es precisamente el punto.  El NYTimes ha decidido que no quiere que nosotros accedamos a su material gratuitamente.  Y ellos son los dueños del material.  Así que nosotros deberíamos respetar su decisión.

Y bueno, que se fundan.  Porque a partir de ahora ya no entraremos al NYTimes para el enfoque norteamericano de las noticias, sino al Washington Post o al Chicago Tribune o el que sea.  Al final, ellos son los que salen perdiendo, porque pierden terreno en comparación a otros medios que sí aprovechan las oportunidades de la red.  Pero es su decisión y nosotros deberíamos respetarla.

Ahora, mi crítica es que si hasta ahí todos estamos de acuerdo… no tiene sentido el último punto.  Si ya hemos aceptado que yo hago lo que me da la gana con mi material, tampoco me pueden obligar a ponerlo a disposición de todos por igual.  Suena horrible y es harto cuestionable y yo jamás lo haría.  Ok, pero sigue siendo mi derecho.  O debería serlo, en todo caso.  También es mi derecho morirme en mi ley y nunca adaptarme a las nuevas tecnologías.  Perderé negocio, mis amigos se burlarán de mí en las bodas y los bautizos, pero sigue siendo mi derecho.

Actualización (22/01/2010): Juan Pablo Scaletti me hace una corrección relevante en el primer comentario a este post.  Les recomiendo hacer scroll down un poquito para leerlo.  Vale la pena.