quiere estar más segura

Y nadie nos quitará lo pirateado (11)

Publicado: 2010-03-23

La semana pasada se conoció que el señor Armando Massé le estaba metiendo juicio a Marco Sifuentes por una columna que había escrito en Perú 21 titulada Corsarios versus Piratas.  Y hacía un poco más se había organizado en el Centro Cultural de la PUCP un conversatorio justamente sobre la propiedad intelectual en la era digital.  Cuando comenté este evento en este blog, prometí dedicarle un post entero a la presentación del amigo Chicho Durant, porque me pareció que había fallado en transmitir un par de asuntos.  De hecho, este post me ha quedado corto, así que lo continuaré en otro.  Pero antes expliquemos por qué me tomó tanto tiempo escribir el presente post.

Durante la conferencia el amigo Durant mostró una presentación con unos puntos que él llamó "mitos sobre la piratería".  Y yo no tomé nota porque se dijo que se iba a subir la presentación a algún website, además de mencionar previamente que el amigo Durant había escirto un libro sobre el tema, En dónde está el pirata, que él mismo incita a que sea pirateado.  Pero no lo es.  En fin.

El caso es que días después de la conferencia me bajé el libro en cuestión (dado que el autor decía que no le importaba que la gente hiciese eso, que es, según yo, la única justificación posible para hacer eso precisamente) y me lo leí.  Y si bien cuenta con información interesante sobre el tema y alguna exposición histórica relevante sobre la piratería, no tenía el contenido que había presentado el día de la conferencia.  Por eso tuve que esperar a que colgaran su presentación en algún lado, cosa que aún no sucede, que yo sepa.  Y finalmente, cuando subieron el video de la conferencia y lo intentaba ver se me colgaba siempre en los primeros segundos.

Pero en fin.  Ya me vi el video.  Así que aquí está lo prometido.

Lo primero que tengo que decir es que siento una gran admiración por el amigo Durant.  No solamente por hacer cine en el Perú, que de por sí me parece bastante heróico, sino además por haber hecho la película peruana que a mí personalmente me parece la más lograda de las últimas tres décadas (sorry, Claudia Llosa), Alias La Gringa.

Lo segundo que tengo que decir es que yo nunca en mi vida he comprado una película pirateada.  Debo hacer esta aclaración, porque en el mundo en el que vive Chicho aparentemente todos somos piratas.  Empezó su presentación gallardamente retando a la audiencia a que levante la mano el que nunca había comprado una película pirata.  En ese momento me interesó más la reacción del público que repasar mi registro personal, que me tomó tiempo.  Porque sí tengo en mi posesión películas piratas, algunas de las cuales fueron regalo (indeseado, pero ni modo) y otras fueron olvidadas por la ex-pareja de mi roommate (que sí era un pirataza de primer orden).  Entre que repasaba mentalmente de dónde había salido cada una de las películas pirata que tengo en mi departamento y confirmaba que efectivamente nunca hubiese comprado una película pirata (que en mi mente se hizo difícil, porque discos de música pirata sí he comprado alguna vez), se me pasó el tren de la oportunidad de yo levantar la mano.

Esa expresión de Durant ilustra lo poco objetivo de su presentación.  Como comentaré a continuación, Durant parte del supuesto de que todos somos piratas y de que la piratería ya se impuso y que no hay marcha atrás.  Lamentablemente para un análisis objetivo, partir de la conclusión es fatal.

Pero ok.  Vayamos por partes y vayamos comentando los puntos discutibles de la presentación del amigo economista Durant.  Una de sus justificaciones para la aparición de la piratería de películas y sus sostenimiento actual es la retirada de las salas de cine del Perú.  Efectivamente, en la década pasada por una serie de razones la industria de las salas de cine tuvo una depresión terrible.  No obstante, eso ya pasó hace rato.  Esto también se debe a una serie de razones: el ingreso de las familias se ha incrementado, la experiencia de ir al cine es más familiar que otras opciones de entretenimiento, los costos de la proyección son menores, etc.

Durante el 2009 la asistencia a las salas de cine en el Perú creció en 17%.  Y estamos hablando de un año de crisis internacional que tuvo un impacto evidente en la economía peruana.  Así con todo, la gente fue más al cine que el año anterior (de 18.5 millones de asistencias al cine a 21.8 millones).  Solamente por ventas se facturó durante el 2009 la nada despreciable cifra de US$64.5 millones.  Las dos películas más vistas del año 2009 fueron La era del hielo 3 y 2012.  Cada una de éstas fue vista por más de un millones de espectadores peruanos.

La revolución del retorno de las salas de cine se dio en 1997, cuando el Jockey Plaza estrenara el multiplex manejado por Cinemark.  Según este artículo de José Orrego, eso marcó las pautas para la instalación de nuevas operación del tipo multiplex en el Perú, el cual sigue creciendo hoy en día.  Solamente este año tendremos 29 nuevas salas de cine.

Es decir, si la retirada de las salas de cine es la justificación inicial para la aparición del mercado de las películas pirata, ahora que el mercado de las salas de cine está volviendo... ¿deberían desaparecer los comerciantes de películas pirata? No, supuesto que no.  O por lo menos, no lo harán por eso.

Esto es solamente para comentar los primeros cinco minutos de la presentación del amigo Durant.  Ojo, nuevamente aclaro que yo no estoy defendiendo el sistema actual, el cual considero que hace rato colapsó.  Consumidores y ofertantes de material digitalizable tenemos que sentarnos a negociar una nueva forma por la cual accedemos al material y pagamos por él.  Para ello los precios de acceder a la película formalmente tienen que bajar, definitivamente.  Pero por el otro lado, los consumidores acostumbrados a ver películas piratas van a tener que aceptar que tienen que pagar por ella una compensación más razonable que cinco lucas.


Escrito por

mildemonios

Economista con postgrado en periodismo.


Publicado en

Economía de los mil demonios

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