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Acerca de la promoción del cine (11): Aprobación de la nueva ley

Publicado: 2010-12-17

Ayer se aprobó la nueva ley de promoción del cine -la versión Carlos Raffo- y algo que debe quedar claro antes de entrar a analizarla es que todos la odian.  Todos, he dicho.  O por lo menos, así pareciera que es el caso en las redes sociales.  Los dos o tres pobres gatos que intentaron defenderla fueron barridos por un aluvión de ataques, insultos y cuestionamientos.

Lo que es yo, sigo considerando que es una mala iniciativa.  Ya lo había dicho en posts anteriores.  No obstante, no por las razones por las que mencionan que tiene problemas varios implicados o por el rollo de que supuestamente está diseñada para ayudar a las corporaciones, porque no considero que ése sea el caso.  Sino porque simplemente no aborda el problema.  Es, al igual que otras iniciativas que hemos tenido, un parche para pasar el rato.  Pero no presenta una propuesta que realmente implique una promoción integral a la actividad del cine nacional en este país.  Una propuesta descentralizada, por supuesto.  Uf, por poco se me olvida esa palabrita.  Lo siento.

Primero, el asunto del impuesto al boleto de cine.  Esa vaina no importa cómo se reordene, no debería existir.  Oh, que la mitad se la queda tal causa y un tercio tal otro. ¿Importa? Como ya he dicho antes, ¿acaso vemos películas peruanas en el cine? No realmente.  Las cifras muestran que los peruanos vamos cada vez menos a ver películas peruanas al cine, a pesar de que vamos cada vez más al cine en general.  Si alguien debería pagar para que se produzca películas peruanas, ese alguien debería ser Polvos Azules o El Hueco.  Total, al final ellos son los que se ganan con mayor variedad para ofrecernos.

Así que la redistribución de esos recursos termina promoviendo la actividad de la proyección de películas en general.  Que ok, es un fin noble si se considerara que eso queremos hacer.  Pero se suponía que esta ley iba a promover la producción de cine nacional, pues, ¿no? ¿O me perdí de algo en el camino?

Segundo, que este dinero se reordene y vaya a parar a los porteros de las salas de cine, en fin, habrá que pelearla.  Pero eso no quiere decir que se mató el cine nacional.  Después de todo, fondos para películas peruanas siempre ha habido y los seguirá habiendo.  ¿Acaso las películas peruanas que se han hecho durante el 2010 fueron todas financiadas con dinero regalado de Conacine? Pues, no.  Y como también siempre digo, el teatro peruano salió adelante y está invirtiendo cada vez más seriamente a pesar de estar olvidado por la política nacional de promoción de cultura.

No, decir que porque este dinero se retiró se ha asesinado al cine es un recurso muy facilista.  Ok, es algo que no se debió hacer y que hay que cuestionar y que hay que criticar.  Pero medios para sacar adelante cine nacional y regional hay muchos.  No se olviden, señores, que al final del año los gobiernos regionales casi nunca usan todos los recursos que les corresponden, porque no presentan proyectos de inversión pública viables que pasen por los filtros del MEF. Y no se olviden que esos filtros no están porque el MEF es malo o porque el neoliberalismo... Perdón, ¿por qué al neoliberalismo no le convendría que haya cine nacional o regional? Ahí me perdí en el twitter, pero en fin.

Vayan a su gobierno regional -ése que acaban de elegir- a pedirle que forme un consejo regional de promoción de cine.  En otros países lo han hecho y ha funcionado.  No se echen en el suelo al grito de que ya todo está perdido.

Tercero, hay un problema de planteamiento al asignarle dinero nuestro de todos los peruanos para la parte comercial del cine.  Consideren esto: ¿Quién decide qué películas se distribuirán con nuestra plata? ¿La misma mancha que decidía a quién le dábamos los premios de Conacine? ¿Un consejo parecido? ¿Por qué? Es claro que esos tipos no tienen los mismos criterios que la mayoría de peruanos acerca de qué es una película culturalmente importante o atractiva.

He aquí el problema: Hay UN fondo para todo.  Entonces, de ese UN premio no se va a dar prioridad jamás a estilos o géneros que no sean "greater than life".  Siempre se le dará premio a las tetas asustadas, pero jamás a las jarjachas.  Lo que se ha debido hacer es asignar un fondo concursable para que se haga varios fondos de promoción.  Así -como en UK- si un año se decide que queremos promover películas que hablen de la pacificación interna, se hace, se aplica ese fondo específicamente.  Si otro año se decide que se quiere promover historias de emprendedores emergentes, se aplica otro fondo específicamente.

Cuarto, no entiendo la lógica de premiar a las empresas que exhiban películas peruanas.  Esto parte del supuesto de que exhibir películas peruanas es una actividad que al cine o a la cadena le genera pérdidas.  Eso, a su vez, es aceptar que se ha perdido la batalla.  Y eso es porque -lo siento, alguien tiene que decirlo- nuestros cineastas no están preocupados en hacer algo que le interese al público. ¿Y por qué lo estarían, si con contentar a los cinco del consejo que da el premio Conacine es suficiente?

Ahora, saber cómo hacer cine rentable no es fácil.  A Argentina le costó años de enviar gente al extranjero, de becas, de traer especialistas, etc, etc.  A México algo similar.  Nosotros no hemos empezado.

Como decían en el twitter, eso se logra con un sistema de becas.  Mandemos gente al extranjero a que aprenda de las tendencias, a que aprenda de las nuevas tecnologías, etc.  Y es un proceso largo y doloroso.  Pero mucho más efectivo y eficiente que estarle regalando dinero a las empresas que traten con paño de seda a los cineastas peruanos.  Porque piensen en esto, ¿quieren que con nuestro dinero promocionen esto? Prefiero mil veces que con ese dinero se promocione Paloma de papel 2: El retorno.  O quizás El hijo de Alias La Gringa.

Quinto, chévere que se forme un Fondo Antipiratería... Pero, ¿qué se piensa hacer con ese dinero? Porque no nos olvidemos del acercamiento de APDAYC al gobierno.  Y que si ese fondo se aplica a una política de represión al estilo APDAYC, por más legal que sea, no se va a solucionar nada.  Lo que se tiene que hacer es aplicar una política de formalización de los involucrados.  Sin embargo, como siempre digo, ninguna ley de cine seria puede darse el lujo de no abordar la problemática de la piratería, porque si no el dinero que se desvíe a la promoción del cine terminará en los bolsillos de quienes no queríamos promover.

Sexto, la ley aprobada por lo menos cumple con crear una Cinemateca nacional, que es algo en lo que creo que todos estábamos de acuerdo.  Claro que estaría bajo la administración del Ministerio de Cultura, que ya no me gusta tanto.  Pero en fin, algo es algo.

No obstante, faltan becas.  Faltan cursos, talleres, etc.  Falta preocuparse por el recurso humano.  Porque eso de sacar un régimen laboral especial para los que se dedican al cine es una payasada. ¿Qué? ¿Los dedicados a hacer tienen corona? TODOS los peruanos nos merecemos un regimen laboral que promueva la formalidad laboral.  Además, piensen, ¿cómo diferenciar a alguien que trabaja para la industria del cine del camarógrafo de Willax? En economía cuando dos personas están haciendo básicamente lo mismo, no debería importar que aportan a dos productos distintos.  Ambos se merecen un sueldo y unos beneficios laborales, etc.

Ése es el problema con que se coloque al cine en un pedestal y no se acepte que éste existe en un contexto concreto.  Lo siento, pero aunque lloren y pataleen, la actividad del cine nacional funciona en un medio en el que el producto final competirá con las películas que vienen del extranjero.  Y la demanda por técnicos y especialistas competirá con la demanda de la industria de la publicidad, que paga mucho mejor.

Ahí sí están en un error.  Si se le crea un régimen especial con gracias y protecciones se va a introducir distorsiones al mercado laboral que después serán un problema y que no van a  promover que se haga cada vez mejores películas.  Claro, a corto plazo parece.  Pero a largo plazo no tanto.

En fin, falta también el tema de los festivales y de los programas de exhibiciones.  Por lo pronto me parece positivo que se haya puesto sobre el tapete el tema y lo estemos discutiendo.  Ojalá salga algo bueno de este proceso.  Más bien, lástima que el punto de partida sea una ley tan mal diseñada y sin objetivos claros.


Escrito por

mildemonios

Economista con postgrado en periodismo.


Publicado en

Economía de los mil demonios

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