la naranja está partida

Y el 2011 no es electoral (3): Teoría de juegos aplicado a las elecciones

Publicado: 2011-04-08

Por supuesto que a estas alturas buena porción de la población está alarmada por la situación de las intenciones de votos. Y por supuesto, todos tienen una opinión y todos lanzan sus proyecciones y sus suposiciones de lo que pasará el domingo.  En ese sentido, lo primero es tomarse eso con mucha calma (como bien dice Rosa María Palacios en el twitter: Esto no se acaba hasta que se acabe... O como dirían mis amigos norteamericanos: No te vayas hasta que cante la señora gorda).  Lo segundo es reconocer a quién vale la pena creerle.  Con respecto a eso escribí este artículo la semana pasada.  No se dejen engañar por supuestos analistas que en realidad están más interesados en promover sus ideas que en mantener la objetividad.

Pero alrededor de este caos de temores en el facebook, un grupo de amigos de la universidad (todos economistas ellos) estaban comentando cómo la actual situación es un claro ejemplo de lo que en teoría de juegos se llama el dilema del prisionero.

La teoría de juegos es esa parte de la microeconomía que trata de modelar el comportamiento de la gente sobre la base de que no siempre somos racionales y de que tomamos decisiones sobre lo que creemos que va a hacer alguien más.  Alguna vez lo comenté aplicándolo a la campaña municipal del año pasado.  Y una vez me mandé todo un rollo aplicando el dilema del prisionero al final de Batman: The Dark Knight.

El dilema del prisionero es teoría de juegos en un nivel más simple.  La cosa es sencilla: En muchas ocasiones pasa que dos agentes que podrían colaborar para alcanzar mayores niveles de bienestar no lo hacen, porque cada uno espera que el otro lo traicione.  Déjenme explicarlo con un simple gráfico.

Ahí lo que tienen es que hay cuatro posibles resultados a la decisión de si estos dos señores colaboran (de los cuales solamente un escenario es probable... Los otros tres escenarios son ejercicios teóricos imposibles, porque sabemos que jamás sucederán).  El escenario A, en el que ambos se retiran y ambos se van al cuerno (porque pasan a la segunda vuelta dos candidatos que sabemos que no serían buen presidente).  El escenario B, en el que se retira uno y ambos salen ganando, aunque uno más que otro (el que termina siendo elegido presdiente).  El escenario C, en el que se retira el otro y ambos salen ganando, aunque ése más que el otro.  Y el escenario D, en el que ambos mantienen el curso y ambos se van también al cuerno (porque es mucho menos probable que alguno de los dos pasen a la segunda vuelta).

Aquí lo que uno puede observar es lo siguiente:

Ambos son demasiado tercos. Sí, ya sé que Toledo es considerablemente más terco que todos los demás, pero PPK también es suficientemente necio como para no querer ceder.  Por eso decía que de estos cuatro escenarios, solamente uno es realmente probable... En el que ninguno de los dos se retira (escenario D), con las consecuencias que ya mencioné.

Resultado del escenario D. No sabemos realmente.  O sea, las estadísticas y las encuestas te indican una cosa, pero no se puede saber concerteza.  Todo está demasiado pegado.  Lo que sí es seguro, es que el resultado de los escenarios B y C son mucho más favorables al país que el D, probabilísticamente hablando.

Análisis más elemental. Esto que acabo de mostrar es lo más simple de lo más simple y no hace falta tener ni secundaria completa para saber que si la derecha iba separada, le pasaba lo que toda la vida le había pasado a la izquierda: Se dividen los votos y no son un contendiente fuerte.  Eso sumado a los errores caseritos del PPC (¿convocar a un mitin y separar a los seguidores con rejas? ¿en serio? ¿a quién se le ocurrió ésa? ¿a Lourdes?) y a los entuertos que tiene Toledo de su gobierno anterior (no, Eliane, no nos hemos olvidado de ti) nos arroja una situación muy estresante... La actual.

La culpa de las tensiones.  Aquí es claro que ambos son un par de tercos y que el entorno que tienen es, como bien lo describe el amigo Hildebrandt en esta entrevista que le hace la gente de La Mula, son gente de derecha que no aprende la lección ni aunque se la inyecten a la yugular.  Claro, no toda la derecha en el Perú es así (como siempre digo, en el Perú hay dos derechas, al igual que hay dos izquierdas).

En fin.  Obviamente no se le puede asignar la responsabilidad de los resultados a PPK o a Toledo o a la prensa que no luchó *más* por difundir las desventajas de una nueva dictadura o  la otra prensa que por huir de Keiko está apoyando a Humala o qué sé yo.  Pero definitivamente buena parte de la responsabilidad de lo que pase este domingo será de estos dos candidatos que no pudieron negociar entre ellos para no cancelarse mutuamente (a pesar de que ambos han sido profesores de economía) y convertirse en un ejemplo de caso de estudio de tantas disciplinas al mismo tiempo.  Entre ellas, la teoría de juegos y el dilema del prisionero.

Y digo esto porque después de todo la culpa final de lo que pase este domingo será de nosotros, que votamos de tal o cual manera.  De eso se trata la democracia.


Escrito por

mildemonios

Economista con postgrado en periodismo.


Publicado en

Economía de los mil demonios

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