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Y el 2011 no es electoral (7): Plan de gobierno de mentirita

Publicado: 2011-04-14

Éste es un problema filosófico, creo.  Definitivamente no es económico.  Se trata acerca de la discusión que hubo en twitter el día de ayer acerca de si es aceptable o no que ahora, habiendo definido quiénes pasan a la segunda vuelta, uno de los dos contendores de pronto descubra que su plan de gobierno no es viable y que mentirita, ése no era.  Sino éste otro (que saca de debajo de la mesa).  Aquí lo que me preocupa de esta conveniente posición camaleónica.

Primero, Según un par de tuiteros, de eso se trata la negociación y que tiene todo el sentido del mundo y que de eso se trata la política.  A mí me parece eso una pésima señal.  Pensé que había quedado acordado entre los principales actores de la sociedad y líderes y analistas que lo que le falta al país ahora es una mayor preocupación por una institucionalidad más sólida. ¿Y qué defienden a continuación esas mismas personas? Ah, que no importa el plan de gobierno que le presentamos al Jurado Nacional de Elecciones.  Mentirita.  Eh... Así no se promueve institucionalidad.

Segundo, que durante la primera vuelta nos la pasamos repitiendo como loros que íbamos a hacer A, B y C (medidas para las cuales hace falta hacer una reforma constitucional, ni vuelta que darle) y ahora, mentirita, no vamos a convocar a constituyente, solamente vamos a hacerle cambios ligeros a la constitución.

Pues resulta que esos cambiecitos que dicen que le quieren hacer son bastante cruciales y fueron clave en un momento de crisis para asegurarle al sector privado que podía volver a invertir en el país.  No son cambios minúsculos, como ahora los presentan.  Son cambios brutales.

A mí personalmente el que más me preocupa es el artículo 62, referido a los contratos que el Estado firma con una empresa.  Éste dice simple y llanamente (no, no se busquen la interpretación auténtica o, como me decía un comentarista a otro post, "la manera de darle la vuelta"...) que el Estado no puede modificar un contrato unilateralmente ni siquiera por ley posterior.  Es decir, todo este rollo que tienen con las mineras que tienen contratos de estabilidad jurídica (que tiene calidad de uno de estos contratos), no puede ser alterado para "negociar ... la aplicación de una mayor contribución al Estado por las ganancias extraorindarias".  No se puede, listo, se acabó.  Para hacerlo, tiene que incumplir su parte del contrato, lo cual a su vez es inconstitucional.

Lo cual, a su vez, es una patada a la institucionalidad. ¿Y no se suponía que de los dos candidatos, éste era la opción que defiende la democracia? Pues para hacerlo tiene que arrasar con aspectos de la ley que le incomoda.  Bonita forma de promover institucionalidad.

Tercero -y ésta es la que más me preocupa, en realidad-, en primera vuelta hay un huevo de gente que ha votado por este candidato porque éste le prometió esto y otras muchas cosas que ahora está desmintiendo.  Ahora "dice" no ser el verdugo del empresariado y resulta -si le creemos- que es moderado. ¿No genera eso insatisfacción? ¿Frustración? ¿Decepción? ¿Y no es precisamente esa insatisfacción, frustración y decepción lo que hace que luego un Presidente tenga protestas y ataques? Digo, no más.

Otro "digo, no más": Tanto que rajaba de Toledo... ¿No aprendió nada de cuando él cometiera exactamente el mismo error en el 2001?


Escrito por

mildemonios

Economista con postgrado en periodismo.


Publicado en

Economía de los mil demonios

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