las cosas claras, señor presidente

Currently reading (26): Thecnetos

Publicado: 2011-04-18

Thecnetos es una novela de ciencia ficción dura escrita por el peruano Luis Arbaiza.  Definirla es difícil, porque se trata de una obra bastante fuera de lo común, lo cual en este caso es algo bueno.  Me enteré de la existencia de este libro por un comentario que le había dedicado Daniel Salvo en su columna de El Peruano.  De ahí rescato dos ideas con las que estoy de acuerdo: Primero, que el peor enemigo de Arbaiza es su editor... Pareciera que lo odia, porque hizo un pésimo trabajo procesando Thecnetos.  Segundo, que en otro contexto Arbaiza se habría hecho famoso con un trabajo como éste.

Thecnetos transcurre en un lejano futuro, en el que la humanidad hace tiempo dejó de ser lo que hoy llamaríamos humanidad y ha evolucionado a otra cosa.  Buena parte del libro está dedicado a describir cómo sería esa sociedad y cómo son los individuos que la conforman.  Esto de por sí solo ya es una delicia, en la que Arbaiza se la pasa hablando de meta-corporaciones que controlan todos los aspectos de la vida de las personas, las castas que la componen, los conflictos entre estas meta-corporaciones, etc.  Pero sobre eso no es Thecnetos.

El libro narra los sucesos que vienen luego de que un científico, conocido simplemente como L, descubre que en apenas una generación el universo cambiará y ya no tendrá las condiciones para mantener vida.  Es decir, no es que el universo mismo esté llegando a su fin, sino que pronto dejará de ser habitable.  Viene a continuación una serie de conflictos y de planes para intentar salvar a lo que queda de humanidad.  L tiene un plan, pero siendo un científico de baja jerarquía en la meta-corporación a la que pertenece, no es tomado en serio desde el comienzo.  Buena parte de Thecnetos son las discusiones filosóficas y científicas que mantiene L con distintos personajes para convencerlos de que deben hacer lo que él sugiere.

Thecnetos comienza con un L decepcionado de la vida y opinando que quizás sea mejor que en el universo no haya seres vivos.  Pero en los primeros capítulos pasa algo que lo hace cambiar de opinión: L se enamora.  Esto no solamente introduce la motivación para querer salvar a la humanidad, sino que además le trae varias complicaciones y es la excusa para otro nivel de conflicto en la historia.

Todo esto se usa de excusa para discutir desde distintos ángulos y de manera exhaustiva la naturaleza misma de la vida y -quizás con mayor intensidad- qué es la conciencia.  Esto último es un tema que se repite y se repite en distintas formas.  Pero no son discusiones complejas o difíciles de entender.  Por el contrario, hay algo de El mundo de sofía aquí.  Se abordan problemas filosóficos elaborados a través de meditaciones o discusiones de personajes simples que no son particularmente filósofos.  Esto hace que el lector casual entienda los argumentos más difíciles.  Arbaiza tiene claramente un talento para esto: Presentar discusiones simples sobre temas complejos.

Lamentablemente conseguir una copia de Thecnetos es complicado, dado que el mismo autor es el que imprime ejemplares por su cuenta y las vende en festivales o en eventos.  No obstante, tiene un blog en el que ha comenzado a colgar de a pocos el libro.

Los dejo con una cita del libro, en la que creo que medio que se luce Arbaiza.  Es el razonamiento que hace un personaje que toda la vida la ha pasado solo y nunca ha tenido la oportunidad de preguntarle a nadie de dónde viene o quién es.

En los seres vivos, los de ahora y los de antes, es infructuoso buscar otro sentido, otro significado a su industria, a su anatomía, a su conducta y a su psicología. La vida solo sirve para persistir; cualquier examen de los elaborados y a veces oscuros rasgos de la vida, si llega a una suficiente profundidad, llega siempre a esta conclusión: el vacío sentido de la vida es la vida. Y es quizás más honesto y simple admitir que no tiene ningún sentido. Se dice que el fin justifica y explica los medios. Pero en la vida el fin perseguido por ese medio es el mismo medio. La vida es un fenómeno de reproducción que se auto reproduce y nada más. Esto es obvio en las poblaciones y en los individuos, pues solo egoísmo y ansiedad por seguir siendo, se observa al estudiar la prehistoria universal, pero ya somos menos los que sabemos que detrás está la vana pulsión de supervivencia de la molécula germinal, que es una molécula capaz de generar otras moléculas iguales a sí misma, -y que no sabe hacer otra cosa más que eso- y que ha encontrado, después de un infinito tiempo de perfeccionamiento, una infinitamente eficaz forma de copiarse a sí misma (...).


Escrito por

mildemonios

Economista con postgrado en periodismo.


Publicado en

Economía de los mil demonios

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