Yo me quedo en casa

La maraña financiera (2): Todo este asunto de Estados Unidos

Publicado: 2011-08-11

La verdad no quería meterme al tema de lo que está sucediendo en los Estados Unidos, porque no es mucho mi nota, pero esta vez creo que no me voy a poder escapar.  Así que aquí vamos.  Para una explicación más profunda y exhaustiva de qué es lo que está ocurriendo, váyanse a la sección económica de cualquier periódico no económico.  Ahí seguramente encontrarán entrevistas y columnas y todo tipo de opiniones acerca de qué está pasando.  Para una introducción for dummies del asunto, sigan leyendo.

Sector real versus sector financiero.  Una vaina que hay que comprender de entrada es que en economía hay una diferencia entre el sector real y el sector financiero.  El sector real se refiere a lo que está pasando en el mundo de las cosas, en las fábricas, en las calles.  A veces puede haber una crisis generada por el sector real, como por ejemplo, por una sequía.  Que no llueva es algo concreto, palpable, que tiene un impacto directo en una actividad específica, la agricultura.  Y porque a la agricultura le va mal, a otras actividades les va mal.  Qué sé yo, al comercio que puede trasladar menos alimentos, etc.  Por el otro lado está el sector financiero.

Por sector financiero nos referimos a cómo está distribuido el dinero para que sea lo más rentable posible.  Ahí hay una serie de reglas y de códigos que los ciudadanos no necesariamente conocemos, pero que rigen ese mundo.  No obstante, si eres autoridad o gobierno, deberías.  Por ejemplo, que el dinero hoy no vale igual que el dinero mañana.  No sé si sabían, pero cien dólares hoy no es igual que cien dólares de aquí a un año.  Básicamente porque si me das los cien dólares hoy, lo meto a un fondo mutuo y en un año ya no tendré cien dólares, sino ciento quince dólares (con suerte).  O quizás lo pierda todo, no se sabe a ciencia cierta.

El caso es que en muchas ocasiones el sector financiero es el que origina una crisis que no necesariamente luego tendrá impacto en el mundo real.  Pero posiblemente lo tenga.  Una autoridad financiera decente debería velar para que eso no pase.

Aquí ya tenemos una lección aprendida de crisis anteriores.  Como lo explica Jorge Gonzalez Izquierdo en este video que colgó Utero TV hace tiempo sobre la crisis financiera anterior, algo que hemos aprendido del pasado es que se tiene que tomar las medidas para que un problema que se genera en el sector financiero no se traslade al sector real.  Esto en contraposición a posiciones un poco más ortodoxas, como la de Carlos Adrianzén -también en el video- de dejar quebrar al que tenga que quebrar. (Sáltense todas las partes en las que salgo yo hablando, que medio que hago roche).

La posición que defiende Adrianzén es que hay bancos e instituciones financieras que hacen mal las cosas y que a ésas no deberíamos ayudar, para que quiebren bien quebradas.  Y que las instituciones más eficientes y sólidas sean las que prevalezcan.  Eso, por supuesto, tiene sus problemas.  Y es que un banco funciona con dinero que no es suyo, sino de ciudadanos comunes que no tienen por qué saber todo este rollo.  Ellos van y meten su plata espernado poderla sacar luego.  Ahora, si me preguntan a mí, la combinación entre ambas posturas es la solución ideal.  Intervenir para salvar a las que se puedan y dejar quebrar a las que hacen mal las cosas.  Pero hay una mejor opción.

La mejor ofensiva es la defensiva.  Aquí la mejor estrategia es adelantarse al desastre.  Y en eso el Perú la ha tenido bien clara.  La Superintendencia de Banca y Seguros (SBS) es en el Perú la autoridad que regula a los bancos y a las demás entidades financieras.  Y la SBS desde los noventas ha tenido una labor impecable.  No por nada, por ejemplo, en la crisis financiera internacional de hace unos años los países que tenemos alrededor fueron cayendo en problemas y nosotros pasamos, mal que bien, piola.  Esto es porque la SBS en años anteriores ha tenido una excelente labor regulando al sector y exigiéndole una serie de candados a las entidades financieras que operan en el Perú, de tal manera que cuando llegaron los problemas, estaban más que listos.

Esto, por supuesto, no es casualidad.  La SBS ha tenido por muchos años una estructura institucional envidiable, con técnicos de la mejor línea excelentemente pagados y tratados.  Y es por esto que ha podido regular tan bien a una industria en la que las ganancias son estrambóticas (o sea, si la rompo en regulación financiera, ¿por qué me quedo trabajando para el Estado y no me voy a un banco que quizás me pague más por esos conocimientos? Ésa se las dejo de tarea).

Por eso tenemos que estar muy atentos a lo que el nuevo gobierno haga con la SBS.  Y es que si quieres comenzar a ser más populista y a artificialmente inflar la economía, necesitas que la SBS sea menos disciplinada.  Por supuesto que después, cuando el sistema se quiebra, le echas la culpa al Satanás de turno o al sector privado que no se la juega por el país o tanta otra excusa hueca que se inventan los que no entienden que la economía tiene reglas, las cuales tienes que respetar si es que quieres que el crecimiento sea a largo plazo.

Piensen en esto.  Si pones un banco, captas fondos de los ahorristas y luego se lo prestas solamente a proyectos de inversión de empresas de tus parientes, independientemente de si son buenos proyectos o de si son seguros.  En ese caso te estás exponiendo a que "pasen cosas" y que luego no te puedan devolver el dinero.  Si vas a prestar dinero que no es tuyo, tienes que asegurarte de que te lo vayan a devolver.  Por eso si uno quiere poner una empresa y va al banco a pedir un préstamos para lo que sea (comprar un tractor, alquilar el local, etc.), éste te va a pedir una serie de garantías o qué sé yo.  O si no, aplicar un modelo por el cual te puedes arriesgar un poquito más dando préstamos a empresas menos sólidas, pero cobrando una tasa de interés mayor, de tal manera que si una quiebra, con lo que les estás cobrando a las demás puedas cubrir esa pérdida.

Ahora, piensen en entidades financieras que le prestan a los bancos.  O empresas que compran préstamos que aun no existen.  Ahí las cosas ya se comienzan a complicar.  Esas relaciones "hiper-financieras" también tienen que estar reguladas.  De hecho, la crisis financiera que nos tiene cabezones por el momento tiene su origen en ese nivel superior que no se supo regular en los Estados Unidos, que afectó al sector financiero más mundano, que a su vez afectó al sector real.  Esta vaina es tan complicada que los agentes económicos comunes necesitan de otras instituciones especializadas en seguir estos temas y emitir calificaciones de cómo le va a ciertos títulos.  Pero sobre eso más en otro post.

Discusiones mesiánicas. Hasta ahí, no más, ya tenemos harto para pensar.  Pero hay un detalle más.  Como lo resalta este artículo de Slate (que recomiendo que sigan, porque está haciendo el mejor seguimiento de la crisis para no economistas), en Estados Unidos se acabaron las peleitas ideológicas y ahora comenzó la batalla por la supervivencia, en la que ya no hay derecha e izquierda, sino solamente dos lados que tienen que encontrar la mejor manera de colaborar para sacar a este país de la situación vulnerable en la que se encuentra.  Discusiones bastante comunes hace media década, acerca de cómo debería ser el sistema de pensiones o de cómo debería funcionar la salud pública han quedado de lado.  Ahora el tema es cómo salvan al país.

Aquí hay una lección que creo que nos conviene  aprender.  Si por lo menos en lo económico no dejamos de lado discusiones mesiánicas innecesarias, la ola se nos va a venir encima y luego será demasiado tarde.  Como pongo arriba, la mejor manera de salvar la situación es adelantándote a ella y tomando las medidas necesarias para no ponerte en una posición vulnerable (algo que nosotros ya aprendimos y demostramos durante la crisis anterior).  El Perú tiene por el momento una buena posición: Está provisto de buenas reservas internacionales, tiene un relativamente buen nivel de inversión privada (que podría ser mejor), tiene un sistema financiero dinámico, etc.  No podemos darnos el lujo de comenzar a minar esta envidiable combinación aplicando medidas que las pongan en peligro.  O si no.

Claro, después cuando nos llegue la crisis y no podamos enfrentarla por supuesto que le echarán la culpa a la oligarquía plutócrata o a las mineras que no colaboran o a algún otro cuco útil.  Pero la verdad es que en estos asuntos la mayoría del material ya está escrito y no hay fórmulas mágicas.  Ésta es una de esas guerras que se ganan mientras aún estamos en paz.  Luego la suerte ya estará echada.


Escrito por

mildemonios

Economista con postgrado en periodismo.


Publicado en

Economía de los mil demonios

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