es constitucional, no confundas

Dos izquierdas versus dos derechas (9): La luna de miel que continúa

Publicado: 2011-08-29

Y seguimos avanzando.  ¿Se acuerdan que el 28 de julio habló el nuevo presidente en el Congreso? ¿Que fue un mensaje sin cifras, pero con sus "sorpresitas constitucionales"? Ampliamente comentado por medio mundo.  El siguiente paso era que el primer ministro vaya al Congreso y pida que éste ratifique al gabinete.  Esto, por supuesto, tenía que venir acompañado de su discursito.  Eso fue la semana pasada y gracias a los amigos de El Comercio podemos leer una transcripción de lo que dijo Siomi.

Lo primero que debería llamar es el contraste en el aspecto de las metas.  Mientras que el mensaje del presidente planteaba grandes objetivos difusos sin cifras, el del primer ministro planteaba objetivos bastante específicos, con hartos numeritos.  Y en cierto sentido, es razonable.  De esta manera, si las cosas van mal, el que se quema es el primer ministro, a quien en todo caso podrían cambiar.  Un detalle más que nos muestra que detrás de los discursos y de las declaraciones del gobierno está alguien que sabe de comunicación política y que tiene una estrategia al respecto.  Otro contraste con el gobierno anterior, cuyo método de comunicación política era básicamente tirar dados, rezar a todos los santos que ese día Alan estuviese lúcido y esperar que no se fuera de boca.

Hay varios otros detalles que me han llamado la atención del mensaje de Siomi.  Entre esos, que se defina como objetivo de la inclusión social el acceso al saneamiento y al agua potable, así como a la electricidad -que es básicamente continuar con lo que los dos gobiernos anteriores ya han estado haciendo-.  O sea, resulta que parte de la inclusión social es tener acceso a la infraestructura.  Genial, no me quejo.  Lo que sí me llama la atención (y me preocupa, en realidad), es que Siomi diga que éstas son tareas del Ministerio de la Inclusión.

Caray, el multi-ministro Burneo ataca de nuevo.  Ese pata quiere tener básicamente a todo el Estado bajo su control.  El acceso a la infraestructura implica grandes obras de construcción que no tiene sentido que estén en el Ministerio de la Inclusión.  Eso ha estado todo este tiempo en el Ministerio de Vivienda.  Una cosa es que Burneo le quite los programas sociales al Ministerio de la Mujer.  Otra cosa es que le quite la construcción de obras de uso público al Ministerio de Vivienda.  Harto preocupante, porque la definición y la supervisión de estos proyectos no es juego de niños.  Es harto complicado y requiere de ingenieros especializados que el Ministerio de Vivienda no siempre ha tenido.  Si ahora tenemos que esperar a que se forme el nuevo ministerio antes de poder ver cómo se siguen otorgando las concesiones de las obras que faltan, vamos a estar en problemas luego.

Pero en fin, supongamos que el multi-ministro sepa lo que hace.  Luego supongo que se hará de la reforma de la educación y de la seguridad.  Tomen en cuenta que nutrición también pareciera que se la quiere agarrar, un tema que lógicamente tendría que estar en el Ministerio de Salud.  Y competitividad ya se lo agarró, algo que estaba en la PCM.  A este paso, tendrán que reordenar todo para que nos quedemos solamente con cuatro ministerios: El de inclusión (todo lo que Burneo se está agarrando), el de ciencia y tecnología (que Siomi acaba de anunciar que se va a crear), el de cultura (desde donde se verá la aplicación de la ley de consulta) y el ministerio de todo lo que Burneo no vio conveniente agarrarse.

En este post del blog de Godoy comentan algunos detalles del mensaje y adelantan por dónde estarán los roces con las otras bancadas.  Consideren que por un lado el primer ministro comentó detalles del tan temido impuesto a las sobreganancias mineras, por el otro expuso las razones por las que supuestamente no estaríamos poniendo en peligro los fundamentos del crecimiento económico, dos puntos bastante discutibles.  Pero no esta vez.

Quizás el único que se ha salido de la media con un mensaje relativamente no tan pasivo ha sido Roque Benavides, quien replicó un par de cosas acerca de lo anunciado sobre el impuesto a las sobreganancias mineras.  Y también quizás el BCR, que salió a pedir medidas para mantener el crecimiento, que pasan por mejoras continuas en competitividad, infraestructura y capital humano.

El resto se la tragó enterita:

La Cámara de Comercio de Lima (CCL) opina que el mensaje del primer ministro transmite confianza.

La Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE)  salió a dejar en claro que el nuevo gravamen no afecta la competitividad minera.

La Confiep respalda la política anunciada por el primer ministro.

La Asociación de Exportadores (Adex) concluyó que el programa esbozado por el primer ministro no pone en peligro el modelo económico.

Etc., etc.  A este espectáculo cabe hacerse la pregunta que se hace el columnista Mirko Lauer en su entrega de ayer: ¿Quién va a ser oposición en este gobierno? Los gremios empresariales están escondidos debajo de su roca aceptando todo lo que se les echa (ni siquiera arremeten contra las iniciativas que están por incrementar fuertemente los costos de contratar formalmente, uno de sus temas más comunes).  Los partidos políticos no se definen.  Los anti-sistema están aun convencidos de que han ganado.  La izquierda está demasiado ocupada peleándose entre ella.  Los que ofrecieron ser vigilantes no dicen ni pío (lo siento si decir esto ofende tu doble moral). ¿Quién es el que va a estar poniendo el dedo en los temas que preocupan y ejercerá presión política al respecto?

Los contenidos del mensaje del primer ministro en realidad no me preocupan.  Me parecen bastante razonables, dentro de los límites.  Lo que me preocupa harto es esta reacción del público.  Así que no sorprenda la instalación de lo que podríamos llamar el modelo de la estabilidad macro con populismo micro.

¿Hace falta mencionar que el Congreso le dio su voto de confianza al gabinete del amigo Siomi?


Escrito por

mildemonios

Economista con postgrado en periodismo.


Publicado en

Economía de los mil demonios

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