la naranja está partida

Como si el 2010 no fuese electoral (17): Y para ya terminar con esto de la ejecución del presupuesto

Publicado: 2012-01-10

El tema de la ejecución del gasto municipal ya medio que se ha enfriado, pero el de la revocatoria continúa con furia.  Así que terminaré de una vez por todas con este rollo, de tal manera que pueda pasar a otros temas.  Todo esto comenzó con este post y continuó con este otro.  Me faltaron tres asuntos específicos con los que ya podría dar por terminado esta vaina.

Tomen nota cómo, si bien en los medios convencionales ya se habla menos de este tema, en las redes sociales ha seguido relativamente vigente, con las mismas reglas: Si estás insatisfecho con la gestión municipal eres "derechas bruta y achorada".  Si defiendes a la alcaldesa eres caviar.  Ojalá se pudieran conversar civilizadamente de estas cosas algún día en esos foros aceptando que no todo es negro y blanco, sino que hay niveles de gris.

Por lo pronto, recomiendo este post de un blog llamado Corrupción 101, en el que se comenta la fuente, este otro genial y extenso post de @verynicetrue en el que muestra de dónde salen las cifras que se contradicen entre sí y esta breve crónica de dos analistas de Semana Económica que querían hacer un análisis técnico de la gestión de Susana Villarán y la coyuntura se la ponía difícil.  Hasta Carlín le ha dedicado una de sus caricaturas al tema de la ejecución del gasto.  Y ojo que esas cifras no es que estén mal, sino que nuevamente no son las que interesan.  Aquí abajito explico por qué.

Octavo (continuando la numeración del post anterior), de los posts que estoy citando aquí y de los que citaba en mis dos intervenciones anteriores pueden ver claramente que hay una inmensa diferencia entre la ejecución del gasto considerando todo el presupuesto de si se considera solamente la ejecución del presupuesto en inversión de proyectos.  Claramente si se considera todo el presupuesto la amiga Villarán sale mucho mejor parada que si se considera solamente la inversión.

El tema es que si se considera todo el presupuesto se está incluyendo una buena porción de plata que se seguiría gastando aun si el alcalde fuese un objeto inanimado.  Básicamente porque se trata de partidas que ya están aprobadas y que se pagan en autopiloto.  Entre éstas están los sueldos de los que trabajan en la municipalidad.  Esos puestos de trabajo se aprueban pasando por un proceso que es tedioso y que eliminarlos es más tedioso aún.  Ese dinero se sigue desembolsando automáticamente y se sigue pagando.  Así que no es un muy buen indicador de la gestión del alcalde de turno (independientemente de su tendencia política).

Por eso si uno se fija en los análisis de los que han estado chequeando por años estas cosas desde la sociedad civil, cono el Grupo Propuesta Ciudadana o  el Instituto Peruano de Economía y pretenden mantener un nivel aceptable de objetividad técnica, lo que se analiza es la ejecución del presupuesto de inversión, que es lo que sí depende de la capacidad de gestión de la administración de turno.

En este detalle es que la mayoría ha patinado.  Los fanáticos pro-susanistas han esgrimido las cifras de presupuesto completo.  Y sí, pues, no es que esté mal.  Lo que pasa es que eso no sirve mucho para evaluar si las cosas van bien o mal.  Eso sirve para arrojar altos porcentajes que no sirven para este caso.  Lo siento.  De hecho, el presupuesto de actividades para el primer año de Susana Villarán ha sido de como 97%.

Por último, si quieren repetir esa cifra hasta el cansancio, que lo hagan, para eso tenemos libertad de expresión.  Pero que no lo insulten a uno por mencionar las cifras que por años son las que siempre chequeamos para ver cómo va la gestión.  La de ejecución de presupuesto de proyectos de inversión.

Noveno, en el post anterior explicaba el asunto básico de que cuando uno habla de la gestión de Susana Villarán tiene que tener cuidado de a qué "Lima" uno se refiere: Lima Provincia, Lima Distrito, Lima Municipalidad Metropolitana, Lima Región... Pues eso en las partidas del presupuesto es más complicado aún.  Sobre todo porque recientemente ha habido un cambio en cómo se presenta este asunto y ahora la organización que lidera la alcaldesa (llamémoslo como sea), recibe dos partidas distintas: el de nivel regional y el de nivel provincial.  En este punto también todos han aprovechado para dar las cifras que han querido.

El punto concreto es que la partida de nivel provincial para inversión en proyectos tiene un nivel de ejecución mayor que el del nivel regional.  Pero no solo eso, sino que además el dinero que se comprometió a nivel provincial es mucho más que el que se comprometió a nivel regional.  Aquí está el meollo de todo el asunto.

Lo correcto sería sumar ambos números y sacarle porcentaje a eso.  Haciendo ese cálculo (haciendo la suma de ambos niveles y evaluando su ejecución), sale 48.9%.  Si se toma solamente el nivel provincial, se obtiene 55.9% (que es la cifra que mencionan los defensores de la alcaldesa).  Si se toma solamente el nivel regional, se obtiene 12.9% (que es la cifra que toman los que la quieren hacer quedar mal).  Como ven, ninguna cifra está mal por sí misma.

Combinando este detalle con el anterior (diferencia entre presupuesto total y el de inversión) se puede obtener todas las cifras que uno quiera.  Y no es que estén mal, ninguna lo estaría.  Es solamente que miden distintas cosas.

Décimo, para terminar, todo esto ha sido una discusión interesante y nos ha servido para aprender cómo es que funciona el asunto del presupuesto y las diferencias entre las partidas y todo eso... Pero ni siquiera es lo fundamental.  Acuérdense que hasta no hace mucho los alcaldes gastaban el dinero en estupideces (monumentos a sí mismos, puentes que llevan a ninguna parte, etc).

Que toda nuestra evaluación gire alrededor de cuánto se ejecuta del presupuesto comprometido es algo engañoso y puede generar incentivos incorrectos, porque un alcalde puede sentir la necesidad de salir a gastarlo como sea.  En realidad el porcentaje de ejecución es útil, pero no debería ser nuestra única variable.  Más importante que esto es la calidad del gasto: Que el dinero se use bien.  O el que se está usando, en todo caso.  Yo prefiero mil veces que el nivel de ejecución sea bajo, pero con la tranquilidad de saber que ese poco dinero que se está usando se está utilizando bien y eficientemente.

Y aquí pareciera que la amiga Susana está sobresaliendo.  Lamentablemente en Twitter nunca pudimos llegar a comentar esto, porque no había terminado de mandar uno de los niveles de ejecución para contrastarlo con otros y los mismos susanistas ya me estaban acusando de bruto y achorado.  Lástima que no hayan aprendido la lección de los ochentas.  La intolerancia no es precisamente la herramienta más astuta en estas circunstancias.

Y eso que yo ni siquiera estoy a favor de la revocatoria.  Pero en fin, cuando uno es intolerante, solo ve blanco y negro, buenos y malos.  Lo único que queda es esperar que la masa escuche cada vez menos a esos argumentos primarios y se abra más a la explicación de cómo es que funcionan las cosas.

(Dibujito de arriba: http://emilywalus.blogspot.com/)


Escrito por

mildemonios

Economista con postgrado en periodismo.


Publicado en

Economía de los mil demonios

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