la naranja está partida

La opción racional con el fútbol (3): Como si eso fuese noticia

Publicado: 2012-02-21

Los que siguen este blog ya se habrán dado cuenta que yo no doy un duro por el fútbol peruano.  Ya, préndanme fuego, dénme la espalda, hagan lo que quieran.  El caso es que considero que un mal producto no se debe consumir.  Y que si, por el contrario, lo seguimos consumiendo a pesar de que sabemos que es malo, el responsable de ese producto no tiene incentivo alguno para mejorar la calidad.  Y hoy en día no es muy difícil llegar a la conclusión consensuada que el fútbol peruano es un pésimo producto.  Por las razones que sean, pero lo es.  Cuanto antes lo asumamos, mejor.

En los últimos días este tema ha sido largamente comentado en los medios y en las redes sociales, pero como de costumbre no se va a hacer nada al respecto.  Porque los que saldrían perdiendo si es que se ordena la casa y se hacen bien las cosas y se preocupa por la calidad apelan, como de costumbre, a la garra, al sentimiento, a la pasión, etc... (todas ellas razones extra-racionales), se oponen a que se apliquen las medidas necesarias.  La conclusión seguramente será lo mismo de siempre: Nada.  No importa que el escándalo esta vez haya llegado a la prensa internacional.  Como si eso importara.

Yo no voy a comentar lo que dijo tal dirigente y lo que le respondió tal jugador y lo que comenta tal periodista deportivo, porque como peruano que no sigo el fútbol peruano, no tengo la menor idea de quién es quién.  Voy a comentar parte de la economía de un sistema ineficiente, pero sostenible al mediano plazo, aunque insostenible al largo plazo.  Tomen en cuenta que solamente en los últimos cinco años el ingreso de los clubes de fútbol se ha reducido en 40%.  O sea, es rentable a pesar de todo a manera agregada, pero cada vez menos rentable.

Es ineficiente porque podría ser mucho mejor si se reordenara.  Todos los sabemos, todos lo comentamos.  Lo que no sabemos es qué es lo que queremos que reemplace al modelo actual y cómo hacer para iniciar el cambio.  Después de todo, como comento arriba, es un sistema sostenible (por lo menos al mediano plazo): Que mantiene a un grupo de personas clave para iniciar el cambio.  No obstante, como todos también sabemos, es un sistema insostenible al largo plazo: Esto es una vaina que va a reventar eventualmente.  No sabemos si en cinco años o en diez.  Pero es algo que va a pasar.  Esto se sabe desde hace una década, cuando Apoyo Consultoría hizo su estudio por encargo y lo divulgó lo más que pudo.

Comentemos algunos los elementos de este asunto, como se encuentra hoy en día.

Primero, hay una red de corrupción alrededor del fútbol que hace hasta lo imposible para evitar que se reforme el asunto.  Ahora, yo sé lo que estás pensando.  Que pucha, que en el Perú esto y que en el Perú lo otro y que el enemigo de un peruano es otro peruano y que no hay suficiente hinchada.  Pero resulta que esto no es intrínsecamente peruano.  Es algo normal.  El fútbol argentino, que nos da quinientas vueltas en resultados (no me importan que *casi* le ganemos en 1981, el caso es que hoy en día siempre nos ganan), también es fuente de corrupción.

Aquí la diferencia es que nosotros somos conformistas.  En este enlace podrán leer la anécdota sobre una comparación que hago entre un empate de la selección peruana con otro equipo y un empate de la selección paraguaya con otro equipo.  Nosotros somos unos conformistas que celebramos empates y que vivimos en el universo del "casi les ganamos".  Mientras sigamos satisfechos con esa lamentable situación y nos sigamos creyendo los floros que nos alimenta la prensa deportiva mayoritaria, nada va a cambiar.  Solamente piensen en esto: Fujimori cayó no cuando se descubrió que era corrupto (eso se sabía desde antes), sino desde que el pueblo se organizó y marchó para manifestar su insatisfacción con esa condición.

Segundo, además de la corrupción, hay grupos de presión que viven del sistema como está y que tampoco les conviene que las cosas cambien, pero que son agentes que necesitas que quieran el cambio.  Entre estos están, por supuesto, buena parte de la prensa deportiva y algunos de los dirigentes.  No es que sean corruptos o que sus andanzas sean ilegales, no confundan a estos con los del punto anterior.  Se trata de que simplemente reciben una tajada de como están las cosas y no tienen incentivos para empujar la reforma.

Piensen en esto: Cuántos periódicos que solamente hablan de fútbol hay en un kiosko típico en Lima.  Cuántos periódicos serios tienen suplementos deportivos diarios que solo hablan de fútbol.  Cuántas revistas de éstas hay.  Cuántos programas radiales.  Cuántos programas de televisión.  Etc, etc, etc. ¿De qué van a vivir todos estos patas si no pueden llenar sus espacios con chismes y rumores e idas y venidas? No les conviene que la cosa sea formal, pues.  Que la cosa sea transparente.

Por el otro lado, el sistema formal genera tan poco dinero para los clubes, que los dirigentes han encontrado maneras informales de levantar más dinero para ellos, pero que no son técnicamente ilegales.  Por ejemplo, con la movida de las entradas gratuitas que les caen a los dirigentes para los partidos y que ellos venden.

Tercero, ustedes hablen lo que quieran, peléense, métanse chaira.  Aquí el principal acreedor de los clubes es la Sunat.  Y el problema es grave.  La deuda es tan grande y la capacidad actual de generación de ingresos es tan pequeña que si dejamos las cosas como están, los clubes terminarían pagando su deuda en más de 100 años.  O sea, ridículo.  La solución a esta situación necesariamente pasa por la Sunat.

Aunque en realidad no.  Cuando una entidad se declara en quiebra, es Indecopi la que formalmente interviene.  Así que la Sunat tiene que tomar la decisión de decirle a Indecopi que haga algo.  No obstante, Sunat tiene restricciones legales a las opciones que podría plantearse para reformar a los clubes.  Así que en realidad, mucho más práctico sería lo siguiente.

Que una entidad privada se compre la deuda.  Que vaya a Sunat y le pague lo que tal club le debe y de esa manera esa entidad pase a ser la principal acreedora.  De ahí va a Indecopi y el tipo de proceso que se puede llevar sería distinto.  No obstante, esto, por supuesto, significa que se estaría privatizando al club, algo a lo que muchos tienen mucha resistencia.

Cuarto, pero por supuesto, como siempre que pasa algo masivo que podría solucionarse, el Congreso interviene para asegurarse de que todo se embarre más aún.  Un congresista ha anunciado una iniciativa para brindarle un salvavidas al fútbol peruano.  Claro, suena mostro y recontra ameritador de votos.  No obstante, en la práctica está estirando más aún el problema y está cerrando la ventana de oportunidad que se nos presentaba para reformar la situación definitivamente.

Como sea.  Aquí lo importante es entender que el "fútbol peruano" no está en peligro.  Si quiebra la U, vamos a poder seguir reuniéndonos los domingos para la pichanguita.  Apdayc no se va a quedar con los derechos de propiedad de la pelota esférica y nos van a obligar a jugar con pelotas cuadradas.  Aquí lo que está en juego es la parte económica del asunto.  Y la solución a un problema económico es una medida económica.  No "más garra", no "más pasión", ni "más sentimiento".  Es un reordenamiento de cuentas y una reestructuración de la institución que está en quiebra.  Fácil.

(Dibujito de arriba: http://www.alvaroportales.pe, dibujito del medio: http://peterdeseve.blogspot.com/)


Escrito por

mildemonios

Economista con postgrado en periodismo.


Publicado en

Economía de los mil demonios

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