la naranja está partida

Como si todos fuéramos iguales (1): Percepciones sobre el trato desigual a las mujeres

Publicado: 2012-04-12

A veces cuando hablan de inclusión por aquí e inclusión por allá nos peleamos buscando la manera de incorporar a la economía formal al sector de la población con menos recursos y discutimos sobre las cifras de pobreza y de desnutrición y todo eso y nos olvidamos que hay grupos de personas que están siendo sistemáticamente discriminadas y cuyas posibilidades de progreso no son las mismas que las de los demás.  Ni siquiera estoy hablando de las personas con discapacidad, que ya es otro rollo completamente.  Estoy hablando de la mitad estadística de la población: las mujeres.

El camino por el que han tenido que andar las mujeres a lo largo de la historia reciente para poder acceder a los mismos derechos y a las mismas oportunidades que los hombres ha sido bastante trabajoso.  Y está muy lejos de estar completo, por lo menos en el Perú, aunque a veces podamos pensar lo contrario sobre la base de impresiones que podemos tener de los medios, que no siempre son los más responsables en la representación de las mujeres en las noticias.

Hace unos meses me tocó escribir este artículo sobre el tema de mujeres en puestos de influencia y me quedé bastante sorprendido por lo mucho que falta avanzar en este campo.  Específicamente comenté luego aspectos de la discriminación de las mujeres en el mercado laboral.  Un detalle que me llamó la atención que se repite aquí en el Perú y en sondeos en las empresas más grandes del mundo, hecha por la consultora McKinsey, es que la gran mayoría de los líderes se comprometen sinceramente con el proyecto de ofrecer a las mujeres las mismas oportunidades que los hombres... hasta que llega el día en el que en el campo tienen que tomar decisiones que efectivamente lleven en esa dirección a la empresa, pero que tendrán impactos concretos en los procesos internos de la compañía o en las utilidades.  Entonces terminan tomando precisamente la decisión que no debían.

Pero el pata está convencido de que está comprometido con la causa.  Nuevamente tenemos un problema de percepciones del que no se dará cuenta a menos que le arrojes en la cara cifras y data que le haga darse cuenta de la realidad.  Por ejemplo, uno podría pensar que Alemania es un país en donde las mujeres ya superaron todos estos problemas, dado que su Primera Ministra es una mujer, Angela Merkel.  No obstante, según el sondeo de McKinsey, en ese país apenas el 2% de los puestos en comités ejecutivos están ocupados por mujeres.  Y es que Alemania es un país bastante conservador para varias cosas.  En Suecia, en cambio, ese porcentaje sube a 17%.  En Estados Unidos es de 14%.

En el Perú también podría parecer que estamos venciendo este asunto.  Como lo comento en el artículo de Perú Económico, sorprendió que en la última edición de la encuesta del poder hubiese tantas mujeres en puestos tan altos de influencia.  No obstante, como lo explico en esta entrevista que me hicieron en Radio Moderna, estas mujeres en especial son casos excepcionales que no deben ser tomados como evidencia de que un sector de la población está avanzando en tener posiciones más relevantes en la sociedad.  Se trata de mujeres excepcionales que estuvieron dispuestas a hacer sacrificios que hombres no tienen que hacer y que las mujeres en general no deberían tener que hacer para poder estar al mismo nivel que los hombres.

Así que yo no sé quién será pezuñento al cubrir el tema o por último qué es ser pezuñento al cubrir un tema de estos.  Lo que sé es que si queremos discutir asuntos serios como éste lo que necesitamos es basarnos en información concreta, en data estadística y no en percepciones o en anécdotas ("por la jefa de mi primo...").  Las percepciones nos pueden llevar a hablar cada roca.  Sobre todo si estás en el medio de tremendo raje a un periodista que te cae chinche y tu objetividad se ve comprometida.

(Dibujito de arriba: http://erwinmadrid.blogspot.com/)


Escrito por

mildemonios

Economista con postgrado en periodismo.


Publicado en

Economía de los mil demonios

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