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Empresas estatales otra vez (7): El Perú frente a la expropiación argentina de YPF

Publicado: 2012-04-19

Parece ameno que en una misma semana se hayan juntado tres noticias que están ligeramente relacionadas.  Por un lado, el lanzamiento del informe del peritaje al estudio de impacto ambiental de Conga.  Si uno hace una revisión veloz a los medios podrá constatar que básicamente cada quién lo ha interpretado como le ha dado la gana.  Algunos celebran que el peritaje haya arrojado que el proyecto de Conga no es inmaculado, otros que haya concluido que el estudio de impacto ambiental está bien, pero que se pudo haber hecho mejor.  Y claro, que Conga debería ir.  Como lo comentaba en otro lado, ojalá que con esto ya sanjemos la discusión acerca de la ruta que debe tomar el país con respecto a este asunto.  Aunque lo dudo mucho.  En todo caso, los ojos de los capitales internacionales están en nosotros para ver cómo manejamos este asunto.  No lo echemos todo a perder.

Por otro lado, el anuncio de que la salida de Petroperú a la bolsa de valores se está postergando nuevamente, con lo que los cuatro gatos que seguimos con atención este tema bostezamos una vez más.  Ahora dicen que la venta de las acciones de esta paquidérmica empresa pública será a fines de año, si es que alguien se la cree.  Y que mientras tanto, pucha, qué conveniente, seguirán con todos esos proyectos que una empresa con monitoreo independiente y con un directorio preocupado por la eficiencia de la empresa jamás habría atracado.  A estas alturas ya no sé para qué siguen con la cantaleta de que este régimen va a transformar a Petroperú en una empresa moderna, si hasta ahora todas las decisiones que ha tomado la actual gerencia al respecto la lleva en la dirección contraria.  Y antes de que me dejes un comentario cuestionando esto que acabo de decir o de que mandes un tuit al respecto, te transmito tres palabras: Contrato con PDVSA.  Listo, a eso no hay argumento posible.  Una lástima, porque haberse preocupado *realmente* por traer a Petroperú al siglo XXI habría sido muy útil para impulsar luego una serie de inversiones.  Una pena que no haya habido la menor voluntad política para hacerlo.

Finalmente, la expropiación de YPF en Argentina.

Un espectador casual podría leer el titular y pensar "¿en qué estabas pensando, Cristina?".  Pero alguien medianamente informado sabe exactamente en qué está pensando.  En este excelente post del economista Xavier Sala-i-Martín (norteamericano de origen español) podrán leer un buen repaso de lo que en realidad está pasando.

La historia comienza en los noventas, cuando el gobierno de Menem decide privatizar YPF, una empresa pública que estaba reportando enormes pérdidas debido a su pésima gestión y al bajo precio internacional del petróleo.  La empresa española Repsol fue la que terminó comprando YPF, por la que pagó US$15,000 millones.  Desde entonces, además, Repsol ha invertido US$20,000 entre 1999 y 2012.

En el 2007 Nestor Kirchner obligó a Repsol a aceptar como socio de YPF a un tal Enrique Eskenazi, amigo íntimo del presidente.  Entró con 15% primero y luego con 25% de la empresa, lo cual ya comenzó a preocupar.  Pero como los Eskenazi no tenían dinero, consiguen los recursos para entrar como socios prestándoselo de la misma empresa YPF, lo cual constituye una jugada altamente cuestionable.  Kirchner obligó a Repsol a que le preste el dinero a su amigo el empresario. Este nuevo socio iría pagando a Repsol de lo que cobraría de las ganancias que sacaría de su inclusión como socio a YPF.  Y para que esto funcione, Nestor Kirchner impuso que YPF distribuyera utilidades en cierta forma.

Entonces, cuando Cristina Kirchner llega y acusa a YPF de no reinvertir las utilidades de la empresa, esto en parte es por culpa de su difunto esposo, que impuso esa condición para que la entrada de un socio amigo a la empresa se sostenga, está básicamente mordiéndose la cola.

Si bien lo que Sala-i-Martín denuncia es un caso de corrupción de Nestor Kirchner, lo que pasa con Cristina es que se ha quedado sin plata para sus medidas populistas. ¿Se acuerdan cuando en el gobierno de Alan García I en los ochentas todo estaba subsidiado o mantenido por el gobierno? ¿Y que eso se hacía con el dinero del Estado? ¿Y que cuando se acabó el dinero del Estado -como todos los economistas serios advertían a gritos que sucedería- tuvo que apelar a desbalances macroeconómicos para poder seguir manteniendo la gasolina artificialmente barata y las planillas del sector público infladas? ¿Y que después de eso tuvo que venir quien sea (MVLL/Fuji) a aplicar un shock? ¿Y que eso nos debió haber enseñado a nunca más en la vida volver a jugar al subsidio anti-técnico? Pues parece que en Argentina esa lección nunca la aprendieron.  Ojalá que nosotros por lo menos sí la hayamos aprendido.  Oh, wait!

No obstante, como bien lo advierte Sala-i-Martín, el nacionalismo argentino ha tenido un papel preponderante en esta metida de pata económica.  Basta ver estas declaraciones del viceministro argentino de economía para entender los argumentos chauvinistas que se han manejado.  Más allá de lo anacrónico de su rollo (¿que la economía moderna no estudia el fenómeno del desempleo? ¿y eso dicho por un *viceministro de economía*?), chequeen cómo lo mezcla todo para básicamente con uñas y dientes aferrarse a la posición de que esta expropiación se hace por el pueblo argentino y en contra de los intereses malévolos internacionales.

Al final, como lo expresa el Instituto Adam Smith, si para algo sirve Argentina es para constantemente recordarnos lo que macroeconómicamente está mal y para darnos el ejemplo de lo que pasa con los países que se dejan manejar económicamente por dirigentes que no tienen nociones básicas de economía.  Por suerte en el Perú varios han expresado su preocupación por la medida argentina, lo que haría suponer que después de todo, sí hemos aprendido la lección.  Desde el ministro Castilla del MEF (que la calificó de "insana"), hasta Garcío Miró de Confiep (que la calificó de "penosa").  Hasta Herrera Descalzi reconoce el error y opina que el Perú puede aprovechar la situación para atraer más inversión.

Porque queremos atraer inversión, ¿no? ¿Se suponía?

(Dibujito de arriba: http://fitolop.blogspot.com/)


Escrito por

mildemonios

Economista con postgrado en periodismo.


Publicado en

Economía de los mil demonios

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