Aunque cambies de color, sigues siendo la misma

Empresas estatales otra vez (8): Más sobre la nueva incursión del Banco de la Nación

Publicado: 2012-04-24

Okay, entonces, la vez pasada leí que el Banco de la Nación pretendía incursionar en el mercado de las tarjetas de crédito y me mandé con un post en el que repasaba varias de las razones por las cuales eso era una pésima idea.  Éste ha resultado ser uno de los más comentados de las últimas semanas, lo que me ha motivado a continuar la discusión.  Aquí algunos de los puntos que saltaron en el Twitter o en los comentarios de ese mismo artículo.

Primero, por qué perder el tiempo discutiendo un tema tan económicamente insignificante.  Al final, si consideramos que se trata de una iniciativa que solamente se aplicará a trabajadores del mismo Banco de la Nación, se podría pensar que es una metida de pata que se contendrá a un público reducido, que hará que el dinero que pierda el Estado sea mínimo.  O nulo, considerando que el mismo Banco de la Nación podría descontar la deuda de tu sueldo (algo que no estoy seguro si sea legal, considerando la controversia por la que ya pasaron los bancos privados cuando pretendieron hacer algo parecido con la cuenta sueldo).  Pero sí es relevante por dos razones.  La primera tiene que ver con la sarta de sandeces que han esgrimido varios para tratar de defender esta iniciativa.  Claro, hay otros que sí han elaborado defensas respetables.  Pero por otro lado hay gente que confunde todo y sigue con discursos que hace rato que deberían de haber sido desterrados.

La segunda razón tiene que ver con la experiencia.  En el Perú sabemos que esta clase de iniciativas suelen crecer y crecer y después son imparables, porque pasan a la categoría de "derecho adquirido".  Por eso el momento para dejar en claro que se trata de algo dañino para la economía es cuando son pequeñas.  En el caso de las tarjetas de crédito subsidiadas, ahora.

Segundo, mi cuestionamiento a que sea el Banco de la Nación el que aborde el tema.  La regulación del mercado bancario -que sí la hay y es bastante restrictiva, algo que es reconocido internacionalmente- le corresponde a la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS).  La intervención del Estado ante casos de estafa le corresponde a Indecopi, que es ni más ni menos que la institución estatal que más credibilidad goza por parte de la población y que con el nuevo gobierno tiene un sesgo más inclinado a la protección del consumidor.  Si de verdad la preocupación fuese proteger a los consumidores que están siendo estafados, habría que trabajar el tema por el lado de la SBS y de Indecopi.  El Banco de la Nación no pinta aquí.

Tercero, mi cuestionamiento a los que dicen que a través de esta medida se combate la pobreza.  Mentira.  Si eso fuese cierto, ¿por qué el programa está limitado a trabajadores del Banco de la Nación? ¿Son acaso mendigos los que atienden en las ventanillas? ¿Tienen una nueva política de contratar a gente de estado de pobreza extrema de analistas financieros? No, señores.  Los dignos y respetables trabajadores del Banco de la Nación no se encuentran en situación de pobreza ni de extrema pobreza.  Es total y completo floro que se vaya a combatir la pobreza a través del otorgamiento de tarjetas de crédito a los trabajadores de esa institución.

Cuarto, digan lo que quieran, pataleen, reclamen... Al final del día, una tarjeta de crédito sigue siendo un bien de lujo.  Quizás no lujo en el sentido de que solamente la crema y nata de la sociedad tiene una, sino en el sentido en el que solamente te consigues una cuando ya has cubierto todas las demás necesidades.  Nadie va a dejar de comer por tener una tarjeta de crédito.  Y si ése es el caso, eres un caso siquiátrico.  Hay una película reciente que aborda el tema de una adicta a las compras que luego tiene problemas con las tarjetas de crédito, Confessiones of a shopaholic, del 2009.  Quizás deban verla aquellos que siguen insistiendo en que a través del otorgamiento de tarjetas de crédito se combate a la pobreza.

Y no, una tarjeta de crédito no es una tarjeta de débito.  Aquí el punto clave es que con la tarjeta de crédito te puedes endeudar comprando.  Y el Banco de la Nación te va a cobrar una tasa de interés subsidiada para esa deuda.

Quinto, por qué me ando burlando de este asunto. Lo siento, porque es una justificación bastante misia.  Si lo que quieren promover son créditos de consumo, promuevan créditos de consumo.  En todo caso, no es que esté a favor de eso tampoco, pero tiene un esbozo de sentido, si lo que quieren es promover que peruanos en estado de pobreza puedan consumir comida u otros bienes o servicios urgentes a los que no pueden acceder porque el dinero no les alcanza, el crédito de consumo es lo que tienes que promover.  O sea, que vayas al Banco de la Nación y te prestes dinero no para invertir en un negocio, sino para consumir algo urgentemente.  Incluso que el Banco de la Nación brinde créditos de consumo subsidiados ya es criticable. ¿Pero tarjetas de crédito? Lo siento, eso está tan allá que no hay otra forma de abordarlo.

Sexto, dicen que hace falta promover más competencia en el mercado de las tarjetas de crédito.  No obstante, como lo mostraba en el post anterior, la data oficial muestra no solamente que éste es un mercado en el que compiten varias entidades financieras (con lo que se cancela el típico floro sobre el dominio monopolístico o del mercado oligopólico), sino que además es un mercado en crecimiento.  Hay mayor demanda.  O sea, a pesar de esos supuestos precios excesivos, la gente está dispuesta a seguir adquiriendo tarjeta de crédito.  Si se tratase de un mercado estancado, podríamos hablar de la necesidad de promover mayor competencia.  Pero en este caso en especial el floro no cuadra.

¿Cómo? ¿Que están estafando a esos pobres nuevos demandantes de tarjetas de crédito? Quizás, no lo sé.  Pero en ese caso los llamados a intervenir son la SBS difundiendo mayor información (de tal manera que cada uno de nosotros sepamos mejor cómo se nos estafa) y el Indecopi recibiendo los casos de supuesta estafa y haciendo algo al respecto.  El Banco de la Nación claramente no tiene una vela en este entierro.

(Dibujito de arriba: http://www.plazabello.net/wp/?page_id=1071)


Escrito por

mildemonios

Economista con postgrado en periodismo.


Publicado en

Economía de los mil demonios

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