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Acerca de la promoción del cine (20): Los que pagarán los platos rotos

Publicado: 2012-05-22

El pensador Thomas Kuhn solía decir que el conocimiento avanza a punta de paradigmas.  Que un grupo de gente se afianza en un modelo de cómo es que según ellos funciona el mundo o un aspecto del mundo.  Como no hay paradigmas perfectos que expliquen cómo funciona el mundo (algo que los científicos bien saben), con el pasar del tiempo aparece evidencia que sugiere que ese paradigma no sirve.  Entonces los que lo defienden tienen dos opciones: 1. incorporar la nueva evidencia a su paradigma, alterando sus modelos y perfeccionándolo, lo que posiblemente arroje conclusiones distintas. 2. cerrarse a la crítica y no hacer nada, lo que eventualmente llevará a que el paradigma se caiga.

Algo así está pasando con el tema de la promoción del cine en el Perú.  Hay un buen grupo de personas que ya lo tienen todo resuelto y cualquier crítica es recibida de manera agresiva con insultos o con acusaciones de todo tipo.  Claro, porque en su mente ya está todo explicado incuestionablemente.  Y cuando uno presenta nueva evidencia o te gritan o te acusan de estar coludido o lo que sea.  Porque todo ya está resuelto.

Tomemos como ejemplo este texto que escribí para SEMANAeconomica.com hace unos meses sobre la propuesta de nueva ley de cine promovida por el Ministerio de Cultura, a la que hago críticas puntuales.  Mi inquietud principal nace de la evidencia de que el tipo de cine que promueve el sistema actual y que sería repotenciado con este proyecto no está en contacto con el público.  Y que si la justificación es que hay que promover una visión del Perú, una cultura entre los peruanos, ese cine tiene que hacer ese esfuerzo.  La nueva ley no introduce esos incentivos, sino que por el contrario, los elimina por completo.  En la revista Ideele me acusan de varias cosas por haber escrito eso, en una réplica escrita por Siles Vallejo, en la que se confunde básicamente todos los términos económicos posibles para defender un paradigma que no se sostiene.  Y solito me da más evidencia para la crítica inicial: El cine peruano es cada vez menos visto por los peruanos.  A esto yo he respondido con este otro texto, en el que trato de explicar algunos de los puntos en los que Siles Vallejo se confunde.  En el blog de Ricardo Bedoya linkean a Ideele, pero por supuesto no a Semana Económica.  Cuando dejo el enlace de Semana Económica como comentario, es recibido con acusaciones de demagogia, desinformación, desconocimiento, etc.  Todo esto a pesar de que yo brindo enlaces y data.  Es que aparentemente el paradigma es perfecto y no admite críticas.

En todo caso, aquí les expongo un elemento más para que vean lo claro que es que los promotores de esta ley están equivocados.  En muchos blogs, comentarios y exposiciones los podrán ver argumentando que el mercado está dominado por las distribuidoras que imponen lo que quieren y que "no se puede" poner nada que ellos no lo permitan.  Y que esta influencia solamente se puede contrarrestar con las ya probadas y ya fracasadas cuotas de mercado.

Pues bien, tomen el listado de todas las películas estrenadas en el Perú en el 2011.  En esta página web las tienen ordenadas por fechas.  Una revisión veloz podrá constatar que el argumento de que "no se puede" es falso, porque sí hay varias películas que no provienen de Hollywood.

Pero pasemos a un punto específico.  Hay un mercado que algunas distribuidoras han aprendido a reconocer y que están sabiendo explotar.  Me refiero al cine de terror, que en el Perú tiene un público cautivo.  De hecho, algunas editoriales nacionales han entendido esto también y están importando material para aprovechar esta ola.  Incluso hay editoriales que están editando material propio, escrito por autores peruanos a pedido, lo cual también es un avance.  Vayan a un kiosko en Lima en el cruce de dos avenidas y verán que ofrecen libritos cortos con historias de terror nacional.

Lo que viene a continuación no es una demostración, es evidencia.  Así que tranquilo cuando escribas tu hate post luego.  O tu hate comment.

Me he tomado la molestia de ir por toda la lista de las películas estrenadas en el 2011 para identificar cuáles son de terror y que no provienen de Hollywood.  Puede que se me haya pasado una, pero aquí la lista:

Del Reino Unido han estrenado: The Descent 2, The Children (¡del 2008!), The Kovak Box (co-producción española, ¡del 2006!), Like Minds (co-producción australiana, ¡del 2006!), Dorian Gray (¡del 2009!).

De países de Asia: The coffin (Corea, ¡del 2008!), Coming soon (Tailandia, ¡del 2008!), Thirst (Corea, ¡del 2009!), Actividad paranormal 0 (Japón).

De España: Los sin nombre, Los ojos de Julia, La posesión de Emma Evans, La profecía 11-11-11 (co-producción norteamericana).

De otros países de Europa: Vertige (Francia, ¡del 2009!), La horde (Francia, ¡del 2009!), The human centipede (Holada, ¡del 2009!).

De otros países de América Latina: La casa muda (Uruguay), La profecía del anticristo (México, ¡del 2008!), Baby shower (Chile).

De Estados Unidos, pero con retraso: Krocodylus (¡del 2000!), The signal (¡del 2007!), Survival of the dead (¡del 2009!).

De Australia: Sanctum, The reef.

Primero, ya sé que el cine de terror le vale madres a la gentita que promueve la nueva ley de cine.  Ellos quieren otra cosa completamente y se burlan de este género cuando se le presenta como ejemplo.  Pero ya van a ver más adelante por qué es un asunto relevante desde el aspecto del aprovechamiento de los ciclos comerciales que presenta Hollywood.  Además del hecho de que el cine de terror tiene un rollo detrás que no pretendo que gente con mente cerrada lo entienda.

Segundo, ¿ya tomaron nota de que entre las películas estrenadas hay varias que llegaron con años de retraso? Esto es porque los que las traen están como locos buscando películas que estiman que les va a gustar al público y en ese proceso encuentran material que nunca se estrenó en el Perú y lo traen.  Esto lo hacen, por supuesto, porque hay una confabulación de básicamente todos los seres humanos vivos en el planeta menos los cineastas peruanos por perjudicarlos.  Oh, no, perdón.  Eso es lo que dirán ellos.  No, esto lo hacen porque han reconocido un nicho de mercado que están queriendo aprovechar.  O sea, están pensando en el público y en cómo aprovechar ciclos de mercado.

Tercero, ¿ya tomaron nota de que hay varias películas latinoamericanas? Y no son moco de pavo.  La casa muda, por ejemplo, ha sido bastante celebrada en Estados Unidos, por tratarse de un planteamiento bastante original.  Y como de costumbre, cuando doy un ejemplo, hago el siguiente comentario: Antes de rajar de esta película yo que tú la veo.  Por esto de hablar sabiendo de lo que hablas. #digonomas

Cuarto, tomen nota también de que del Reino Unido han venido varias.  Y es que ese país tiene una larga tradición de cine terror, que se remonta a los estudios Hammer y más atrás y que se ha retomado hace una década.  Nuevamente, esto seguramente a la gentita del nuevo proyecto de ley le vale madres, pero es relevante, porque en el Reino Unido tuvieron hace un par de décadas la discusión que nosotros estamos teniendo hoy.  Pero de eso ya hablé en otro artículo.  Aquí lo importante es reconocer que esto es cultura también. ¿O vas a despreciar un siglo de tradición británica de introducir íconos a la sociedad mundial, con sus interpretaciones y sus críticas sociales y todo eso? Nah, supongo que eres demasiado culto para eso. (De paso, ¿ya viste la frase "no es pecado darle a la gente lo que desea si lo que le das es un buen producto" y quién lo dice?).

Quinto, (y aquí lo que me interesa resaltar para retomarlo en un siguiente post) si distribuyen estos estrenos a lo largo del año por meses, obtendrán un gráfico como el que sigue.

Para el defensor a muerte del paradigma perfecto, este gráfico no dice nada, por supuesto.  Y que hay que imponer cuotas y que eso lo soluciona todo.  Pero para el que está buscando una solución sostenible al problema, hay un mensaje bien claro aquí.  En un siguiente post lo desarrollo.

Y ahora, el rico disclaimer que siempre tengo que incluir cada vez que toco el tema:

1. No digo que no deba haber promoción al cine nacional. Sí debe de haberlo. Pero bien hecho y que plantee un modelo sostenible.

2. No digo que solamente se fomente cine comercial. Lo que digo es que debe de haber un equilibrio entre el cine comercial y el otro cine.

3. Discutir este asunto desde el aspecto comercial es válido porque el proyecto de ley de cine plantea este aspecto como piedra angular. Que la cultura es cultura y que esto no es un mero producto como un zapato o un tajador a todos nos queda claro.  Pero no fui yo el que introdujo este elemento a la discusión.  Fueron los que insisten en defender las cuotas.

(Dibujito de arriba: http://joequinones.blogspot.com)


Escrito por

mildemonios

Economista con postgrado en periodismo.


Publicado en

Economía de los mil demonios

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