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Vamos todos a tributar (1): Entiendan lo que es informalidad

Publicado: 2012-05-29

A veces uno se aburre de leer el periódico, de chequear las opiniones de los usuales analistas, de ver los noticieros o de escuchar las ampliaciones de noticias en la radio y uno piensa, caray, ¿es que la política se ha puesto aburrida? Y claro, la parte racional de uno sabe que eso no es posible, porque estamos en el Perú, en donde nuestros políticos si para algo tienen talento es precisamente para mantenernos entretenidos con sus maravillosas explicaciones de cómo arruinar tu carrera política por ahorrar quince soles en un hotel o cosas por el estilo.  Y es en esos momentos cuando me llegan por email los reportes de los proyectos de ley presentados al Congreso y es ahí cuando uno tiene que reconocer el verdadero talento que tienen algunos de nuestros parlamentarios para no entender absolutamente nada de lo que están pretendiendo legislar desde la fantástica creencia de que encontraron la solución que estudiosos del tema han estado tratando de encontrar por décadas.  Porque así de despistados son.

Es más, a veces los congresistas, al tanto de que se les ha acabado el repertorio, llaman a asesores externos para que les alimenten más material para podernos mantener a todos nosotros entretenidos y al borde de la escalera.   Porque después de todo, ése es su trabajo y para eso les pagamos: Para que nos entretengan en la televisión y en entrevistas y en sus presentaciones semanales en el local en el que se juntan en el centro de Lima.  El que está junto al museo de la Santa Inquisición.

No debe sorprender, entonces, que cuando un tema serio deba ser abordado técnicamente para que el país pueda seguir avanzando, varios grupos de presión de la sociedad prefieran cortarse un brazo antes que permitir que éste sea tratado en el Congreso.  Porque es una timba, pues.  Puede ingresar, digamos, un proyecto para crear un organismo para promover la cultura y lo que termina saliendo es la entidad que aplicará la consulta previa.  En el mismo proyecto, todo junto y revuelto. ¿Quién habría podido predecir eso un mes antes de que se discuta en el Congreso la creación del Ministerio de Cultura? Los reto a decírmelo.

Así que por más que preocupe y que reafirme la poca fe que tenemos en nuestros congresistas, un tema tan urgente y postergado como la reforma tributaria en el país puede tener sentido que se haga en el Ejecutivo a través de una delegación especial.  Básicamente porque incluye varios puntos específicos en los cuales nuestros amigos congresistas le pueden dar rienda suelta al populismo destructivo que les encanta practicar cuando no se están lavando los pies los unos a los otros.

Hay un punto en especial que muy pocos de nuestros congresistas entienden, a pesar de que el conocimiento humano ya lo superó hace décadas y que el Perú en especial fue uno de los laboratorios en los que eso se descubrió y se constató: Que demasiados impuestos y demasiadas trabas llevan a que los agentes económicos (tú, yo, una empresa, un taxista, etc.)  decidan obviarlos y operar en la ilegalidad o en la informalidad.

Económicamente la razón es sencilla de explicar: Si el costo de pagar es demasiado alto en comparación a lo que recibes, no lo haces.  Pongámoslo así:

Si C(x) > B(x) -> Eres informal.

Si C(x) < B (x) -> Eres formal.

Ese costo incluye todo: El dinero que efectivamente pagas, el tiempo que pierdes en pagarlo (y el tiempo es dinero, porque nosotros trabajamos para vivir -a diferencia de los congresistas en cuestión, supongo, que dedican su tiempo a ver televisión por cable que no pagan-), etc, etc.  Todo eso lo sumas y te sale un número.

"Oe, ¿ésta es la cola para el estreno de Avengers en 2D o en 3D?"

"Ni idea, yo solo vine a sacar mi RUC"

Por el otro lado, el beneficio también debe incluir todo: Los servicios que te da el Estado por haber pagado esos impuestos, el reconocimiento, las preocupaciones que te ahorras por haberlos pagado (Sunat ya no te va a perseguir, por ejemplo), etc.

Por eso en países como Suecia, la gente feliz paga más de la mitad de su sueldo en impuestos... Porque recibe un montón de servicios del Estado.  Desde educación gratuita de calidad para sus hijos hasta seguridad ciudadana impecable.  En cambio, aquí en el Perú... Bueno, pues.  Ya todos conocemos la historia.

Y lo que es peor, si eres informal, sigues recibiendo buena parte de los servicios que el Estado brinda.  Igual la policía se supone que te debería hacer caso, igual el semáforo te deja pasar cuando se pone en verde, igual la municipalidad recoge la basura que tiras en la esquina.

Por eso la solución no está en subir los impuestos.  Eso empeora la situación, porque hace que el costo sea mayor y hace que para más gente C(x) sea mayor que B(x).  O sea, más informales.  En cambio, si reduces el C(x) sin necesidad de reducir los impuestos, haces que más gente quiera ser formal.  Esto lo puedes hacer, por ejemplo, haciendo más fácil pagar impuestos.  Algo que se supone abordaría el MEF en esta reforma.

Pero por el otro lado, puedes hacer que la gente valore más los beneficios que recibe del Estado por pagar impuestos (hacer que B(x) sea mayor).  No digo que la policía solamente evite violaciones en casas que tienen todos sus pagos a la Sunat en orden, sino que los servicios que nos debería dar sean mejores.  Desde educación hasta salud.  Eso ya sería un gran avance.  Y, por supuesto, irreal si tenemos en cuenta que estamos hablando del Perú y que para que eso pase tenemos que cambiar leyes, lo que implica que nuestros congresistas entiendan la problemática y hagan algo al respecto.  Algo que sucederá, pues, nunca.

O cuando aprendamos a elegir congresistas que sepan de lo que hablan.  O sea, nunca.

(Dibujito de arriba: http://www.kennyruiz.com/)


Escrito por

mildemonios

Economista con postgrado en periodismo.


Publicado en

Economía de los mil demonios

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