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Dos izquierdas versus dos derechas (11): Requisitos para una teoría de la conspiración

Publicado: 2012-05-31

Para el día de hoy se ha convocado a varias manifestaciones de reclamo en contra del gobierno, en distintas modalidades.  En Cajamarca están marchando en contra de Conga, en Espinar las protestas continúan, en Ancash trabajadores bloquean carreteras en apoyo a Cajamarca y en Barranca los infaltables promotores de la minería informal de Conami planean también hacer uno que otro bloqueito.  Y si bien uno podría sentir la necesidad de concluir que todo esto está previamente acordado, la verdad es que no era muy difícil prever lo que iba a suceder.  Después de todo, se trata de un conflicto largamente anunciado y que se ha ido gestando de a pocos.

Con respecto a esto algunos medios y comentaristas salen a anunciar que todo esto es parte de una conspiración antiminera.  En ese sentido vale la pena tener en cuenta lo escrito por el amigo Godoy en su blog.  Su punto es básicamente lo fácil que es apelar a las teorías de la conspiración cuando uno se enfrenta a algo complicado.  Y que ésta es una práctica a la que recurren todos, sin importar la orientación política.  Por un lado los de clara derecha ven en estas protestas una mano escondida que lo está organizando todo.  Por el otro, los de clara izquierda ven siempre una conspiración internacional de corporaciones extranjeras.  Y así, sin un mayor análisis de la situación es imposible llegar a conclusiones o llevar a cabo un debate verdadero.

Previamente el amigo Roberto Bustamante había escrito en otro lado al respecto.  Él hasta cita a Umberto Eco (que es alguien que ha escrito bastante sobre la tentación de usar teorías de la conspiración para explicarlo todo).  El amigo Roberto también insiste en que ésta es una práctica usada por gente de todas las orientaciones políticas, algo con lo que estoy totalmente de acuerdo.  Incluso describe la madre de todas las teorías de conspiración actual, la de que todos los que no están de acuerdo contigo trabajan para la CIA.

Claro que antes de pensar en teorías de conspiración, uno tiene que definir que nosotros somos los buenos y que hay un malo en la sombra al que tenemos que combatir.  En las últimas elecciones, por ejemplo, hubo varios comentaristas y analistas que tomaban al candidato que querían hundir y lo identificaban con un villano épico (Voldemort, Palpatine, Saurón) y se mandaban con largos rollos justificando que votes contra él (lo que implicaba convenientemente votar por el candidato que apoyaban).

En parte, claro, todo esto se repotencia en las redes sociales por el proceso por el cual uno cada vez más existe en un mundo en el que todos están de acuerdo con uno.  No solamente uno va escogiendo amigos que piensan igual que uno (con lo que se alimenta tu feed de facebook, por ejemplo) o fuentes de información que reprochan lo mismo que tú (con lo que se alimenta tu timeline de twitter, por ejemplo), sino que además algunas plataformas discriminan información sobre la base de lo que consideran que te interesa más.  Google hace eso.  A este fenómeno le llaman filterbubble y genera una ilusión que luego hace más difícil que sepas dialogar con alguien que no está de acuerdo contigo, porque en tu mundo, es una aberración. Si todo tu mundo virtual está en contra de Conga, llegas a creer que no hay forma de que alguien tenga un argumento válido a favor de Conga.  Cuando se filtra alguien a favor de Conga en tu universo, tú lo ves como un bicho raro.  La única manera de explicarlo -que obviamente implica no escuchar su argumento- es que se trata de un representante de una conspiración.  Jamás podrás aceptar que hay empresas que sí se preocupan por las comunidades.  Porque todos todos todos son parte de una conspiración contra el medio ambiente.

Así es como, por ejemplo, para algunos de los que quieren promover la industria cultural en el Perú hay una conspiración que viene desde Hollywood.  Porque, claro, entender la verdadera dimensión comercial del problema se le hace demasiado difícil.  O si no, así es como para los que defienden las empresas públicas hay una conspiración que quiere que todo todo todo se privatice.  Porque, claro, entender las razones económicas que hacen que algunas empresas públicas pasen a manos privadas es demasiado complicado.  O si no, así es como para los que defienden intervenciones innecesarias del Estado en mercados competitivos que no las necesitan hay conspiraciones de empresas coludidas para hacernos daño. ¿Y qué me dicen de los que siguen alegando que todos los que miden de distintas maneras la reducción de la pobreza en el Perú mienten? Todos toditos.

Por supuesto que siempre ha habido obtusos mentales que se niegan a dialogar.  De esos hay desde la época de Sócrates.  Pero yo creo que con las redes sociales esto se repotencia.

No obstante, hay un detalle que hay que considerar.  Como bien lo explica Umberto Eco, hay razones sicológicas para que uno quiera aplicar teorías de la conspiración para explicar estas cosas.  Y políticamente son convenientes y en fin...

...pero no hay que olvidar la posibilidad matemática de que efectivamente exista una conspiración.  O sea, es una posibilidad. ¿Quién sabe? Quizás sí es posible que un representante de cada banco baje una vez al mes a un sótano y se reúna con todos los demás para coordinar a cuánto ofrecerán servicios financieros.  Es poco probable.  Pero es posible.

(Dibujito de arriba: http://lightnightrains.blogspot.com)


Escrito por

mildemonios

Economista con postgrado en periodismo.


Publicado en

Economía de los mil demonios

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