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Tratando de medir la pobreza (11): El trabajo infantil y el trabajo infantil

Publicado: 2012-06-12

¿Qué hace una figura pública cuando se le imputa que está siendo incapaz de afrontar una crisis que sabe que difícilmente va a poder afrontar? Fácil: Escoge otro problema que sea ciertamente urgente y que sí vaya a poder abordar y anuncia a los cuatro vientos que ésa es su prioridad.  Así es como tenemos ahora a nuestro presidente -en el medio de los desbordes en Cajamarca y del desastre de Espinar- anunciando en Europa que no va a permitir esta vaina del trabajo infantil.  Y ahora queda definido como prioridad del gobierno erradicarlo.  A ver, pues.  Quién se atreve ahora a decirle lo que sea.  Es el perfecto tema para desviar la atención de los puntos que no está sabiendo resolver, pasando a algo que ciertamente bien que se merece toda la atención posible.

Y es que hay que aceptar que escogió bien el tema.  El trabajo infantil no es un tema nuevo y no es un tema ligero.  No obstante, es un tema en el que estamos avanzando.  Lento, pero estamos avanzando.  En el 2009 el INEI sacó este documento en el que se hacía un repaso de la estadística con la que se cuenta acerca del trabajo infantil desde 1993.  Indispensable para entender la problemática.  Como lo explican en el resumen ejecutivo, en los últimos cincuenta años el trabajo infantil para los individuos entre los 6 y los 14 años se ha reducido por cambios culturales y por el proceso de modernización de la sociedad en su conjunto.  Así con todo, el lugar que más preocupa es Huancavelica, en donde seis de cada diez niños entre 6 y 17 años de edad estarían trabajando.

(Mis amigos se burlan de que siempre haga esta aclaración cuando hablo de una tendencia y no de un punto en el tiempo: No estoy diciendo que el trabajo infantil no sea un problema.  Lo que digo es que es un problema que se está reduciendo.  De ahí lo pongo todo en mayúsculas, a ver si así sí captas la diferencia.)

Pero hay algo que me preocupa con el mensaje del presidente.  Vean a continuación esta información para niños entre 6 y 13 años de edad.  De la población ocupada en ese rango...

el 79.9% ayuda en chacra o pastoreo

el 14.7% ayuda en el negocio de casa o familiar

3% en servicios diversos (lavando carros, lustrando zapatos, etc)

el 1.5% ayuda elaborando productos para la venta

el 0.5% vende caramelos, dulces, etc (como en la canción de Miki Gonzales)

el 0.4% ayuda en trabajo doméstico para otras familias

Todo eso es trabajo infantil. ¿Y podemos decir realmente que todo eso está mal? ¿Ayudar a tu viejo en la finca está mal? No necesariamente. ¿Ayudar a tu vieja empaquetando lo que venderá luego fuera de la casa? No creo.  En todo caso, así lo entiende la OIT y la mayoría de instituciones dedicadas a este asunto.  Una cosa es trabajo infantil, otra es explotación infantil o abuso del trabajo infantil. No es lo mismo y no necesariamente es algo malo.

Hay que tener cuidado con ese detalle.  En ese sentido, el documento Trabajo infantil en los andes de Walter Alarcón habla de la diferencia efectiva entre "trabajo infantil" y "ayuda a sus padres", que puede sonar tonto, pero es una confusión que hay que evitar y que metodológicamente no es tan sencillo hacerlo.  Se dice que los niños trabajan cuando van a cosecha para otros, lavan ropa para otros, cuando te pagan, etc.  Se dice que ayudan a sus padres cuando los ayudan a cargar, van a vender con sus padres, cocinan, etc.

Ahí definen razones por las cuales un niño ayudaría a su padre en el trabajo, sobre la base de una encuesta realizada en comunidades campesinas: "es deber ayudar a los padres", "en el trabajo van aprendiendo", "si no trabajan se vuelven ociosos", etc.  Como se explica en este artículo de Perú Económico, el trabajo infantil por sí solo (sin abuso o explotación) no necesariamente es perjudicial para el desarrollo del niño.  También que erradicar todo tipo de trabajo infantil no es la solución por razones culturales.

Lo digo porque temo que este tema sea usado políticamente (considerando el contexto en el que se está lanzando), por las razones que expongo al comienzo.  Eso pervertiría el trabajo que se está haciendo en reducir el problema.  Sí, hay que eliminar las peores formas de trabajo infantil que aún perduran, hay que evitar todo aquello que impida que el niño se desarrolle plenamente (siendo el trabajo infantil uno de los obstáculos para ello)... Pero hay que entender que las definiciones de la lucha contra el trabajo infantil están cambiando.  Lo que no quiere decir que no haya que hacerlo.

Lo que quiere decir es que hay seguir haciendo lo que estamos haciendo, intensificar el trabajo y no dejar que los políticos vengan a arruinar lo avanzado, como suele ser su costumbre.  Alguna vez escuché a alguien decir que el Perú avanza de noche, cuando los políticos están durmiendo.  Quizás aquí se aplique precisamente esto.

(Dibujito de arriba: http://makismlost.blogspot.com)


Escrito por

mildemonios

Economista con postgrado en periodismo.


Publicado en

Economía de los mil demonios

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