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La educación primero (25): Acerca del mercado de los colegios privados en general

Publicado: 2013-01-22

Siguiendo con el tema de la educación, hay algunos detalles que se me quedaron en el tintero después del post de hace un par de semanas.  Algunas son aclaraciones necesarias después de la discusión que vino en Twitter después de que colgara el texto.

Primero, hay que tener claro que si bien lo que ocupa las noticias y las discusiones y la preocupación de medio mundo es la educación pública (entendido como ese servicio gratuito que brinda el Estado a todos los peruanos que lo requieran), por su bajísimo nivel... El nivel de la educación privada (en promedio) tampoco es muy buena que digamos.  Es necesario que haya una entidad que fiscalice a estos colegios privados, asegurándose de que la calidad del servicio que brindan sea adecuado.  Tomen en cuenta, por ejemplo, los colegios pequeños que hay en barrios marginales y que funcionan en una casa.  Puede ser una opción ligeramente mejor al colegio público cercano, pero no necesariamente llegue a ser la opción adecuada.  Quizás a algunos les incomode que el Estado tenga que intervenir en este mercado, pero hay que tomar en cuenta que no es un mercado en competencia perfecta.  Hay unas cuantas imperfecciones que justificarían dicha intervención.  Por supuesto, esta intervención debe ser razonable y eficiente.  Pero ése ya es otro rollo.

Segundo, como expliqué en el post anterior, ha habido un incremento de las pensiones y eso es natural, debido a que la demanda ha crecido fuertemente, pero la oferta se ha quedado estancada, lo que lleva al efecto predecible, natural y obvio de que el precio tiene que subir.  Ahora, varios en el Twitter me comenzaron a citar casos concretos para desacreditar este argumento.  Ok, sí, hay casos que no cuadran.  Pero yo estaba hablando del mercado en general.  Es más, inicialmente estaba hablando únicamente del mercado de los colegios premium.

Tercero, ¿por qué no es un mercado en competencia perfecta? Principalmente porque hay barrera a la entrada y salida de ofertantes al mercado.  Uno de los requisitos que debe haber para que un mercado pueda considerarse en competencia es que las empresas que ofrecen el bien en cuestión deben tener la capacidad de dejar de producir por un periodo si es que las condiciones no son adecuadas.  Y que debe haber la posibilidad de que nuevos agentes entren a ofrecer el bien.  En este caso eso no es posible.  Aquí algunas razones por qué.

Tercero A, una barrera fuerte es el prestigio que un colegio cultiva con el pasar de los años.  Que un colegio pueda decir en su publicidad que tal o cual alumno suyo fue el primer puesto de tal o cual universidad o que tal o cual ministro fue estudiante de sus salones... Todo eso no tiene precio y es la mejor publicidad que pueda hacer un colegio.  Y eso toma años y hasta décadas en generarse.  Claro, uno puede acelerar ese proceso con una correcta estrategia de marketing.  Pero igual representa un obstáculo para el negocio de un nuevo colegio.

Tercero B, en el post anterior comentaba el detalle de los terrenos.  Para poner un colegios en serio, con su cancha y su auditorio y toda la nota, necesitas un buen terreno.  Y en Lima de esos ya no hay.  Esto se presta a discusión, pero en fin.  Ya pasamos por esto.

Tercero C, si alguno de ustedes ha tratado de pasar por el infierno que es pedir licencia en una municipalidad para remodelar lo que sea para lo que sea sabrá que es un proceso que puede durar entre dos meses y cinco años, sin explicación alguna o forma de saber cuánto irá a durar.  Esto representa un terrible desincentivo a la inversión, porque nadie mete plata fuertemente a un negocio sin saber cuándo las estrellas te sonreirán.

Tercero D, en la otra dirección (por el lado de la demanda), tampoco hay libre movilidad de los estudiantes.  O sea, si quieres cambiarte de colegio, hay una serie de costos que hay que considerar.  Esto también ya lo comenté en el post anterior.

Finalmente, hay un asunto llamado "asimetría de información", que tiene que ver con el hecho de que en la relación entre el cliente y la empresa, uno de los dos sabe más que el otro sobre el bien.  Pero éste es todo un rollo.  Lo dejo para otro post, porque éste ya me salió bastante largo.

(Dibujito de arriba: molinadibujos.blogspot.com)


Escrito por

mildemonios

Economista con postgrado en periodismo.


Publicado en

Economía de los mil demonios

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