El circo parlamentario (26): Más proyectos que no costarían nada en sus cabezas

Publicado: 2013-03-07

Esta semana hay temas mediáticos bastante llamativos, pero aún así he decidido darle un post más a este asunto.  Y es que creo que en este contexto es más importante seguir evidenciando cómo los congresistas con los que contamos no saben en dónde están parados a la hora de evaluar las consecuencias de los proyectos de ley que presentan, que insistir en el mito chavista de que Venezuela es lo máximo o meterme al tema de la revocatoria.  Por si acaso, a este rollo con los congresistas ya le he dedicado varios posts, del cual el inmediatamente anterior es éste.

Se trata de evaluar si los congresistas que tenemos tienen una idea acerca de qué es un análisis costos beneficio.  Se supone que por norma, cada vez que presentan un proyecto de ley, deben evaluar lo que la sociedad pierde con su iniciativa y lo que gana, de tal manera que podamos ver si sale a cuenta.  No obstante, por ignorancia o por dejadez o por politiquería, aparentemente ninguno está dispuesto a hacer uno verdadero y se escudan en frases cliché como "por el contrario, este proyecto traerá incalculables beneficios", en vez de hacer su trabajo y realizar el análisis en cuestión.

Ahora, hacer un análisis costo beneficio es complicado.  Pero como que es básicamente la chamba para la que hemos elegido a los congresistas.  Como ejemplo tomen esta discusión en Estados Unidos acerca de las complicaciones para hacer un análisis costo beneficio de la regulación de intenet.  Como veran, implica debate incluso sobre fundamentos y supuestos.  Eso es lo que deberíamos estar discutiendo, en vez de estar debatiendo si un dictador fallecido se merece un minuto de silencio.

Pero en fin.  Pasemos al plato principal.  Sigamos en orden alfabético.

Emiliano Apaza, nacionalista, se encuentra suspendido.  Así que me lo salto.

Justiniano Apaza, también nacionalista, ha estampado su firma en 29 proyectos presentados en la legislatura 2012 - 2013.  Uno de estos que ha sido presentado por él es el Proyecto de ley que modifica el decreto legislativo incorporando el delito de homicidio calificado en la modalidad de sicariato.  No voy a decir que no sea un proyecto de ley que le convenga o no al Perú en el contexto de la actual percepción de incremento de violencia en el que estamos.  Solamente me voy a referir al análisis costo beneficio que realiza.  El texto completo del proyecto lo pueden ver en este enlace. El análisis costo beneficio está en la página 7.

Cualquiera diría que con la cantidad de información que hay dando vueltas, con toda la preocupación que manifiestan los medios, con todos los estudios que citan, con todas las entrevistas, etc, el análisis que podría hacer el congresista Apaza sería ligeramente más extenso que cuatro líneas en un párrafo.  Pero en fin, eso es lo que presenta.

1. Si fuese que presenta apenas cuatro líneas porque tiene una super capacidad de análisis, envidia de todo telegrafista, podríamos celebrarlo.  Pero no es el caso.  En ese parrafito el congresista Apaza evidencia que no sabe lo que es un gasto y mucho menos un costo, pues confunde ambos términos.  Dice que el proyecto no traerá gastos al Estado.  Cool.  Pero, ¿y los costos? Como que el análisis que te piden no es "gasto-ingreso", sino "costo-beneficio".

2. Más allá de los beneficios que genera, por supuesto que genera costos. ¡Y gastos también! El congresista Apaza está proponiendo ser más escrticto con los sicarios, los cuales enfrentarán penas más duras y estarán más tiempo en la cárcel. ¿Quién cree que paga la cuenta de mantener en la cárcel a reos? ¿O cree que se arrojan a un espacio a que ellos sobrevivan como puedan? Mantener cárceles cuesta.  Y de hecho, cuesta mucho más de lo que se está gastando hoy en día en mantenerlas.  Hay que ser medio desubicado para no reconocer esto.

Así que usted sale jalado, congresista Apaza.  Sobre todo porque el dato de cuánto cuesta mantener a un reo más en la cárcel es una cifra que está disponible.  Solo tiene que llamar al INPE y se lo dan.

Finalmente, Aldo Bardález, fujimorista.  Este congresista le ha estampado su nombre a 28 normas durante esta legislatura.  Una que ha presentado él es la Ley que promueve la regulación de las actividades artísticas y el ingreso de artistas destacados en las universidades e institutos y escuelas de educación superior.  Y si tienen un tiempo, les recomiendo que le echen un vistazo a su creativo proyecto de ley.  Está en este enlace.  Es tan ameno.

Me voy a referir solamente a la parte que obliga a que instituciones educativas superiores incorporen a su alumnado a artistas considerados como destacados por el Ministerio de Cultura (hasta en un 4% de los ingresantes de cada camada).  Sin examen de ingreso, sin pasar por Go.  Ahora, ¿qué pasa si el danzante de tijeras extraordinario y reconocido a nivel mundial desea estudiar algo en lo que su talento no tiene absolutamente ninguna relevancia, como por ejemplo, contabilidad? Sabe dios.  Eso no le preocupa al congresista Bardález, que se sacará una foto con el artista el día que ingresa a la universidad, más no el día que lo boten por no entender cómo se hace la prueba ácida.

1. El congresista Bardalez rompe todos los records al presentar un análisis costo beneficio de apenas tres líneas (página 10).  Y como no podría ser de otra manera, elevando a un nuevo nivel de irresponsabilidad la labor para la que fue elegido.  Por supuesto, confunde gasto con costo, al simplemente decir que su iniciativa no generará gasto.

2. Lo cual, por supuesto, es incorrecto.  Su iniciativa no solamente genera un rehuevo de costos (sin cuestionar que genere beneficios, también).  Por todos lados.  Para empezar, las universidades e institutos deben subvencionar de la nada a un grupo de personas que para el congresista Bardalez son prioritarias.  No las va a pagar el Estado, sino el sector privado a través de becas que sería obligatorio otorgar.  Eso, señor congresista, es un costo.  Que no lo vaya a pagar el Estado no viene al caso.  Es un costo que se está inventando y que alegremente le asigna a las universidades e institutos sin preguntarles qué opinan al respecto.  Ni qué decir del hecho de que los artistas destacados en cuestión pueden estudiar algo que no tiene nada que ver del campo en el que sobresalen.  Ok, nadie discute que quieran desarrollarse en algo más.  Pero esto implica que son alumnos que no necesariamente tienen la base para mantenerse.  Y eso también es un problema.

Así que de todos los jalados hasta ahora, el congresista Bardalez sería el segundo más rochoso (sigue ganando por goleada el que decía que lanzar un satélite al espacio no cuesta nada, porque supongo que lo lanzará con garrotera desde Ticlio).

(Dibujito de arriba: http://tortugamarina.wordpress.com/)