no está satisfecha

Empresas estatales otra vez (13): Dos argumentos cuestionables

Publicado: 2013-04-30

Las últimas semanas nos ha tenido dando vueltas el tema de Petroperú. Y como bien lo dijo @jgodoym en Twitter, preocupa que haya gente en altos puestos que insista en que es una necesidad hacer volver al fenómeno de la empresa pública.  Es cierto, que el endiosamiento de la empresa pública persista y que no se entiendan los costos de que el Estado intervenga en un mercado hace caer en cuenta que, pues, no hemos avanzado en nada en comprender lo que es una economía de libre mercado.  Y que hay varios actores políticos que se estaban haciendo los muertitos mientras esperaban una oportunidad como ésta para sacar las garras de nuevo.

En el proceso, por supuesto, confunden a la gente con asteroide y medio. Pero más allá de la campaña de desinformación que han iniciado algunos, hay varios puntos que nosotros deberíamos tener claro. Algunos de esos los toco en esta entrevista que me hicieron en la web Ojo al piojo.  Aquí ahondo en dos de ellos.

Argumento cuestionable #1: Como otros países se tiran del techo, nosotros también tenemos que hacerlo.  De hecho la han oído.  Que como "hay otros países" (y rara vez mencionan a cuáles se refieren) que tienen empresas públicas de petróleo, nosotros tenemos que seguir ese ejemplo.  Lo que fallan en contarte es que esos casos no son comparables.  Por ejemplo, -y de hecho, es el ejemplo que más me gusta- Petrobras.

Petrobras, al igual que Petroperú, técnicamente no es una empresa pública, sino una empresa privada que es propiedad del Estado.  O por lo menos lo era.  En cierto momento Petrobras decidió sincerarse y vendió parte de sus acciones al sector privado.  Esto tiene hasta tres impactos importantes.  Primero, permitió que entre dinero a la empresa, lo que a su vez le permitió hacer una serie de inversiones.  Segundo, aseguró transparencia, porque como ahora había privados en el directorio de la empresa, estos tenían acceso a la información verdadera de la empresa.  Y como están protegiendo sus intereses (que ahora son los mismos intereses que la empresa en cuestión), pitearán si los representantes del Estado que han sido colocados en el directorio pretenden hacer algo que no conviene.

Como por ejemplo, comprar una refinería cuyo costo no compensa el beneficio.

Y el tercer efecto es que al haber privados en la más alta esfera de la empresa, estos aportarán con su conocimiento acerca de cómo hacer eficiente a un mamotreto que es bien difícil de defender públicamente.

Esta jugada a Petrobras le ligó y si uno ve su rendimiento notará que después de haber hecho esta vaina es que la empresa comenzó a mejorar fuertemente.

Aquí en el Perú no se ha aplicado esa medida.  Desde el día 1 que Humberto Campodónico fue presidente de Petroperú anunció que lo haría, pero básicamente no movió un dedo para que esto se haga efectivamente.  Al final lo terminaron sacando y tampoco se hizo.  Así que de todos los que dicen que Petroperu es comparable a las demás, este señor es el último autorizado para decirlo, porque pudo haber hecho que sean lo mismo.  Pero no lo hizo.

Argumento cuestionable #2: Como nos oponemos a que Petroperú la siga regando, nos oponemos a la existencia misma de la empresa pública.  Y de pasadita, de toda presencia del Estado en la economía.  Éste es básicamente el argumento tremendista de siempre.  Aquí no se trata de que no haya empresa pública.  La economía de libre mercado tiene reglas.  Y hay un set de reglas para la intervención del Estado en la economía.  Tiene sentido que haya empresa pública... a veces.  Y ese "a veces", en su versión más simplificada, dice así: Está bien que haya una empresa pública que brinde un bien o servicio... Cuando la empresa privada no está dispuesta a hacerlo por alguna razón.

En el caso de Sedapal, por ejemplo, el argumento para que siga siendo pública no debería ser "¡pero si lo lo está haciendo bien!", porque toda la teoría y la evidencia sugiere que una empresa privada lo haría aun mejor.  Y todos esos pobres limeños que no tienen agua todavía, porque Sedapal no se mueve a una velocidad superior a la de los glaciares, hace años que ya estarían conectados si se hubiese entregado en concesión la admnistración del agua potable y el alcantarillado de Lima a una empresa privada.

No, no que se privatice el agua o Sedapal misma.  Solamente que se salga al mercado y se diga algo así como "¿quién quiere administrar esta vaina por 15 años? Pago por ver".

En el caso específico de Petroperú, no tiene sentido alguno que se meta más al mercado de los grifos, porque ese servicio ya lo dan varias empresas.  Punto.  Simple y sencillo.  Si aun así, a pesar de que va contra las reglas y las recomendaciones, se quiere hacer, el señor presidente tiene que tener claro que eso trae consecuencias negativas.  Y que más le vale que todos esos beneficios que en su cabeza aparecen a la intervención en el mercado se compensen.

Aunque, en realidad no.  Total, el costo de ese mamarracho lo va a pagar el siguiente gobierno. Así que normal. Como si las webs.

(Dibujito de arriba: http://gotcheeks.blogspot.com)


Escrito por

mildemonios

Economista con postgrado en periodismo.


Publicado en

Economía de los mil demonios

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