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Tratando de medir la pobreza (7): La economía en los tiempos del alanismo

Publicado: 2011-07-14

Ya solo faltan un par de semanas para que se acabe el segundo gobierno del amigo Alan García.  Y por supuesto que todos tenemos un veredicto con respecto a estos cinco años (después del partido, todos los peruanos somos entrenadores).  Por ejemplo, si vemos la encuesta nacional urbana-rural de la IOP-PUCP para junio, podemos observar que la aprobación del presidente es de 31.3%, la cual no es completamente baja, en realidad.  De hecho, ésta ha pasado de 35% en julio del 2007 a 19% en setiembre del 2008 a 37% en setiembre del 2008.  En este contexto (y considerando que Alejandro Toledo terminó con una aprobación de 35%, o sea, ahí no más), 31.3% es todo un logro.  Lo cual, por supuesto, no justifica las payasadas que está haciendo en estas últimas semanas.

De hecho, vale la pena mencionar (aunque ya lo traté en ese post que enlazo) que el amigo Alejandro Toledo tuvo una aprobación bastante baja hasta los últimos meses de su gobierno, en los que metió el pie al acelerador de las medidas populistas (algunas de las cuales estamos pagando hasta ahora y en cuya etapa colaboraron algunos de los voceados para puestos clave en el siguiente gobierno, #digonomas).  Aquí reproduzco un gráfico publicado en Caretas con la información en cuestión.  Tomen nota cómo al año de su gobierno, cuando a la población ya le había quedado claro que todo lo que había prometido en su campaña era, pues, puro cuento, su aprobación cayó al suelo.  Desde octubre del 2002 hasta abril del 2006 esta aprobación estuvo por debajo del 20%.  Mantengan esa idea.

Ahora, si algo podemos celebrar del gobierno del amigo Alan García es que la economía creció un montón.  Más allá de la discusión de si la pobreza se redujo o de si se redujo la inequidad, lo que ya no es discutible es que el PBI creció harto.  Lo digo, porque hace unos años había gente que negaba el crecimiento de la producción.  Cuando esto fue indiscutible, pasaron a cuestionar que se haya reducido la pobreza.  Cuando esto también fue indiscutible, pasaron a discutir que su reducción fuese significativa y que se mantenía la inequidad.

Por si acaso, la misma encuesta de la IOP-PUCP indica que el 79.3% de la población percibe que su situación económica es mejor o igual que hace 12 meses.  Y 73.0% (o sea, casi lo mismo) considera que en 12 meses estará mejor o igual.  El reto será estar a la altura de las expectativas de este 73%.

Ahora, pasemos a la data.  Para este post concentrémonos en la información sobre la producción.  No, no porque sea lo único que importa (hay que poner el parche de antemano, con alguna gente).  Si no, porque si queremos reducir la pobreza y aplicar programas sociales, tenemos que sacar la plata de alguna parte.  Y a esa fuente se le llama crecimiento económico.  A menos, claro, que quieras que el país de nuevo se endeude hasta el cuello.

La data con respecto al PBI, su composición y su crecimiento puede ser encontrada en la página web del INEI y con mayor detalle en la del BCR.  Pero a veces aparece alguien que la procesa bonito para que todos la entiendan.  En este caso, les recomiendo una publicación reciente de CEPLAN, que hace un repaso de las principales variables que nos deberían interesar (económicas y sociales) de las últimas dos décadas.

Con esa información podemos armar el siguiente gráfico que muestra cuánto ha sido el PBI en cada uno de los últimos 20 años, algo que no es para nada sorprendente, porque ya todos nos la sabemos.

Pero quizás sea interesante separar por sectores.  A continuación vean los sectores económicos cuya participación ha crecido durante el gobierno del amigo Alan García.  O sea, todos han crecido en numerito (en todos los sectores estamos produciendo más que hace cinco años...).  Pero aquí están solamente aquellos que están aportando en porcentaje más al PBI que al inicio del periodo aprista.

Como podrán ver, Comercio es una de las estrellas.  Su participación en el PBI ha pasado de 14.01% en 2005 a 14.98% en el 2010.  Ahí tenemos que agradecerle a la firma de los TLC y a las reformas que se han hecho para que comerciar no sea tan caro: concesiones de carreteras, aeropuertos, puertos, etc.  Pero chequeen Construcción, que pasa de 4.89% en el 2005 a 6.73% en el 2010, lo cual representa un crecimiento en importancia que deberíamos observar.  Y ver la manera de apoyarlo.  Aunque claro, ahí no solamente está la construcción de casitas, sino también de puentes y otras obras de uso público que el gobierno ha estado encargando intensivamente durante estos cinco años.

Ahora pasemos a los sectores que han perdido en participación.  Aquí en gráfico.

Como ven, todos han crecido si lo medimos en el dinero que generan.  Pero ahí pueden ver cómo Manufactura cae un poco por la crisis.  Tomen nota de Agricultura, caza y silvicultura, que pasa de 8.25% en el 2005 a 7.47% en el 2010.  Si desagregamos agricultura de ese sector, veremos que su participación ha caído de 5.10% en el 2005 a 4.50% en el 2010.  Si consideramos que más de la mitad de la población vive de alguna u otra manera de la agricultura en el Perú (porque es campesino o porque lo comercializa o porque provee al sector de algo, etc.), ése es un detalle que nos debería preocupar.  Y ver la manera de que se vuelva más productivo.

El otro que debería llamar la atención es Minería, que pasa de 6.59% en el 2005 a 5.25% en el 2010.  De hecho, les cuento que este sector en el 2010 apenas produjo por un total de S/.11,023 millones (medido en nuevos soles del 1994).  El PBI el año pasado fue de S/.210,143 millones.  Manufactura reportó S/.31,440 millones (más del doble que Minería), Construcción reportó S/.14,135 millones y el sector Agropecuario S/.15,695 millones.  Entonces, ¿por qué el cargamontón con las empresas mineras?

Primero, por su participación en las exportaciones.  Eso lo vemos en otro post, si me alcanza el tiempo.  Segundo, porque una empresa minera para poder operar tiene que hacer inversiones de largo plazo.  Una vez que ya invirtieron se da lo que en economía se llama "oportunismo de capital".  O sea, la tienes capturada y te puedes meter con ellos de lo lindo, porque retirarse del mercado es bien complicado y costoso (aunque a veces pasa, como en Bolivia).  Claro que eso, a su vez, espanta a que otras inviertan en proyectos nuevos, porque no se van a querer exponer a ese oportunismo de capital.   Tercero, porque Minería, a diferencia de otros sectores, está en manos de grandes empresas identificables.  Y para un gobierno (o partido que aspira a serlo) es mucho más fácil arremeter contra el número reducido de empresas mineras que con la infinidad de microempresas en Manufactura.  Además de que si les clavas un impuesto a las sobreganancias manufactureras, tengan por seguro que no sales reelegido.  En cambio, ¿con las mineras? Con las mineras podemos hacer lo que nos dé la gana, aparentemente.  Cuarto, por el componente ambiental.  Aunque, claro, si ésta fuese una preocupación sincera, estaríamos promoviendo minería formal como locos, porque la informal es la asesina.  Quinto, por el detalle de que están trabajando material que es de todos los peruanos.

En un siguiente mail seguiremos chequeando cómo le ha ido al gobierno del amigo Alan García en otros temas.  Y no, no he empezado por el PBI porque sea el único que importa. ¿O ya hice esa aclaración? En fin.


Escrito por

mildemonios

Economista con postgrado en periodismo.


Publicado en

Economía de los mil demonios

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