Yo me quedo en casa

La tecnología del siglo XXI (18): Los transgénicos y nuestros campesinos

Publicado: 2011-05-23

La vez pasada colgué un post comenzando a abordar de manera más ordenada el tema de los transgénicos.  Mi idea era colgar algo nuevo al día siguiente, pero con todo esto de las elecciones y los escándalos se me hace complicado.  En todo caso, como premio consuelo comentaré que de entonces a ahora se ha comenzado a abordar el asunto en distintos medios (lo cual obviamente no responde a una influencia mía, sino que es un tema que se tiene que resolver pronto, por razones varias).  Aún no cuelgan el material en internet, pero en cuanto lo hagan, les pasaré el dato.

En todo caso, sigamos con el proceso.  Hablemos de otro mito que anda dando vueltas.

Mito 2: El contínuo debate con respecto a la introducción de los transgénicos al Perú tiene que ver con que nuestros agricultores son aversos a la tecnología.

Esto es verdadero.  Y falso a la vez.  Verán, como ya he comentado en otras ocasiones, en este país conviven dos agriculturas bastante distintas una de la otra.  Por un lado tenemos a la agroindustria que está invirtiendo fuertemente y que se orienta más que todo a la exportación.  Y por el otro tenemos a una agricultura más de subsistencia y poco sofisticada.

La primera no solamente es amante de la tecnología, sino que ya ha estado invirtiendo fuertemente en traer nuevos equipos y nuevos procesos.  Como podrán constatar en este cuadro del BCR con respecto a las importaciones según su destino, cada mes entra al país entre 7 y 9 millones de dólares de bienes de capital para la agricultura.  Esto se refiere a todo eso que uno compra (maquinaria, equipo, tecnología, etc.) para poder darle más eficiencia a su operación agrícola.

Esto en parte es posible gracias a los acuerdos comerciales, que permiten a los agroindustriales nacionales poder importar pagando menos aranceles (lo que ha hecho más barato tecnificarse).  De hecho, vean a continuación este gráfico.  Está tomado de este otro cuadro del BCR y muestra el valor de la importación anual de bienes de capital destinados a la agricultural (en millones de dólares FOB).

Como verán, hay una tendencia a cada vez importar más, pero desde el 2003 que tocó fondo ha venido creciendo fuertemente.  Este lado de la agricultura es el que se vería fuertemente afectado si no se permite el ingreso de los recursos transgénicos para mejorar las operaciones.  Aunque sea bajo regulación o controles estrictos.

Pero por supuesto que eso no es todo.  El otro lado de la agricultura también se vería afectado, aunque en realidad no esté enterado.  Como lo identifica este documento del INIA, efectivamente hay fuerte resistencia por parte de los campesinos de menores ingresos por incorporar nuevas tecnologías a sus operaciones.  Desde nuevas formas de irrigar hasta nuevos productos.

El uso de cultivos transgénicos representa también beneficios para estos campesinos.  No obstante, si no se hace el esfuerzo por informar y comunicar estos beneficios, los únicos que van a salir ganando son los agroindustriales.  En ese sentido, se hace necesario que se asigne un responsable para esa tarea.

¿Cómo? ¿Que los transgénicos solamente traerán ruina y destrucción a los campesinos de bajos ingrersos? Sí, esperate un par de días a que me mande contra ese mito.


Escrito por

mildemonios

Economista con postgrado en periodismo.


Publicado en

Economía de los mil demonios

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