Yo me quedo en casa

La verdad es una sola (7): La violencia es el último recurso de la incompetencia

Publicado: 2011-05-09

A estas alturas ya todos han comentado lo que sucedió con De Althaus.  En pocas palabras: El causa fue interceptado por un grupo de protestantes.  La descripción de lo que estos le hicieron depende del medio que se esté leyendo.  Para unos apenas le imposibilitaron el paso, convirtiendo el episodio en un ameno retraso para que el amigo De Althaus pueda llegar a tiempo a su casa a ver televisión.  Para otros fue atacado en una escena propia de Corazón Valiente. Lo que no deja de ser digno de comentario es que sea la seguramente primera muchas otras incursiones a periodistas, representando éste el salto de la violencia en redes sociales a la realidad.  Para todos los que andan diciendo que los trolles son inofensivos si no se les hace caso.  En todo caso, hoy se ha comenzado a divulgar este video, en el que se muestra algo mucho más tranquilo de lo que se describió la semana pasada... en lo físico.  Porque en lo ideológico sigue siendo harto preocupante.

Con respecto a este asunto, unos comentarios.

Primero, el amigo @jgodoym en su post con respecto a este tema menciona algo que me parece muy cierto: Que a De Althaus se le puede acusar de muchas cosas, menos de "vendido".  Vamos, nadie que haya visto su programa debe tener problemas para identificar su tendencia política.  Y esto no es nuevo.  Este pata ha mantenido esa línea desde el comienzo.  Claro, para muchos eso es criticable y repudiable.  Pero yo no creo eso.  Hoy en día sabemos que ser completamente objetivo es imposible y que ése no debería ser el principio superior de un medio o de un periodista.  A menos, claro, que estés operando en el siglo pasado.  Lo deseable de un periodista como De Althaus es que sea consistente, de tal manera que cuando prendas la televisión en su canal sepas qué esperar.  Y si quieres el otro lado de la noticia, ya sepas a quién buscar.

Que se ataque a De Althaus por ser precisamente esto es pésimo.  Se convierte en un desincentivo a la consistencia.  Que claro, para muchos es lo deseable (en río revuelto...).  En un país como el Perú, en el que la política está en pañales y los políticos cambian de partido y de posición como si cambiasen de marca de desodorante, es deseable tener un pedazo de la prensa que mantenga la línea y que si critica algo, sepamos desde qué ángulo es que lo está haciendo.  El que diga lo contrario no está pensando más allá del 5 de junio.

Y eso que yo ni siquiera comulgo con la mayoría de las ideas del amigo De Althaus.

Segundo, el amigo @uterope también hace un comentario en su columna del domingo que me parece harto acertado: La violencia no es patrimonio del humalismo.  Los fujimoristas tampoco son unos querubines de la tolerancia y de la comprensión pacífica.  No obstante, eso nunca debe ser excusa para la violencia.  Como bien lo decía el maestro Isaac Asimov (de donde saco el título de este post): La violencia es el último recurso de la incompetencia.

No obstante, aquí lo que me preocupa es la idea que se maneja en los foros en los que se está discutiendo de esto: Que supuestamente haya dos tipos de violencia en el Perú (la justificada y la injustificada).  Esa idea es bastante peligrosa, porque de ahí a actos institucionalizados de agresión hay un paso (que es lo que todos le criticamos tan fervientemente al fujimorismo duro).  Sobre todo en un contexto como el actual.  Ahora, yo no sé cuántos comics de Batman se habrán leído estos patas, pero en el mundo real no se puede salir de vigilante a luchar por la justicia bajo definiciones propias.  Como dice @uterope, si tienes una denuncia, puedes acudir al Tribunal de Ética del Consejo de la Prensa Peruana.

Tercero, a estos extremos se llegan precisamente por estar manejando estos discursos absolutistas de los que ya había hablado en un post anterior.  Si uno cree que está en una batalla épica por defender a la democracia, como es el caso en muchos de estos causas, un acto de agresión cualquiera se justifica (irónico, si consideramos que se supone que en democracia de discuten ideas antes de atentar contra el que te critica).  Esto es lo que pasa cuando se centra la discusión en asuntos meramente morales... básicamente porque ninguno de los dos candidatos está lo suficientemente limpio como para tirar la primera piedra.

Recuerden cómo en el periodo de Toledo se justificaba toda clase de toma de carreteras y de actos por el hecho de que se les había mentido con un ofrecimiento electoral cualquiera.  Con el nivel de promesas huecas y contradictorias que están corriendo en esta campaña, no tengo problemas en imaginarme un retorno a esos tiempos.  Ahí nuevamente la importancia de ser consistente en el discurso.  Nadie dice que no negocies con las partes de la sociedad peruana.  Pero por favor no seas contradictorio en lo que ofreces.  Y no ofrezcas algo que sabes que no vas a poder cumplir.  O que deberías saber, en todo caso.

Entonces, en vez de romper con el ciclo de violencia que nos lleva décadas interrumpir, esta campaña está iniciando un retroceso que todos deberíamos lamentar.  La política se trata del diálogo y del debate.  Y eso no es lo que estamos viendo.  Lo que estamos viendo es que hay grupos que se están radicalizando y que cada vez se cierran más al diálogo.  Y que los llamados a romper eso, los candidatos, hacen aclaraciones insuficientes que deberían ser mucho más fuertes.


Escrito por

mildemonios

Economista con postgrado en periodismo.


Publicado en

Economía de los mil demonios

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