Aunque cambies de color, sigues siendo la misma

La maraña financiera (2): Comencemos a hablar de las AFP

Publicado: 2011-10-20

¿Será cierto que nos están tasando de lejos para comernos vivos?

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Se nos viene una crisis y no muchos están al tanto de la magnitud del impacto que tendrá en la economía nacional.  Y si bien habrá un efecto por el que vale la pena ser prudentes, según la SBS, el sistema financiero peruano está preparado para ese reto.  Eso no es casualidad.  Es consecuencia de un manejo macroeconómico muy responsable durante varios años, el cual incluía la regulación de los bancos, de las entidades financiera en general y, por extensión, de las AFP.  Esto, a su vez, se lo debemos a un excelente manejo del tema por parte de la SBS, algo de lo que ya he posteado alguna vez un texto.

Por ejemplo, si han estado siguiendo las noticias sobre estos temas, podrán saber que iniciativas como la del Agente BCP le ha permitido al Banco de Crédito expandir su cobertura brutalmente.  No obstante, las AFP no han podido expandirse a la velocidad a la que habrían querido y no han podido aplicar modelos novedosos como ése, por restricciones regulatorias.  Que está bien que las haya.  Pero si las AFP fuesen los lobos descontrolados que algunos sugieren que son, ya estarían en la punta del cerro más alto capturando afiliados a través de un bodeguero que además es filial de algún banco que ya está ahí.  Tomen en cuenta que el BCP y otros bancos con estrategias de expansión agresiva tienen AFP asociadas.  El BCP está asociada a AFP Prima, por ejemplo.

Otro detalle que incomoda a las AFP es que no pueden invertir en lo que les dé la gana.  En el Perú solamente pueden comprar acciones de algunas empresas que la SBS ha considerado prudente.  Además, no pueden invertir en el extranjero más allá de un límite que se ha definido (que lo andan cambiando y no sé en cuánto estará ahora).  Esto es porque la AFP está invirtiendo dinero que no es suyo y que hay que proteger.  Después de todo, lo que está en juego es la pensión de jubilación de la gente.

De hecho, la información que brinda la SBS con respecto a las AFP y al sistema en general es un ejemplo para otros sectores y otros reguladores.  Por ejemplo, todos los meses publica las comisiones y las rentabilidades de las AFP.  Digo, por si andas por ahí preocupado porque te dijeron que la crisis las destruyó.  De paso, si no sabes qué AFP está en posesión de tu fondo (¿quizás el contador de tu empresa se pajareó?), puedes entrar a este enlace y la SBS te aclara la duda.  Y si no sabes cuánto dinero tuyo hay en tu cuenta personal, en este otro enlace te lo informan.

Pero vayamos por partes.  Antes hay que aclara algo.  Para hablar de las AFP hay que tener en claro dos cosas:  Primero, no son el monstruo que nos está tasando de lejos para comernos vivos, como algunos nos querrían hacer creer.  Segundo, tampoco son angelitos.  Por un lado, la fuerte regulación a la que están sometidas las controla muchísimo y les impide hacer mucho de lo que querrían.  Esto nos defiende a nosotros como consumidores un montón (¿cómo? ¿que la comisión es muy alta? Sí, ya sé... Sobre eso se viene un post luego).  Pero por el otro lado les impide aplicar hartas maniobras que les habría permitido ser más eficientes y poder cubrir más del territorio nacional.  Además, cualquier discusión sobre las AFP tiene que incluir una mención a la patética y lamentable situación en la que se encontraba la ONP cuando se planteó un cambio en el sistema en los años noventa.  La ONP era una olla de corrupción y un caso de estudio de mal manejo.  Algo que los que odian a las AFP van a intentar decir que es mentira.  Por suerte la información con respecto a esto en especial es bastante robusta.

De hecho, la vez pasada escuché a Beatriz Merino (ex defensora del pueblo, ahora presidenta de la Asociación de AFP) contando de evidencia que presentó cuando estaba en la Defensoría del Pueblo de gente que como parte de la promoción de la formalización recién a los 50 años de edad o más se afilia a un sistema de pensiones, pero que optaba por la ONP... Y resulta que por ley uno tiene que aportar por lo menos 20 años a la ONP para luego poder tener el derecho de cobrar una pensión... Pero que esa persona difícilmente va a trabajar hasta los 70 años o más.  Si se hubiese afiliado a una AFP habría recibido algo, quizás no cuantioso, pero algo, ya a los 60 años.  Este detalle hace que el hecho de que la ONP acepte afiliados nuevos que tienen 60 años o más sea más o menos una estafa.  Y esto está sucediendo hoy en día.

Otro detalle que a veces los críticos olvidan es que el sistema privado de pensiones descansa sobre el supuesto de que el empleador (o sea, la empresa que te contrata) está capturando parte de tu sueldo para al final del mes él depositarlo a tu cuenta en una AFP o en la ONP.  Ahora, por ley si eso no sucede, es la AFP la llamada a iniciar un proceso legal.  Según Beatriz Merino, al mes deben iniciar miles de procesos por este concepto, lo que beneficia únicamente a los abogados que cada vez tienen más trabajo.  Ella propone que se inicie un juicio por empresa por trabajador, independientemente de cuántos meses le ha dejado de depositar su dinero.  Y que ese juicio incluya todo lo que no se ha depositado.  Así serán menos juicios por mayores montos de dinero.

El tema de las AFP entró en trompo también durante la campaña porque parecía que sería la gran perjudicada por la propuesta de la Pensión 65.  En su versión original, claro.  La versión domesticada que pareciera que se va a aplicar ahora no es una amenaza ni para el grillo que sigue haciendo cri cri ante anuncios mediáticos actuales con respecto a esa iniciativa de la Gran Transformación.


Escrito por

mildemonios

Economista con postgrado en periodismo.


Publicado en

Economía de los mil demonios

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